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A B C. M A R T E S E l atraque 22 D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18, Al llegar el transatlántico frente a los muelles números uno y dos, largó el ancla. Seguidamente comenzó l a maniobra de atraque. A las diez menos diez de l a mañana quedó el buque atracado al muelle. E n ese momento subió a bordo el comandante de Marina, S r Aguilar, con el director de Sanidad del Puerto, S r Luquero. Cumplimentaron al Monarca, quien los recibió afabilísimamente, y el director de S a nidad dio entrada al barco a los efectos del desembarco de los pasajeros. A l comenzar a atracar en el muelle n u mero uno- lo que se hizo ante el deseo concreto y categórico de S. M el Rey, que en esto, como en otras muchas cosas, demostró ser santanderino de corazón) el Monarca se retiró a su camarote para cambiarse de ropa, y se dio el caso curioso de que n i uno solo de los pasajeros saltó a tierra antes de que lo hiciera el Rey de España, pues tddos tenían el propósito de tributarle una cariñosa despedida desde a bordo. A l dirigirse el Monarca hacia l a escala de estribor, para embarcar en el Packun tu Zin, la oficialidad, l a marinería y el pasaje del Arlansa le vitorearon. U n a linda miss se adelantó entonces y rogó al Soberano le permitiera hacele una joto que quería conservar como recuerdo. C o n su gentileza y galantería proverbial, el Monarca concedió l a autorización y posó ante la bella pasajera. E l rasgo de audacia de l a miss, y l a bondad con que la acogió el Rey indujeron a otros muchos pasajeros a imitarla y llovieron las peticiones sobre el Soberano, quien autorizó a cuantos quisieran retratarle, siendo éste el motivo de que se retrasara eí desembarco. Entre los pasajero? figuraban los componentes del equipo argentino de remo que acaban de toftiar parte brillantemente en los concursos del Támesis, y que regresan en el Arlansa a sü país. Estos remeros fueron los más entusiastas de los fotógrafos aficionados. Desembarca el R e y A las diez y cuarenta arrió el Arlanza el pendón dé Castilla. E l Almirante Cervera disparó las salvas. E r a el momento en que Su Majestad embarcaba en el Packun tu Zin para dirigirse a tierra. Las sirenas de los barcos volvieron a sonar nuevamente. L a gasolinera Real hizo el recorrido desde el costado del transatlántico al Club M a rítimo, por en medio de todas las embarcaciones, recibiendo los más entusiastas homenajes de las personas que las ocupaban. E l Monarca, sentado sobre l a camareta, y descubierto, contestaba con la mano a los saludos del público que estaba en las embarcaciones y en los muelles. Para recibir al Rey en la escalera del Club Marítimo se destacaron el gobernador, el alcalde y el conde de Maceda, que momentos antes había llegado en su coche de la Real Casa. C a m i n o de Palacio E l Soberano saltó ágilmente a l a escalera del Club y estrechó la mano de aquellas personalidades, subiendo inmediatamente á la toldilla, donde fué saludando una por una a todas las autoridades y representaciones, que se hallaban situadas con arreglo a la etiqueta. Después del Rey desembarcaron el duque de Alba, el duque de Miranda y doña María y D Luis Silva, que les acompañaban desde Londres. N o se detuvo el Monarca en el Club más que unos breves instantes. Seguidamente salió al muelle para montar en el coche que había de conducirle. Allí saludó a las comisiones oficiales que le esperaban. Por expreso deseo del Monarca no se le tributaron honores militares. L a Coral de Santander se hallaba bajo tiene nuestra ciudad. E l Soberano encargó a l S r López Dóriga que lo hiciera saber; uno de los toldos colocados a l a entrada del así a sus convecinos. V Club Marítimo. A l pasar el Rey, el Orfeón y l a Banda municipal ejecutaron la Marcha A l m u e r z o en Palacio Real, y la muchedumbre prorrumpió en delirantes aclamaciones. Invitados expresamente por el Rey, a l Su Majestad invitó al alcalde a subir a morzaron el domingo en Palacio el presidente electo del B r a s i l D Julio Pressu coche. Se formó l a comitiva, yendo detes de Albuqiierque, su esposa, sus hijas lante el automóvil del gobernador; seguía señorita Prestes y señora Prestes Pitombo, el del Monarca y después iban los del séquiy su hijo Fernando; el secretario, D Syro to, autoridades y Prensa. A éstos seguían los Fréitas Valle y su esposa, y los señores coches en que iban las representaciones que Cocharana de Alencar, Decio Moura, L a habían acudido al recibimiento. zary Guedes y Martín Fontes, del séquito Desde el Club Marítimo hasta la Magdadel presidente. lena, el público que se agolpaba eu el larE l jefe del Estado brasileño y las demás guísimo trayecto ovacionó con gran entusiaspersonas mencionadas hacen el viaje al Bra mo al Rey. E n Puerto Chico, l a multitud sil en el Arlansa. rompió el cordón de los guardias, rodeando el coche. U n a bella señorita arrojó al coche E l capitán del Arlanza h a b J a regio un ramo de flores. Los automóviles que en la Avenida de la del viaje de S M el R e y L a Reina Victoria esperaban el paso de l a revida del Soberano a b o r d o gia comitiva, ocupados por distinguidas familias, se agregaron a la caravana. Santander 21, 11 mañana. Hemos tenido ocasión de hablar con el capitán del Junto a l a puerta de la Real Sociedad de vapor Arlansa, M r Clake, acerca del viajé Tennis estaba la orquesta de aquella entide S. M el Rey, desde Inglaterra, a bordo dad, que ejecutó la Marcha Real al paso del de dicho buque. coche regio. E l capitán, nos informó que desde el p r i mer momento el Soberano español demostró Llegada a la M a g d a l e n a ser un perfecto gentleman, produciendo su Esperaban al Monarca en l a terraza de l a presencia verdadero entusiasmo entre el pa saje. puerta principal del Alcázar, l a Reina doña Victoria, que lucía un precioso traje blanE l sábado Su Majestad le invitó a comer co; las infantas doña Beatriz y doña Cristia su mesa. Después hubo baile; E l Rey- baina, con lindos vestidos color salmón; los i n- ló con la hija soltera del presidente electo fantes D Jaime y D Gonzalo, con trajes de del Brasil. paisano, y D Juan, con uniforme de aspi... El Monarca hizo a bordo la vida ordinarante de Marina. A todos ellos abrazó y ria de los demás pasajeros. Con su séquito besó el Rey. tenia la mesa en el mismo salón que aquéAcompañaban a l a familia Real los marllos. Su Majestad alternaba con todos los queses de Bendaña y Torres de Mendoza, pasajeros, incluso con los de segunda y terbarón de Casa Davalillo, condesa del Puercera, pues pasó muy contento algunas vecas to, duquesa de Lécera, marqueses de Pons y a los departamentos de esta clase, recibiéndemás personalidades palatinas. dolo el pasaje emocionado. E l Rey pregunL a comitiva desfiló antes las Reales pertóles acerca de su vida. y de los motivos del sonas. viaje y repartió dinero a los pequeñuelos. A l ver el infante D Juan al contraalmi E l Monarca español- -dice el capitán del rante Suancés, descendió rápidamente. las barco- que lo mismo habla el inglés que escaleras y, sé cuadró ante él bizarramente. el francés, tenía a todo el mundo encantado E l general felicitó al infante por haber i n dz su gentileza y simpatía. gresado en la Marina de guerra, a la que E n el barco demostró tener conocimiensiempre había mostrado gran afición, y le tos profundos dei las costas inglesas, francedio la enhorabuena porque lucía ya el honsas y españolas, demostrando, ser un experroso uniforme de la Armada. to marino. Durante el viaje, por el día le gustaba acompañar en el puente al capitán, especialmente al acercarse a los puertos y E l R e y expresa su satisfacción entrar en estos. Durante el trayecto del muelle a Palacio, E l capitán declara que en aquellos momenel Rey expresó al alcalde su gratitud al tos veía que, por su práctica de yachtman, el pueblo de Santander por el grandioso recibimiento, que le había conmovido- profunda- Rey sabía mucho del mando y conocía admente, por demostrarle la simpatía que le mirablemente todos los puertos. Hablando como práctico, le dijo que en Santander era facilísimo meter hasta dentro, de la bahía los barcos de gran calado; como se demostró, ayer al atracar el Arlanza a los muelles. E l sábado hizo una visita a todo el barco, metiéndose en la cocina en la enfermería, en los departamentos de máquinas y en los almacenes. E n el puerto de Cherburgo no desembarcó porque, aunque tenía gran interés en visitar la rada, no quedaba tiempo para ello. S u Majestad entró, sin embargo, en un remolcador, p e r o n o pudo ver la población, a c a u sa de l a prisa del Arlansa por partir. M r Clarke nos dice que ha tenido el hoNo proteste... ¡M Á T E L A S! c o n ñor de conducir a otras poblaciones a miembros de la familia Real inglesa, parientes de la Reina de España, entre otros a las princesas Patricia y María Luisa. P o r cierto que al mostrar el capitán a S u Majestad el Rey una fotografía dedicada por la princesa PaEmpresa Automovilista Internacional tricia, en la que figuraban. cinco personas más, el Rey le dijo cómo se llamaban todos SEVILLA- LISBOA los fotografiados, demostrando su gran meVENTA DE BILLETES Administración: C. Barcelona, 1. Telemoria. fono 22272 y en las principales AgenE l domingo D Alfonso se levantó. muy cias de Turismo. temprano, poco después dg amanecer. To s Gura granos y herpes PLI 1
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