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A B C. V I E R N E S 25 D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 tes? ¿E n qué poblaciones residiría la capicon empujes de avance y ardides de rep ietalidad? ¿Se sometería Valladolid a Burgos, gue, en el juego del puente que se hace caput castellae? ¿Aceptaría Burgos la suen P i s a pero también hay esto en el fútbol, premacía de ninguna ciudad castellana? calcio o volata, como queráis llamarle. Se va ¿Aceptaría Palencia la superioridad política a la meta con furor y golpes de fortuna en de Valladolid? ¿Y Salamanca? ¿De qué E s el palio, de Siena. Allí la vuelta cuesta abatado sería capital la histórica ciudad, que no jo, de salida, a galope, puede ser mortal y es fácil se sometiera a otra? A qué Estado estrellar al jinete, y allí está permitido cepertenecería Santander? Y lo que pasaría gar, exasperar y confundir al caballo conen Castilla ocurriría, por ejemplo, en A n d a trario que se os pone a la par, dándole fuslucía, donde tampoco sería fácil deslindar tazos en ojos y boca. E s algo así como los Estados regionales ni fijar su capitacuando un delantero carga, marca y castiga lidad. a otro en el fútbol. Bella y rápida, como un Precisamente ese espíritu part. icularista. de virar al vuelo sobre punta de diamante, es nuestro país hizo degenerar el federalismo la ciaboga de la regata veneciana; pero no en cantonalismo, y eso que en los tiempos vale menos el volteo, con el balón entre los de P i y M a r g a l l no había en España dos pies, del calcio. Preciso y fulminante es el realidades políticas y sociales que actuarían tiro al blanco en los premios de arqueros de hoy como disolventes en el Estado federal: Milán, donde Guillermo Tell podría concuel regionalismo y el sindicalismo. rrir pero también, como de un arco vivo, Añádase a esto que el federalismo de P i se dispara la pelota de los músculos del deera mucho más claro, más preciso y, sobre lantero para acertar en la estacada o ooal todo, más español que el federalismo ibéde los contrarios. Y o le digo a messer N i rico de los discípulos de Prat de la Riba. colás que éste del fútbol es un juego políPara P i y Margall, España era una nación. Para Prat de la Riba, España no era más que tico como para qué él lo explique en L o n una expresión geográfica. P a r a P i y Margall, dres. L o s futbolistas son centauros, como la autonomía individual, la municipal y la se quiere que sea- -en el tratado memoraprovincial se integraban con la unidad na- 1 ble- -el príncipe. U n maravilloso equilibrio cional del Estado español, y aún atisbaba la entre la iniciativa individual y la coordinaorganización jurídica de la Humanidad en ción colectiva hacen del fútbol un juego pouna Sociedad de naciones. P a r a los catalapular y jerárquico, liberal y socialista como nistas, España no es nuestra Patria; es el ninguno. Quizá es una insuperable fórmu a Estado que nos gobierna, y el Estado esde armonía y combate. Pero donde más veo pañol debe ser como un super- Estado, una yo al príncipe- -sigo diciendo a messer N i amplia y holgada confederación donde quecolás- -es en el guardameta. Este sí que me pan libres y autónomas las diversas patrias recuerda al buen Rey Pelotari, Enrique de y nacionalidades ibéricas. Francia y de N a v a r r a Creo que en la pelota ¿E s prudente, es discreto, es político (si de su país nativo- -que tan a gusto él jugala política ha de ser, como, di jo Holtzenba con cualquier jugador famoso de aldea- dorf, mi hacer eficaz) meter a España en ese avispero y suscitar los múltiples proble- aprendió aquella, gran virtud de gobierno que consiste en verlas venir, en calcular los mas que surgirían inevitablemente en una botes y efectos del asunto que viene, y en República federal? JUAN P U J O L ser rápido, vivo e infalible en l a respuesta Y no hablemos de la política exterior. U n centelleante, como quien devuelve la pelota ilustre hombre político portugués me decía a voleas y sotamanos. De guardameta ha de hace poco tiempo: L o s portugueses nos SOLUCIONES tener muchísimo eí príncipe que está en el echamos a temblar cuando se habla de que Poder. en España se va a implantar la República POLÍTICAS ¿federal, porque en seguida nos acordamos E l que quiera ganar el Poder há de venir, de las pretensiones republicanas sobre la en cambio, como delantero que lleva, sin deL a República federal unión ibérica y sentimos la hiperestesia de jarse quitar, la pelota y corre por toda la Y o aprendí a escribir en un periódico polínea forzando y burlando la defensa connuestro sentimiento nacional fcibilista, que era el remoquete con que se traria y avanzando, a fuerza de empuje y Todo es posible en España (yo sigo sienconocía a los republicanos de Castelar, aquel estratagemas, con bravos compañeros para do posibilista) menos la República federal. gran orador que proclamó la accidentalidad hacer los pases sin quedar en offside, que Ella reproduciría, agravándolas, todas las de las formas de gobierno cuando dijo que es como pasarse de listo. perturbaciones cantonalistas y nos crearía para él lo primero era la P a t r i a lo segundo, Dos políticos españoles- -los más sonados dificultades con Portugal, con Inglaterra y la libertad; y lo tercero, la República. Y y discutidos estos días- -están, por ejemplo, con las naciones más llamadas a. estar de habiendo sido de joven federal, cuando preen offside. H a n querido hacer su combinaacuerdo con nosotros en la política internasenció los desórdenes del cantonalismo, abra- cional. ción a bocajarro y de rositas pasada la lízó la República unitaria, y al preguntarle nea de defensas. N o vale. L a combinación S i los republicanos se obstinasen en deun día en el Parlamento por la Constitución se fragua a todo riesgo en el cerco de la fender la República federal, el problema federalista, replicó con viveza: escuadra contraria. De allí salen los buepolítico español se simplificaría considera- -L a quemasteis en Cartagena. nos goals disparados, que el público sabe blemente. Por eso, cuando he visto que los republicoronar con aplauso frenético. Muchos en Habría ya que optar entre dos soluciones: canos de hoy, al ofrecer sus soluciones al España le tienen á messer Nicolás- Maquiao la Monarquía o la anarquía. país, propugnan el federalismo, creo que velo por un viejo saturno, especie de Cambó han sufrido una lamentable equivocación. de ochenta años, dedicado a maquinar comANTONIO R O Y O V I L L A N O V A Los jóvenes ateneístas que, tardes atrás, binaciones con ánima glacial y calculadora oyeron, escandalizados, mi afirmación rotuncuando su intriga era la intriga fresca, d i da de que un castellano no puede ser fedeM A O U I A V E L O E N E L námica, juvenil e impetuosa, el dribling arroral, me van a permitir que insista en ella llador de cien m i l diablos con que el centaucon algunas razones. Ruiz Zorrilla y don ro- príncipe viene a chutar al goal de la políC A M P O D E FÚTBOL José M u r o no fueron nunca federales (esto tica. N o me digan ahora, pues, cosas como explica suficientemente que D Santiago las que Trajano Boccalino dijo de este juePolítica del juego Alba, pariente del primero y paisano y aliago, que vio en Florencia. Dice este autor No es, en rigor, el mismo fútbol nuestro do del segundo en muchas campañas electoque, habiendo en las Repúblicas más disgussino especie de rugby, sin melée aborregada, rales, no se haya sumado a los que defienden tos, odios, envidias y ganas de matarse unos la República federal. o combinación de fútbol y rugby, lo que a otros que en las Monarquías, el, fútbol o calcio fué inventado para que el pueblo reNicolás Maquiavelo ve jugar en la florentiE l federalismo en Castilla produciría una publicano de Florencia se desfogase en e- te na plaza de Santa Cruz, tal como está pinperturbación hondísima y suscitaría una juego de astucia y de ímpetu, imagen de Ja porción de problemas insolubles, como si no tado ahora en los muros del Palacio Viejo, cerca de las pinturas del sitio de Florencia, lucha jpolítica. Mé parece ésta una opinión tuviéramos- bastantes para entretenernos. por los españoles. A messer Nicolás por bizantina y propia de viejos. Dice luego, el Porque si el régimen federal consiste en la mismo Boccalino, contradiciéndose, que el coexistencia de varios Estados dentro de un fuerza le gustan los juegos de forzar el delantero que lleva la pelota es una imagen amplio Estado español, integrado por varios paso, i r a la meta y disparar al. blanco, que del cortesano, porqué tiene alas en los pies Estados regionales, ¿en cuántos Estados se maravillceamente se resumen en este calcio y es maestro, en abrirse paso a empujones, dividiría Castilla? ¿Cuáles serían sus límio fútbol de Florencia. Se fuerza el paso, ante los prodigiosos artificios luminosos, fascinadas por las farolas monumentales, los disfraces, la simetría de los- caballeros con antorchas y luminarias, el clamoreo de los clarines; todo el espectáculo bien ideado para deslumbrar la imaginación infantil de un pueblo para el que todo esto constituye una maravilla. Y en- seguida comienza- bajo mis balcones mismos, en el salón de un Círculo- -el baile a la europea. P o r las ventanas abiertas el público callejero ve cómo las parejas danzan enlazadas. Pasodobles, charlestones, fox- trots, chotis. Y las moras, sobre todo las jóvenes, se amontonan junto a las ventanas, encantadas, retenidas por el espectáculo en que se les revela el espíritu de otra c i v i l i zación. Y a es tarde. Los camiones han ido llevándose a centenares las familias del campo. Pero las mujeres, veladas, informes, bajo sus amplios albornoces, se obstinan en mirar el baile todavía. ¿Qué pensarán de esa costumbre de moverse abrazados dos seres de distinto sexo, a quienes no une ningún vínculo familiar? Las oigo murmurar cosas ininteligibles, pero en ningún modo hostiles. A l revés, una que debe ser ya de edad madura pretende llevarse a otra jovencita, según infiero de su movilidad y su esbeltez. -Vamonos ya- -parece que la dice, tratando de arrancarla de la ventana y tirándola de l a mano. Pero la muchacha no quiere irse. Se desase, protesta, suplica, probablemente: -Déjame un poco más. N o adivinan que desde lo alto del balcón en sombra estoy presenciando la escena. S i n ningún espíritu de burla; al contrario, perplejo, casi emocionado, ante el descubrimiento de esa seducción que nuestras costumbres occidentales ejercen en el alma inocente, cautivada ya, de la pobre chiquilla africana.
 // Cambio Nodo4-Sevilla