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LAS ONDAS CEREBRALES ARMÓNICAS (SIMPATÍA) SE ENTRECRUZAN, SE ADAPTAN E N T R E S I LAS ONDAS DISCORDANTES (ANTIPATÍA, REPUGNANCIA) SE R E P E L E N E L PRIMER CASO ES E L D E LAS DOS FIGURAS D E MUJER; E L SEGUNDO ES E L D E LA FIGURA CENTRAL Y E L HOMBRE Primores del mundo físico. Sobre telepatía, visiones y otros prodigios. LEVANDO a la cuenta los datos y antecedentes expuestos en artículos anteriores, noticias que se apoyan en legitimas conclusiones y principios de la ciencia experimental, no erraremos la senda si insistimos en que las radiaciones son una propiedad general de los cuerpos; que, por tanto, a los seres vivientes no es cuerdo despojarlos de cualidades físicas inherentes a toda materia, y- a ellos se debe atribuir la propiedad radiante mejor que a la substancia inorgánica, puesto que son asiento de excitación y de vibraciones mucho más complejas que las que se suponen características de aquella substancia; que la célula viva, como foco vibrante y, por íanto, como oscilador, es fuente emisora de ondas, y, como elemento sensible a otras radiaciones, es centro fundamentalmente receptor de ondas; que el foco de la sensibilidad receptora y del poder emisivo y transmisor están en la substancia gris, y de este modo las células del órgano central vienen a constituir la verdadera mina, el venero inexhausto de las radiaciones animales y de la onda humana. Pero un diapasón vibra por influencia (por inducción) cuando se halla dentro del cam- L po vibratorio de otro diapasón que dé la misma nota fundamental que el primero, y la celdilla cerebral- vibra también por efecto de una corriente nerviosa que tiene origen en otra célula de cerebro distinto, dominaclora de la primera. Ambas capas corticales, con sus elementos anatómicos, sus hilillos de nervios sensitivos y motores y el éter interpuesto entre los dos órganos constituyen sendas estaciones de radio. L a analogía es pasmosa, mas debe establecerse una diferencia: que la estación radiotelefónica receptora regula su aparato para captar y percibir una onda de longitud determinada, y en la transmisión cerebral sueie ocurrir que la onda, cualquiera que sea su longitud, tiene ya dispuestos v regulados espontáneamente los aparatos de recepción, y en aquellos casos en que no lo están, la misma onda que llega regula el receptor. L a relación interpersonal puede establecerse de varios modos: Primero, por interferencia positiva de ondas procedentes de dos centros vibratorios distintos (ondas armónicas o concordantes por naluraleza) segundo, por imposición o predominio vibratorio de ondas enérgicas sobre otras radiaciones cuya debilidad es inadecuada para conservar su independencia ondulatoria (ondas concordantes por influencia) tercero, por interferencia negativa de ambos haces ondulatorios (ondas indiferentes) y cuarto, por repulsión o repugnancia física entre ios haces (ondas inarmónicas o discordantes) Esta novedad podrá parecer extraña. La costumbre de considerar las interferencias en relación con los fenómenos conocidos, es decir, desdeel punto de vista del rayo luminoso o térmico, de la onda eléctrica o electromagnética, puede hacernos concebir algún argumento contra la posibilidad de una armonía permanente entre ondas concordantes por naturaleza; pues un cambio de posición del individuo, cualquiera de ellos, puede producir en la onda modificaciones que, aunque no fueran más que de una semilongitud o un cuarto de período oscilatorio, haría desaparecer la concordancia. Pero debe advertirse que la simpatía entre dos personas (ondas naturalmente concordantes) persiste aún en las mudanzas más violentas de posición en el espacio, y esto hace pensar que la propagación, encuentro, acomodación, repugnancia, etc. de las radiaciones cerebrales deben de regirse por leyes que no son las mismas que gobiernan
 // Cambio Nodo4-Sevilla