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I ot s ¡d e l v e r a n e o A J B C e n Saunfaiicleí Hemos dicho en nuestra anterior información que en Santander hay buenos hoteles. L o afirmábamos así porque nos consta; pero hoy hemos tenido ocasión de comprobarlo nuevamente, al almorzar, invitados por u n amigo nuestro que en él se hospeda, en el hotel Continental. U n elegante comedor, un menú escogidísimo, una condimentación inmejorable y un servicio al que la persona más exigente no puede oponer el menor reparo. Hemos visto también algunas habitaciones, apreciando que están instaladas con gran confort, sin que falte detalle de comodidad e higiene, con calefacción, aguas corrientes y hermosas vistas al m a r los magníficos cuartos de baño; el elegante salón de visitas, y, en una palabra, cuantas dependencias requiere un hotel moderno. y al enterarnos después por nuestro amigo del precio moderado que paga por su pensión, hemos quedado convencidos de que, si hubiese muchos hoteles como el Continental, el fomento del turismo sería empresa facilísima. L a base de ello son los buenos hoteles. Entre los numerosos cafés con que cuenta Santander, disfruta de la predilección del público el hermoso café del Boulevard, situado en el número 2 del paseo de Pereda. U n a instalación suntuosa, tanto en la olanta baja como en el entresuelo, donde se hallan los salones de té y de tertulia; un servicio inmejorable y su emplazamiento en el mejor sitio de la población, han hecho de este establecimiento el más pooular y concurrido de los de su clase, siendo de notar que a él concurre el público más selecto, entre el que figuran las seño as más elegantes de Santander. Aunque por su servicio, su emplazamieno y su instalación no precisa más para ser 1 favorito del público, los conciertos que ¡n él se celebran, a cargo de notables aristas, son un atractivo más del cafe del Boulevard, que, como hemos dicho, es el as de los cafés de Santander. Y ya que hablamos de ases, hablemos de otro as: el de los confiteros. Decir esto y nombrar a D Gerardo Varona es lo mismo. Aquí, en Santander, ¡cuando se habla de una persona golosa insaciable, suele decirse: E s capaz de comerse la confitería de V a r o n a N o hay un solo santanderino que no conozca esta antigua y acreditada Casa; y los forasteros que l a visitan (aue son todos) seguramente no olvidan el nombre del popular confitero, por sus riquísimos oasteles y dulces, exquisitos por su elaboración y. porque son servidos por bellísimas eñoritas. L a confitería Varona es, lo repetimos, la- íás popular de Santander, y los forasteros me quieran convencerse de que no exageranos, fácilmente pueden hacerlo; una visita i este establecimiento- -calle del Puente, número 4- y apostamos doble contra sencillo a que reinciden. A l pasar por la concurridísima calle de la Blanca llama nuestra atención una elegante sastrería. E n las lunas de sus amplios escaparates carag a el escudo de armas de E s paña, y debajo de éste, una inscripción que dice: Sastre de la Real Casa E n la mues- i g o s d e l Sardinero, que presta gratuitamente tra un apellido popularísimo en Santander: ¡útilísimos servicios a los forasteros. Giribet. Decir Giribet es nombrar a uno de Sirviendo de intermediaria entre arrenlos mejores sastres de E s p a ñ a s a s t r e de dador y arrendatario, facilita al primero el Reyes y de príncipes, de una buena parte alquiler, de su finca y al segundo un alojade la aristocracia española que aquí vera- miento adecuado a las circunstancias de nea y de lo más selecto de la sociedad sancada uno en hoteles, villas y pisos para patanderina. E l corte de Giribet tiene un sello de distinción inconfudible, y l a etiqueta de sar el verano. Imprime diversidad de folleeste apellido en los trajes es una patente tos conteniendo informaciones útilísimas, que sirven de guía al forastero. E n su elede elegancia para quien los viste. gante pabellón puede toda persona que lo De Giribet hemos oído decir a muchos desee utilizar, también gratis, servicio de esde sus clientes que no es un sastre vulgar, critorio, de Correos y Telégrafos, celebrar sino un sastre- artista. Y así debe ser, a juzgar por la cantidad y calidad de su conferencias telefónicas y adquirir cuántas informaciones precise referentes a los disclientela. Cuando entramos a saludarle hállase cor- tintos aspectos de l a vida santanderina. Y todo esto sin subvención de ningún gétando un elegantísimo pantalón de lanilla blanca para el general Navarro. Mientras nero, sin otros ingresos que las reducidísu mano- -en cuyo meñique refulge un grue- simas cuotas que satisfacen los vecinos del so brillante- -traza sobre el lienzo líneas y Sardinero, principales beneficiados con el más líneas, nos habla del excesivo trabajo funcionamiento de esta Sociedad, cuya preque sobre sí tiene, de los clientes- -aristó- sidencia está a cargo de persona tan intecratas todos- -que le apremian, que le atosi- ligente y entusiasta como D José María gan. Nos refiere también el detalle curioso Grinda, a quien secunda en la intensa l a de que él fué quien hizo a S. A R. el i n- bor administrativa el oficial- secretario, don fante D Gonzalo el primer pantalón largo Pablo Pineda, hombre amabilísimo, que nos que ha vestido. facilitó los datos apuntados y tuvo para nos Charlamos extensamente, con gran c c m- otros grandes atenciones, que les agradeplacencia por nuestra, parte, ríes Giribet es cemos. hombre de gran cultura- -que domina varios idiomas- de atrayente simpatía y exquisito don de gentes. N o en vano ha recorrido Hállase animadísimo el balneario de la toda la América del Sur y gran parte de Europa, realizando ahora también frecuen- segunda playa, conocida también por el nomtes viajes a París, Londres, Italia, etc. E n bre de playa Castañeda, observándose que resumen: que Giribet no es solamente un cada año es más numeroso el público que sastre de altura, sino un caballero perfectí- a ella concurre. L a explicación es sencillísimo, de cultura poco común y de maneras sima. L o s que vienen con el propósito de aristocráticas, condiciones que le han con- bañarse cómodamente, y no son partidarios quistado generales simpatías. del bullicio, saben que en esta segunda plaInsensiblemente se nos pasa un gran rato. -ya pueden conseguirlo, hallando, además, Y mientras hablamos y mientras él traza l í- una notable economía en los precios, tan neas y corta, llegan sin cesar recados de moderados, que por cuatro pesetas se adclientes: D e parte del señor duque de A quiere un abono para 20 baños. E s además, que si puede venir hoy a probar. Que si esta playa la más limpia, más tranquila y pueden i r a tomar medida al conde de C más abierta, ofreciendo mucho mayor horiY así sucesivamente. zonte que otras y panoramas incomparables. E n resumen, que los trajes de Giribet Otra de las razones que explican la gran suponen para los hombres tanto como para afluencia de público es la fama que han conlas damas elegantes representa lucir vesti- seguido los baños con algas, de infalible efidos de Paquín: elegancia suprema. C o n r a- cacia para reumáticos, nerviosos y anémicos. zón y con orgullo puede ostentar este popuE n resumen: que los que buscan lo práclar sastre el escudo y el título que hay tico, huyendo de vanidades y ostentaciones, en sus escaparates. acuden, con muy buen criterio, a esta herE n nuestros frecuentes paseos por el Sar- mosa segunda playa, haciendo de ella caludinero, por este incomparable Sardinero, en- rosos elogios. canto de Santander y delicia de los veraB. G -H E R R E R O S neantes, hemos, tenido ocasión de comprobar el funcionamiento de la Real Sociedad A m i Santander, julio. Gui 1 1 p 1 Comisionista de A d u a n a s Paseo cíe Pereda, 2? Sanlander