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MADRID- SEVILLA D Í A 22 D E JULIO D E 1930. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S F U N D A D O E N i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A cadena de la existencia; los que piensan, ejecutan y amparan, asociados a los que en el porvenir han de disfrutar del bien que esos trabajos produzcan, darán la forma equitativa de distribuir los sacrificios; solución elástica y racional que permitirá que, con el mínimo esfuerzo de las generaciones presentes y futuras, a unas y a otras se exQue E s p a ñ a necesita continuar su obra tiendan las directas compensaciones de los de reconstrucción, que es indispensable dar gastos y trabajos que se realicen y que se nueva estructura a sus ríos, multiplicar y cumpla la ley del mínimo esfuerzo para la mejorar sus medios de comunicación para mayor utilidad, ley que rige la materia y con ello dar impulso a su agricultura, a su debe regir la vida, y de aquí el concepto industria y a su comercio; intensificar su racional de l a aplicación del crédito públi- capacidad de consumo y de producción, la co para cuanto suponga creación de nueva mejora de la vida social y su fuerza expan- riqueza, mejora y desarrollo de los bienes siva, es un hecho innegable, axiomático, sodel país. bre el que todos los españoles están de De estas consideraciones se desprende acuerdo. que ni la importancia, de las necesidades L a explicación y justificación de cada uno que deben ser atendidas, ni la cuantía de de los planes hoy en ejecución reclama los medios disponibles, pueden definirse de tratarlos en capítulos especiales; pero todos modo absoluto, guardando estrecha relación g u a r d a r á n estrecha relación con el progra- con el concepto individual y colectivo que ma económico en el doble aspecto del siscada uno estime lógico y de razón aceptar; tema a seguir y de la cuantía del capital a valor relativo que exigirá establecer hipóemplear, estimando por ello que es de matesis previas que, sometidas a tanteos comyor importancia definir con toda claridad parativos, permitan definir la solución a cuanto a este concepto genérico se refiere. adoptar. P a r a determinar cuáles deben ser las caL a exposición de aquellas hipótesis que racterísticas y normas del plan económico sirvieron de base a los planes de Fomento, m á s razonable y justo, será preciso detertari combatidos y censurados, creemos pominar previamente l a importancia de las nedrán justificar el criterio seguido. cesidades d e l país y los medios de que puede Estimamos que toda obra o trabajo púdisponer; lo que quiere decir que surge como blico deberá atender a la resolución de las problema el eterno conflicto humano: ¿S e necesidades sentidas del presente y a prepuede todo lo que se debe? parar el desarrollo del porvenir, y por esto Todo el intuido sabe que, con. excepción deberán siempre someterse a un- plan, mede las cuestiones de orden, moral, eí- contódico y progresivo que sostenga y arraicepto del deber permite una muy amplia i n t e r p r e t a c i ó n pues en nuestro- raciocinio gue l a lev de continuidad, distinguiendo en ella los distintos grados que deben corresentran en j u e g o l a c o o r d i n a c i ó n o el conponder al interés general, al interés comflicto con otros deberes, el individualismo de plementario, o al detalle y particular. nuestros juicios y el grado de relación que E n el primer grado entendimos justo se estime obligado entre el presente y el comprender la mejora y construcción de los porvenir. ferrocarriles que responden, a la interconeE l deber de atender a las necesidades d e l x i ó n general de los centros de producción, país en todos sus aspectos está lógicamenconsumo y, exportación; la habilitación y te limitado por el; de atenerse a las posimejora de la red ele carreteras principales bilidades económicas, por el concepto. de y l a terminación de aquéllas de construcutilidad directa- e inmediata que quiera ción aplazada c incompleta; completar los éxigirse, o, por la. relación con el desarrollo puertos en la medida necesaria a Jas. exigentic la vida cu el andar del ticmpo. cias del tráfico actual y un prudencial Las posibilidades económicas son también margen de desarrollo; formar la nueva esde cuantía muy variable, pues g u a r d a r á n tructura de los ríos con la construcción de una estrecha armonía con el egoísmo o ge- los embalses principales. neros idad que inspire nuestra acción, con el interés de nuestro empeño y con l a energía E l programa de lo que pudiéramos llamar de nuestra voluntad, la que tanto llega a obras de primer grado, es eí que aceptamos influir que, en su mayor exaltación, justi cuino punto de partida, como p í a n a realifica el adagio de que querer es poder zar, necesitando comprobar si -el importe de H a y quien cree que todo esfuerzo, toda su ejecución, que ascendía a unos 5.000 m i obra deber ser de rendimiento inmediato, sin llones, guajdaba la velación debida con las admitir compensaciones nacidas de la evoposibilidades del. país. lución, en que, intervienen ¡e g o í s m o incon. E s evidente que las posibilidades econócebible, contrario a las leyes de la Natumicas nacionales podrán definirse con suraleza, que marcan una obligada dependenjeción a l a tributación, en vigor, o en recia en el desarrollo le l a vida, y el deber. lación al esfuerzo máximo de tributación de preparar a los que nos sigan ventajas que. el país pudiese soportar, y que la nesemejantes a las que nos proporcionaron los. cesidad de su mayor o menor cuantía depenque nos precedieron. de de aceptar o no el uso del crédito, tomando o no en consideración las razones Otros estiman indispensable que. realicen antes expuestas. el esfuerzo íntegro los mismos iniciadores de las obras; generosidad heroica que, pol. N o aumentar los tributos y limitar las la magnitud del sacrificio, no compensada obras de reconstrucción de verdadera; i n por la gratitud de los sucesores beneficiaversión de capital productivo al pequeño dos, ahogaría muchas iniciativas útiles á sobrante del presupuesto, -después de atenla sociedad y a la nación. didos los- gastos de conservación de los exisE n el mutuo apoyo entre la generación- tente, Jos- de vigilancia, inspección, estudios, que ejecuta y aquella que en s desarrollo investigaciones y preparaciones cuya suma u se beneficia de las obras mismas, estará, e l no excedía en el presupuesto de 1925 de equilibrio justo, el verdadero enlace- de la 186 millones, era detener la marcha, el mo: ABC DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O V 1 GÉS 1 MOSEXTO N. 8.602 PROGRAMA ECONÓMICO PARA LA RECONSTRUCCIÓN NACIONAL vimiento y el progreso del país; era, tras la parálisis, la muerte. Imponer mayores tributos, no obstante ser los nuestros muy inferiores a los de otros países más progresivos, era, sobre impopular, injusto. E l uso del crédito que satisfacía el concepto moral de mutuo apoyo entre el presente y el porvenir, en armonía con los beneficios a uno y. otro representados y que no exigiera sumas anuales mayores que las cantidades de que pudiera disponer el Tesoro público, era la solución racional y justa, tanto más cuanto que un sistema de cooperación de los, intereses aumentaría forzosamente la garantía material, la efectividad de las aplicaciones y la propia eficiencia de las obras, disminuyendo a su vez los sacrificios del Estado. E s cierto que para usar del crédito público no basta la tranquilidad de poder atender a las cargas financieras; es preciso además que no aparezca el fantasma de la i n flación, y para ello es indispensable, comprobar que el ahorro nacional puede absorber las emisiones, no de un. modo ficticio, mediante pignoraciones del. Banco Nacional, que equivalgan a cubrirlos éste con sus re- r cursos, lo que supondría una verdadera emisión de billetes, sino. de un modo real, con empleo directo del ahorro mismo, debiendo comprobar al propíp tiempo si la cuantía del ahorro invertido no privaba al país de los recursos que su desarrollo general requiere. L a cuantía media del ahorró, calculado en más de 1. 300 millones, y la experiencia de una inversión anual de 600 y más millones en bonos del Tesoro, eran razones bastantes para comprobar la posibilidad, de cubrir con empréstitos nacionales sumas de este orden s i n e l peligro de una inflación perjudicial al crédito ni el de privar de recursos al país para su. natural evolución; debiendo tenerse en cuenta que, atendidos ya por los superávits de los presupuestos ordinarios cuantos gastos afectan a carreteras y puertos, restaba tan sólo habilitar los empréstitos para, ferrocarriles, y- Confederaciones, lo que a lo más- podría exigir en lo sucesivo cantidades anuales del orden de 500 millones durante cuatro o cinco años, y cuyos empréstitos llevarían la garantía de las obras y de los usuarios. Los resultados de este tanteo, que las características, del problema exigen, creemos que justificarán, de un lado, lo racional del sistema, y- de otro la perfecta posibilidad de su desarrollo con las inmensas, ventajas sociales, económicas y políticas que de su ejecución de desprenderían; entendiendo tan interesantes, estos últimos extremos, que, de no haberse llegado a resultados tan armónicos o de. 110. ser exactos estos cálculos, hubiéramos creído útil y conveniente un empréstito exterior, -lo que, -por fortuna, no. parece que hasta ah ora tendría justificación. Sobre todas las razones expuestas aún pueden, recordar los aficionados a les precedentes extranjeros que aun las naciones más podefosas hán recurrido para sus grupos de obras reconstructivas al uso del c r é dito; a l o que. conduce también el concepto lógico de que los tributos ordinarios no deben ser superiores a- los que exija la vida ordinaria del- país, lo que supone que s i existe un sobrante deberían reducirse los tributos, reservándose, en cambio, los compromisos o tributos extraordinarios para los casos especiales. Cuantos entiendan que es, en efecto, el