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ABC. SÁBADO 2 6 D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 que ya habrán adivinado: l a supresión de la prenda recriminada; pero como no soy mujer que se deja vencer fácilmente, por eso ensalzo la blusa bluseada, que cae siempre bien. Alrededor de la cintura se hacen plieguecitos horizontales que formen corselete y dejen toda la amplitud necesaria a la blusa para no temer la rapidez de movimientos. Esta idea tiene dos fines: llevarla debajo de la falda o encima, con cinturón o sin él; es cuestión de gusto, pero no de necesidad. Puesto que estamos en el reinado de lo vaporoso, diremos que la blusa que blusea se completa con corbata de la misma tela ligerita, anudada de manera que, teniendo cierto aire masculino, no pierda su aspecto completamente femenino. Existe otra combinación del mismo estil o se pone por dentro una espalda recta de muselina de seda sujeta a la cintura, y l a blusa bluseará siempre sin dificultades. Para que la blusa sirva lo mismo encima que debajo de l a falda, se le pone una tira a l h i l o cosida como cinturón que permita pasar sobre la falda o que se esconda dócilmente. Creo que hacia esa blusa se orientan los trajes sastre o deportivos. ÍLa variación gusta mucho y la posibilidad de obtener d i ferentes efectos es seductora. Es bonito agregar a las blusas pecheros independientes; para ello basta que el delantero esté abierto en redondo o en cuadrado, -pero muy bajo, nunca en pico, y J- de! a radio; de los aeroplanos y los arcos roitaicos... etc. etc. Ssta novísima teoría literaria, que Va oigo en boca de muchos jóvenes, es el más disparatado contrasentido que se puede imaginar. ¿P e r o que tiene que ver el dinamismo con la belleza de unas p á g i n a s? ¿E s que el interés estético ante la obra de arte no es un interés quieto, un deseo de volver a leer, un ansia de que no acabe, de que no pase su belleza? ¿E s que hoy, para ser modernos, hemos de ver un cuadro de Velázquez pasando delante cíe él en motocicleta? ¿Qué quiere decir il signor D a V e rona? E l sigue paso a paso la obra parodiada, y él sí que es pesado y fastidioso, porque le falta donaire y frescura. L a acción ocurre en el siglo xjvn, y al parodista se le ocurre mezclar los nombres de Felipe I I y de Nevers, de Marco Bruto y del npvelista Pittigrilli, de Garibaldi y del general P r i m o de Rivera, y hablar de aeroplanos, y de automóviles, y de teléfonos con anacronismo rebuscado como resorte cómico, ya muy viejo, y que pudo hacer gracia a los cortesanos del segundo Imperio en las operetas dé Offenbach; muy en serio, haciendo gala de sus conocimientos, alude a Francisco, Pizarro entre los aztecas, siendo así que nunca los vio el conquistador extremeño, que estuvo en el P e r ú y no en M é jico, y sólo anduvo entre quetchúas y aymares, y las escenas m á s sentimentales y m á s dulces de la novela de Manzoni adquieren en la pluma del parodista un aire licencioso y procaz, que en vano nuiere parecerse al sabor picante y cómico de Macchiavelli, de Aretino y de Boccaccio. Sin invención, con un humorismo barato, sin gracia, sin novedad, ¿qué es lo que vale en la nueva novela de D a Verona? ¿E l estilo? Y a dije que habitualmente luce el autor cierta agilidad, belleza y riqueza verbales no he podido comprobarlo en la ocasión porque no logré hacerme con el original italiano y sólo leí la t r a d u c c i ó n pero sin duda que el lenguaje no llega, ¡qué digo al insuperable prodigio dannunziano de Forse che si, forse che no pero ni siquiera a la serenidad clásica, antigua y castiza, de Alejandro Manzoni. Puedo asegurarlo porque, después de haber tirado Los novios, para encontrar de nuevo a mi novelista he vuelto a leer en su buen italiano- -no superior al de Promessi Sposi- -la mejor de sus novelas, Mimi Bhiette, flore del mió giardino, que me ha resarcido del mal rato de un libro que no debe leerse ni debió haberse escrito. FELIPE S A S S O N E BACCACE GRO, ROJO, D E S E D A ESTAMPADA E N N E GRIS Y A M A R I L L O M O D E L O MARTIAL- ARMAND CRONICTDELAMODA La blusa que blusea Soy partidaria de la blusa que blusea, de la blusa suelta que se separa del cuerpo aunque sea perfecto; soy enemiga de las blusas estrechas, ajustadas, que modelan hombros y brazos y oprimen el pecho. Con opinión tan claramente expresada no pueden ustedes ignorar mi modo de pensar; en cambio yo ignoro qué piensan ustedes de las blusas, y temo que por seguir los consejos de la moda caigan en el error de- encargarse algunas ceñiditas. ¡P o r favor, deténganse, que todavia están a tiempo! ¿P o r qué razón el swcater sigue siendo su predilecto durante tantos a ñ o s? Porque su amplitud resulta extraordinariamente cómoda. S i se ponen una de esas blusas que yo detesto y se colocan delante de un espejo, levanten los brazos, inclínense hacia cualquier laclo y comprobarán que han adquirido una silueta deplorable. Inmovilidad absoluta o perpetua lucha para volver a su sitio la blusa. N i lo uno ni lo otro es posible. Busquemos otra solución, DEVINETTE D E CRESPÓN NEGRO, C O N ORLADOS C U E L L O Y P U Ñ O S D E PIQUE ROSA, que un fondo sin mangas ocupe el espacio descubierto por la blusa. Este puede ser sin cuello o con cuello alto (preferido actualmente) y abrochado en la espalda. Veamos el adorno de esos pecheros. L o s pañuelos de seda estampada son a propósito. Basta con cortarlos por medio, unir los bordes y ponerles botones, de lencería y presillas. E l éxito depende de la elección de pañuelo. Los bordados rumanos de tonos calientes hechos sobre tejidos flexibles son de una originalidad deliciosa para pecheros. Nada más fácil que lanzarse a ese g é n e ro de trabajo, ejecutado a punto de cruceta; se impone la paciencia para hacer el punto lo m á s menudo posible, con objeto de que no se confunda con el bordado en canamazo de nuestra infancia. Otra idea. Corten en seda, crespón de China o georgette numerosos pedacitos de cuatro centímetros en cuadro, festonéenlos y después se unen por un solo ángulo a l fondo de la misma tela. Resultan de gran novedad, y como quedan libres se levantan al menor impulso del aire, como si fuesen a volar. Tengo la impresión de que ahora, así orientadas hacia estas ideas, ya no me necesitan ustedes para hacer creaciones, tanto más bonitas por ser suyas, y puesto que ya rio sirvo para nada, me apresuro a retirarme, no sin pedir primero su permiso, come es natural. TERESA GLEMENOEAU D E GASA NEGRA. MODELO MAGGY R O U F F
 // Cambio Nodo4-Sevilla