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LAS FOTOGRAFÍAS PREPARADO D E LAS APARICIONES POR E L A U T O R NO S I E M P R E SON V E R D A D Y AQUÍ TENÉIS UN TRUCO D E L ARTICULO E J E C U T A D O POR L A SIMPÁTICA SEÑORITA D E LAS CUEVAS Y E L FOTOGRArO ALFONSO. L A VISION P U E D E H A C E R S E TODO LO TRANSPARENTE Q U E SE QUIERA ganos de la vista o del oído; excitación vibratoria de los elementos celulares esto es, c, ue tienen génesis puramente física, y claro está que al mundo físico debemos enderezar nuestras exploraciones para inquirir los albores del fenómeno. Y no hay para qué añadir que con Física nueva, limpiando el camino de restes fósiles. Cazzamalli cuiso estudiar las ondas cerebrales en una cámara de Faraday, cámara hermética (aislada, con la escrupulosidad posible, de toda influencia exterior electromagnética) dentro de la cual encerraba a las personas elegidas para las observaciones, individuos neuróticos en su mayor parte. Las ondas eran perceptibles al oído por medio de aparatos receptores especialmente construídos por el propio Cazzamalli. Los experimentos fueron acogidos con suma reserva por los fisiólogos y negada su verdad por los especialistas en radiotécnica. Esto era de esperar. Parece como si las inteligencias que se mueven en las cumbres: y las novedades deslumbradoras hiriesen con su grandeza el amor propio de la Humanidad, en vez de halagarle; nunca el individualismo se muestra tan bárbaro como cuando se ha de reconocer el mérito ajeno: y es que el hombre, celosísimo del mérito que enaltece, lo quisiera todo para sí. Verlo en el prójimo le produce dolor, y este doler suele ser ictérico, amarillo, u e en el espectro visible de las pasiones es el color de la envidia. Nisard negó siempre el talento de Víctor Hugo; nuestros flamantes iconoclastas ponen como hoja de perejil a Valera y a Campoamor, y dicen pestes de muchos clásicos que honran nuestras letras; el autor de estas líneas conoció y trató a un caliñcaáo médico alemán que, cuando hablaba de Santo Tomás de Áquino, decía, invariablemente, ese bruto de Acuino i ¿Cuantos lustros habían de transcurrir antes de que se reconociese lo justo del sistema astronómico de Ccpérnico? Y, ¿cuántos habrán de transcurrir hasta que se aprecien las muchas verdades contenidas en el relativismo? Pero Cazzamalli respondió victoriosamente a sus ilustres contradictores técnicos y continuó investigando en su laboratorio de Milán, con resultados que han tenido confirmación reciente en las notables experiencias de Londres. PELAYO V I Z U E T E el movimiento ondulatorio ordinario. Nos hallamos en el trance de resolver sobre ondas que han sido desconocidas hasta el momento presente, y parece aventurado aplicarles las leyes comunes de dicho movimiento ondulatorio cuando la experiencia de la vida diaria nos ilustra con ejemplos que se oponen a la admisión de las expresadas normas comunes. Los fenómenos de difracción de la luz no podían explicarse con la teoría, dominante aún en el primer tercio del siglo xix, de la emisión corpuscular, y Huyghens, y más tarde Fresnel en la época citada, hubieron de declararse adversarios de dicha teoría contra la sólida, inconmovible autoridad de Newton- Se recurrió a la teoría ondulatoria, y se dio existencia al éter para explicarla y sostenerla. Es posible que las ondas cerebrales no quepan holgadamente en el cuadro normal de interpretaciones de la Física moderna, todavía apegada a un montón de doctrinas de la Física vieja, y así será preciso discurrir una explicación nueva para esclarecer el hecho que por primera vez empieza a tomar cuerpo científico. Ya hace tiempo que Richet reclamaba en la ciencia sendos puestos para tres clases de fenómenos: la criptestesia, la ectoplasia y la telecinesia, de los cuales hablaremos oportunamente. No debe olvidarse que muchas operaciones de! espíritu, variadísimos fenómenos de la vida sentimental, esconden sus raíces en procesos materiales (sensaciones de los ór- (Potos Alfonso. MUCHAS BILIDAD PERSONAS RECIBEN ONDAS Q U E VER U N ACCIDENTE DESGRACIADO TIMIENTO) MUCHO A TICTA