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Á B C. V I E R N E S i S D E J U L I O D E 1930. E D I C I Ó N ba la lenta evolución hacia ias filas monárquicas cíe los prohombres del republicanismo antes del golpe de Estado. Claro que la obcecación del dictador prosiguiendo después de resucito el problema marroquí, que era su única razón de ser (el sindicalismo y terrorismo podía resolverlo cualquier G o bierno enérgico con ayuda de las Cortes) el a f á n de imprimir a la vida española derroteros que repugnaban a la mayoría, agravaron o mejor ensalzaron las cosas. Pero desde el momento en que un Gobierno sereno está ahí con, como primordial misión, la de restablecer l a normalidad, no debe oponérsele obstáculos. Luego, en las Cortes, lodo se discutirá. ¿L a s Cortes... ¡C l a r o que en las Cortes! Pero es preciso que todos luchen en ellas y para ellas. F u é M a u r a considerado, por quienes confunden la parte con el todo, como terrible retrógrado por alguna reforma m á s formal que fundamental, quien estableció el voto obligatorio. E s preciso que quienes creen en un ideal no se limiten a repartir hojitas prohibiendo periódicos que tienen altísimo valor español, sino que luchen en las elecciones, que se molesten, fatiguen, gasten... ¿La libertad... ¿E l respeto al derecho... ¿L a afirmación de independencia ideológica... Pero s i existe m á s libertad en muchas monarquías que en la mayoría de las repúblicas, si en Inglaterra hay m u cho m á s respeto por el derecho que en la republicana Francia. Leía yo esíos días el libro, de Clemenceau, Grandezas y miserias de una victoria. E n medio del heroísmo portentoso del pueblo francés. ¡cuántas pequeñas miserias, qué luchas de vanidad y de amor propio, cuánta nimiedad indigna de caudillos vencedores, atacados de e g o l a t r í a! E n cambio, en todo momento, cuando se trataba de entrar o rio en la contienda, y luego en horas de crisis y peligro, qué maravilloso respeto el de sus gobernantes por l a voluntad del pueblo inglés. Tratan de convencerle, de inclinarle en l a dirección que creen conveniente, pero no a c t ú a n hasta tener la prueba de su voluntad. Las ideas religiosas Aunque las gentes se entretengan en convertir en razón de anticlericalismo el que en un villorrio en que se celebra la fiesta del P a t r ó n unas devotas inflinjan una corrección a cualquier borracho que se dedique a proferir gritos que ofenden al sentir general, o que en cualquier poblachón falte cordialidad hacia los que hacen gala de profesar una creencia diferente de todo el pueblo (sin tener en cuenta la intolerancia absoluta de u n país tan moderno y civilizado como los Estados Unidos) la verdad es que aquí el problema clerical es bastante l i m i tado y basta con que un Gobierno imparcial frene los excesos de una y otra parte para que no exista casi. No creo que l a secularización de los cementerios importe gran cosa; es más, si vamos a pulsar la opinión veremos que es contraria y que los españoles prefieren saber a sus padres durmiendo en tierra sagrada. Tampoco me parece una catástrofe el matrimonio civil, que si tiene sanción es en la opinión pública. Hace falta una torpeza de algún cerril cura lugareño, que sus superiores son los primeros en no aprobar, para que estas cosas salgan a la plaza pública. No, el credo religioso es una disciplina social, es una razón de cohesión, un refugio en el dolor. L o s españoles son creyentes, y esta fe religiosa es precisamente el nexo m á s fuerte que hace mantener la unión natural entre Cataluña y el resto de España. Y con un ideal, una fe, una cohesión y una disciplina, un pueblo, el español, por ejemplo, puede ser grande. A N T O N I O DE H O Y O S Y V I N E N T D E ANDALUCÍA. P A G 7 C R I T I C A Y N O T I C I A S D E L 3 El pájaro en la jaula por D Pedro Mata. D e hombre a hombre Otros libros PAJARO E N L A J A U L A -A s í se titula la novela que acaba de publicar D Pedro Mata. P o r los primeros capítulos supusimos que se trataba, como en anteriores y recientes novelas del mismo autor, de asunto relacionado con la preocupación espiritista. N o es tanto, aunque el Sr. Mata, huyendo, de argumentos trillados, insiste en el eje d é las. influencias extraordinarias para el curso o sorpresa de las acciones. Esta vez asistimos a un fenómeno m á s científicamente explicado y menos misterioso; acaso por ello de m á s claro efecto y resultados en l a verosimilitud de la narración. N o s presenta una mujer de cierta influencia magnética y, consiguientemente, de dominio sobre, otras voluntades, claro es que pocas y flacas. L a reiteración experimental se manifiesta ai la protagonista en algunas transmisiones de su pensamiento; se confirma sobre personas allegadas a su servicio y culmina sobre una amiga a la que induce al desliz. L a certeza ele su influjo enciende en su imaginación esta sospecha: su esposo, siempre tierno y solícito, ¿se enamoró de ella con libre espontaneidad y persevera también por amor en l a adhesión, o fué y es un obediente P a r a llegar a la prueba, busca el concurso confidencial de un amigo- -antiguo amigo de j u ventud- pero l a muerte del marido frustra el análisis... y la protagonista cae inesperadamente en brazos del confidente. Este episodio y el anterior de igual naturaleza no se desbordan en escenas escabrosas. Quedan declarados fehacientemente, pero sin descripciones descarnadas. Descartando algunas disquisiciones m á s cercanas al prejuicio de tesis que a u n r a zonamiento ordenado sobre los límites conocidos que l a ciencia admite, la acción es interesante, y el ahorro calculado de personajes secundarios contribuye al interés. Desde luego, l a figura es un buen estudio, v lo que reprocharíamos al autor no es el desenlace- -rendición de una voluntad que en vez de mandar desfallece- porque puede ser el corolario o l a moraleja; lo que reprocharíamos es el no haber aprovechado el asunto para intercalar alguna obra buena a virtud del influjo dominador. S i en contraste con la inducción de la amiga hacia el adulterio, l a protagonista hubiera utilizado su poder para algo grande, benéfico, generoso, resultaría de mayor magnitud la- figura, y, en cierto modo, m á s consciente de la responsabilidad de ese poder. N o lo utiliza sino para el mal o para intentar la disipación de dudas sobre su propia felicidad; los dos estímulos son bastardos y acusan perversidad y egoísmo. E n todo caso, el autor es harto clemente al librarla del castigo m á s apropiado, porque la felicidad, emulsión de cualidades y de circunstancias, es cosa demasiado relativa para que el análisis no lleve el peligro del desencanto. L a mitad de l a dicha- -a salvo las necesidades materiales, y, claro es, la salud- -nos la formamos con una sabia mezcla de adaptación y- de credulidad, y colabora tanto la imaginación como las realidades. A f o r tunadamente, l a infinidad de mujeres hipnotizadoras que andan sueltas por ah í no son tan exigentes como l a de El pájaro en la jaula. Y cuanto m á s sospechen que mandan m á s felices. E n fin, e l S r M a t a nos ha hecho pasar un par de horas entretenidos y casi intrigados. Esto es lo importante para que se venda la novela. Pero conste que en ese problema del libre albedríp para el amor, lo EL mejor es no pasar del enunciado. Como no deben pasar los umbrales de l a puerta de l a calle las señoras que se arriesgan en plan de amigas a visitar la habitación- despacho de un soltero; sobre todo si el piso está situado en alguna novela del S r Mata. -F. S- O. Ds H O M B R E A H O M B R E -E l joven litera- to Rafael Sánchez- Guerra, cuyo libro sobre el movimiento revolucionario de Valencia ha sido y continúa siendo uno de los grandes éxitos editoriales de este año, acaba de dar en La Novela de Hoy una nueva muestra de su talento de escritor y de su facilidad y amenidad narrativas. Se titula D E H O M B R E A H O M B R E y es un cuento de fuerte y gallarda emoción humana, tipos bien dibujados e incidencias originales y por sí mismas interesantes. L a prosa vibrante y ágil de R a fael Sánchez- Guerra tiene las mejores calidades para el relato y es uno de los secretos del éxito de este joven escritor, a quien el género de la novela d a r á en un futuro p r ó x i m o grandes triunfos. D E H O M B R E A H O M B R E es la promesa m á s evidente, fruto breve y y a en sazón del talento de R a fael Sánchez- Guerra. E L R E Y Y. POLÍTICA, por Julio Cola. -E l Sr. Cola, en este opúsculo de poco m á s de cien páginas, ofrece en una síntesis muy bien pensada y escrita en forma clara y precisa, la figura de nuestro Monarca en la actividad de su reinado, o m á s bien desde su formación. E l Sr. Cola destaca las cualidades de cultura y de patriotismo de D Alfonso, las d i ficultades que ha sorteado en las situaciones políticas, atento siempre a sobreponer el alto interés del Estado, su influjo perseverante y fervoroso para robustecer los l a zos con la A m é r i c a hispana, etc. Y dedica también especial mención al ideal de la Ciudad Universitaria y al logro feliz de su inmediata realidad. DE L o s COLABORADORES D E V I T O R I A D O M I N O SOTO Y E L D E R E C H O D E GENTES. Reve- rendo padre Venancio D C a r r o (O. P doctor en Teología y profesor de Filosofía. Interesantísimo libro en el que la vasta cultura filosófica y el gran espíritu crítico del P. Carro se unen para destacar, sobre verdadera base científica, la personalidad de D o mingo Soto, el famoso confesor de Carlos V autor de la obra De Justitia et Jure y de aquella otra, desgraciadamente perdida, De Ratione promulgandi Evangeliwn. Los nombres de V i t o r i a y Soto- -ambos dominicos y profesores en la Universidad salmantina- -deben i r juntos, a juicio del P. Carro, en la historia del Derecho de gentes. Este Derecho tiene en Soto caracteres propios y específicos, que la posteridad s i gue agrandando. E n íntima unión con el Derecho natural, está incluido dentro del positivo, y es por esto mismo dispensable. Es el Derecho de ¡a Humanidad social, anterior y superior a las naciones, y aunque depende de su consentimiento, no necesita que los hombres se reúnan en un lugar para nacer y difundirse en todas aquéllas. Como dominico, el P Carro reclama para su Orden y para sus hermanos la gloria de ser los portaestandartes de la Justicia y de
 // Cambio Nodo4-Sevilla