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N U M E R O EXTRAOR DIN ARIO 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOJg. g SEXTO. N U M E R O EXTRAOR DIN ARIO 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO jf. g SEXTO. El recuerdo vi rg i lia no En el tiempo de las cosechas. YANTAR D E LA FAMILIA CAMPESINA, QUE INTERRUMPE LA RECOLECCIÓN SOLO DURANTE LA HÓR 1 A MERIDIANA reacción de un espíritu sensible contra la atracción que las grandes ciudades ejercían en la población de los campos- ¿con cuánta macit yor razón no podría escribirse ahora un poema análogo que sirviese para contener el éxodo a Jas grandes urbes industriales y aun para suscitar en los ciudadanos, el deseo del retorno a las dulzuras de la vida rural? A l gunos novelistas franceses- -Rene Baziñ, Charles Silvestre- se han consagrado a esa tarea. Pero la juventud campesina que siente la atracción. de las ciudades tentacúlares no lee á los novelistas ni a los coetas. ni manifiesta otra apetencia literaria que la de los epígrafes del cine. Así se explica que luego de concluida la gran guerra, cuando en términos absolutos había decrecido la población en todos los países beligerantes, se produjese una escasez de viviendas urbanas que no podía atribuirse sino al hecho de que las nuevas generaciones rurales- n Francia, en Alemania, en Bélgica, en Italia- -abandonaban el campo para trabajar en las fábricas y talleres de las ciudades. Los viejos, apegados al terruño, se quedan. Pero los jóvenes se vari. E l alcohol, el cinematógrafo, las delicias ilusorias que las grandes agrupaciones urbanas ofrecen, les atraen irresistiblemente. Y no es sólo por el afán de placeres materiales por lo que abandonan el agro; entran en la sugestión otros elementos: el deseo de aventuras, posibles allí donde a cada paso se tropieza con gente desconocida; la coquetería femenina, más fácil de satisfacer sin el freno de las tradiciones y las convenciones aldeanas; la misma legítima ambición de mejorar rápidamente ¡de fortuna a favor de circunstancias que. se dan en la gran ciudad y no se producen sino raramente en la campiña. De ese mal del absentismo- -que ya no es sólo ausencia del propietario- de la tierra, sino falta de trabajadores agrícolas- -padecen en más o menos medida todas las naciones civiliza r. c. w. das. Y sería tan grave, que acabaría por constituir CAMPESINA ALEMANA i estabilidad de la sociedad moderCON UN BRAZADO DE ES ¡i progresos que en nuestros días se realizan PIGAS, EVOCADORA D E n el orden de los transportes y de las comunicacioA N T I G U O S RITOS CAMnes no empezasen a hacer ya la vida rural infinitaPESTRES mente más grata, más cómoda que la urbana, Más n S i h; hace cerca de dos mil años pudo Virgilio componer sus Geórgicas m pe igro o s para la n a s e
 // Cambio Nodo4-Sevilla