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A B C. M A R T E S 2 2 D E J U L I O pero sí nos fijamos en si dará l a talla algún día. S i l a da y a de novillero, mejor, pero no se l a exigimos. Nos satisface ver en el estudiante de toreno- -novillero- -aplicación, afición y serenidad, que con estas tres cualidades ya irá corrigiendo defectos y aprendiendo lo que no sepa. A Solórzano le vimos tan capacitado que le dimos matrícula de honor. Estuvo tranquilo, toreó con buen estilo y mató con decisión. Aunque es matador con alternativa en Méjico, se nos presento como novillero, y así le juzgamos. Venia toda la tarde dejándose ver, aunque mejor d i ríamos dejándose adivinar, porque los toros de Bueno y Tovar, con su desigual pelea, no daban ocasión a muchas intervenciones. Pero en algún quite lució su buen estilo y su tranquilidad. Se le vio fácil al banderillear por los dos lados al tercero, sereno con la muleta y decidido al dar la estocada. Se le premió con la vuelta al ruedo. Y con estos antecedentes llegó el último toro, bravo y noble, para medir a un torero. Solórzano le toreó muy bien de capa, destacándose en el rematar a media verónica, que la da con mucho arte. Cogió las banderillas, paso a paso, de frente, llegó a la cara del toro, andándole cada vez más. E n el tercer par llegó a tres metros del toro muy despacio, y puso un par notable, que acaso fuera lo más torero que se hizo toda la tarde. L a ovación fué cerrada, unánime. Y y a embalado, el torero puso un. cuarto par. Cogió estoque y muleta, brindando a D Clemente del Oro, aficionado muy destacado toreó con la derecha y con la izquierda, y no se interrumpieron los aplausos hasta que rodó el toro de una estocada desprendida, pero atacando muy bien. Como tan o l vidado está, por los de alternativa, el toreo al natural, cuando veo un novillero con la muleta en l a mano izquierda, ya me agrada aunque no toree con perfección. S i además torea con naturalidad, ya me parece excepcional. Solórzano no alcanzó en los naturales esa perfección, pero se fué al toro con l a muleta en la izquierda y toreó con valentía. E n esta primera actuación de Madrid se nos mostró fácil en todo, de buen estilo en todo y con detalles de torero, que nosotros estimamos más que la actuación de una tarde, aunque sea muy afortunada, como lo fué esta del domingo. L e dieron la oreja del último toro y le sacaron en hombros. Dejó una bonísima impresión, que esperamos que consolide, si no sigue la costumbre de otros toreros, de escaparse de Madrid al primer éxito, lo que no le aconsejamos, pues los éxitos no madurados n i confirmados, son éxitos a medias, que no redondean la personalidad de un torero. Cantimplas se nos mostró como un estoqueador bueno. Sus estocadas contrarias, de tanto meterse, indican la fe que pone en el momento. Con la muleta, valiente en el p r i mero, aunque equivocado con el celo del toro a los terrenos de adentro. Perete, indeciso, poco seguro, tuvo una D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 36. tarde borrosa, en la que más que ganar perdió puntos. L e tocó un mal lote. Los toros de Albaserrada, muy bueno el sexto; el de Solórzano, manso el primero en varas, y codicioso con la gente de a pie, y bravo, aunque tardo, el segundo de T o v a r -i uno se retiró porque era tuerto, aunque re- j glamentariamente debió lidiarse; el tercero 1 fué bravo y el otro manso. E l mejor lote fué el de Solórzano. A l salir de la plaza iba m i compañero más preocupado que cuando entró. N o s dijo un poco triste: N o sé si esta tarde habré perdido l a elección, pero lo menos me ha quitado ese torerito veinte votos. -G. Corrochano. casta no depurada, y por tanto no pudieron sus faenas ser contrastadas, ante el temperamento, nervio y poder del verdadero toro de lidia. U n o y otro dieron, en ocasiones, sus notas de personalidad más salientes, que resultaban anuladas por la insignificancia de las reses y por las vayas del público. Ello contribuyó a desanimar a los espadas, y j o que se esperaba como corrida que pudiera citarse como gallarda faceta del moderno, sólo quedó en un festejo desmayado y frío, desprovisto de toda emoción. Hubo, empero, un destello vivísimo, revelador de la gallardía de nuestra fiesta. Fué, en la lidia del quinto, negro cárdeno y el más aproximado por su estampa, al toro de lidia. Aquí el público, ganado por el aguanEN T E T U A N te de Ricardito González, que en un quite dio varias imponentes verónicas, sobre toApostilla a una corrida do por el laclo derecho, rozándole los pitones el corazón, tributó calurosa ovación a l Lo que pudiéramos llamar cátedra docdiestro, que ya en sus toros se distinguió con ta la que otorga y retira títulos taurinos a el capote. y l a muleta, y con el estoque, con las figuras que han de destacarse en nuestra el que estuvo fácil y breve. Siguió luego A r fiesta, para darle relieve, hizo acto de premillita con otro quite por gaoneras, remasencia el domingo en esta plaza, donde hatando con una revolera afarolada y el terbía anunciado. un sugestivo mano a mano cio caldeó de entusiasmo l a plaza. Demostró entre Armillita chico y Ricardito González. Armillita su fino estilo de banderillero, en E l primero, según unos, heredero en detres pares, excelente el primero, y vino a terminadas fases de la lidia, de aquella natucontinuación upa buena faena del mejicaralidad y asombroso dominio del Gran Joseno- -que no fué todo lo apreciada que debió lito, y saturado el otro, de l a influencia reserlo- -quien demostrando facilidad, toreó novadora que aportó al arte el trianero B e l solo y tranquilo, sobre pases de pecho y en monte. Iban, pues, los aficionados con el reredondo, dos naturales ligados con el de pegusto de presenciar una corrida en la que pudieran enfrentarse dos estilos; el de la na- cho y un afarolado, terminando con un buen pinchazo y una estocada. turalidad y dominio y el del aguante y valor; pero el regusto, resultó fallido, porque todo Pero como el domingo no hubo toros, en buen propósito tiene su quiebra y en la el ruedo de esta plaza, puede decirse que corrida del domingo, el buen propósito quedó frustrado, por el ganado, impropio de la A r m i l l i t a y Ricardito González también estuvieron ausentes. L a s que vimos fueron sus corrida seria, que. se había anunciado al contrafiguras, que harto hicieron con soporpúblico. tar el peso de ajenas responsabilidades. Importa mucho en nuestra fiesta que el Quedó, por tanto, en pie, el mano a mano, principal elemento de ella, el toro, responda que debe aprovechar l a empresa, si quiere por su edad y trapío, a- lo que sobre el caso sincerarse ante la afición, pero con una verdispone el Reglamento. Y los bichos de don dadera corrida de toros. C amona. Manuel Blanco, lidiados el domingo, dejaron mucho que desear, y no por falta de EN VISTA ALEGRE bravura, que todos ellos acudieron a los caballos, especialmente el quinto, sino porque Carretero con Levita y Hong eran novillos, y algunos con tipo de moraA primera vista parece este título el TÓcho, circunstancias que los hacía ser recutulo anunciador de una llapiserada nocturna; sables en una corrida de toros. E l tercero, y pero sólo se trata de los nombres de los el sexto, los más feos y pequeños, motivadiestros, o casi, que actuaron el domingo ron tal protesta del público, que los lidiaen esta plaza: Carretero, ya conocido del dores, desconcertados por el escándalo, sólo público; Levita, de estreno en V i s t a Alegre, tendieron a despachar rápidamente, para y Vicente H o h g (nombre valenciano y apedar con ello fin a la baraúnda armada. E n llido de Sanghai) que constituía el clou del estas circunstancias los toreros aparecen i n festejo, por su calidad de subdito de la R e hibidos de toda facultad, y a la postre, el pública de los líos políticos y los collares perjudicado resulta es el espectador que de perlas de a tres peletas la pieza. sobre no ver nada artístico, suele salir de E l hombre amarillo hizo el desfile vestido la plaza afónico de clamar en desierto. de mandarín, entre l a natural curiosidad de Condición indispensable para que un l i- la concurrencia. Pero, una vez cambiada l a diador sienta el estímulo de i r graduando y seda por el percal, que dicen los clásicos, dando brillantez a sus faenas, es la de que se despojó de la túnica y quedó convertido tenga en presencia enemigo. Y el domingo, en un torero un poco a lo Zuloaga. L a parte ni Armillita Chico ni- Ricardito González tuespectacular había terminado. vieron delante toros, sino novillos, con los Salió el tercer toro de la tarde, y cuando defectos propios que ofrecen los bichos de todos creíamos que nos íbamos a tumbar de SHANTUNG seda, todos colores, ro oías.