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ABC. SÁBADO 26 D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 14 greso; mostraron mis conclusiones aprobadas y ganaron la partida, continuando, por lo tanto, refinando y comiendo tales aceites, cuya industria estuvo el último a ñ o- (928929) en todo su apogeo, y cuyos beneficios pasaron íntegros a los olivareros, porque se pagaron los orujos a un precio. que no fué remunerador. Y no se enfaden los propietarios de la tierra, porque, por ley natural, serán siempre para ellos los beneficios; no tengo la menor intención de lastimar intereses de nadie y mi m á s ardiente deseo es poner a contribución mis escasas fuerzas para salvar la gran riqueza olivarera, que es riqueza genuina de mi Patria y que se hundirá por completo si se le siguen suministrando inoportunos medicamentos. Llegó el a ñ o 1926, en que se creó el Comité regulador de la producción industrial época en que, estando caro, el aceite de oliva, había gran interés en retinar los aceites de orujo, empezando por extractar en estado fresco la mayor parte de estos residuos, aumentando para ello el n ú m e r o y capacidad de las instalaciones o asociando una fábrica de aceite de orujo a cada fábrica importante de aceite de oliva, -siendo éste el primer paso para. poner en práctica las normas que se deducen de mi ya citada Memoria. E l referido Comité, por tendenciosas i n formaciones recibidas, que combatió el que tiene el honor de suscribir, se manifestó, a priori, en contra de tales ampliaciones y p i dió el asesoramiento de la C o m i s i ó n m i x t a del Aceite, que acordó por unanimidad, v a propuesta del Grupo olivarero, en sesión celebrada el 29 de agosto de 1927: Declararse en el sentido de la m á s absoluta libertad industrial, mucho más en aquella parte que se refiere a la posibilidad de establecer originarán múltiples reclamaciones de los que, al amparo d e- l a ley, establecieron o perfeccionaron sus industrias, hoy perjudicadas. r Estado de derecho favorable a la comestibilidad del aceite de orujo Nada menos que en el a ñ o 1919 fué presentada por mí ante el Congreso Nacional de Ingeniería una Memoria sobre Mejoras en la elaboración del aceite de oliva en la cual exponía- mis actuales ideas sobre el aprovechamiento integral del fruto, y en cuyas conclusiones aprobadas se dice que se molerá groseramente la aceituna, se prensará débil y rápidamente la masa obtenida, se desecarán los. orujos o se ensilarán tratándolos con ácido sulfuroso, para que. no fermenten; se e x t r a c t a r á n estos orujos por los disolventes, y se re finará el aceite últimamente obtenido para dedicarlo a la alimentación. Luego entonces fué reconocida la potabilidad del aceite de orujo nada menos que por un Congreso de técnicos, entre los que figuraba nuestro inolvidable Quintanilla (que en paz descanse) a quien me complazco en dedicar mi más sentido recuerdo. Siguieron así las cosas, sin apenas usar nadie, de momento, esta concesión, que no, permitía el estado de la industria; pero r á pidamente fué ganando terreno hasta el a ñ o 1922, en que se celebró- la llamada Conferencia del Aceite, donde los olivareros, por motivo de una baja circunstancial del precio de éste, trataron de oponerse al refino del de orujo; y entonces unos- industriales cordobeses, que me conocían y recordaban mi Memoria, apelaron al libro de aquel Con- fábricas de aceite de orujo que puedan tratar éste en buenas condiciones y obtener aceite -que, refinado, resulte comestible... Con este motivo se planteó también la cuestión de que se requiera oficialmente al Real Consejo de Sanidad para que dictamine acerca de la comestibilidad del aceite de orujo refinado, para saber de una vez a qué atenerse sobre esta importante materia, ya que esto representará para el subproducto de la molienda de la aceituna un mayor valor, desde el momento en que su transformación puede dar lugar a un producto de mayor precio. Véase, pues, cómo hace poco más de dos años, yo, que siempre estuve en el mismo sitio, coincidía en absoluto con los olivareros, que cambiaron varias veces de opinión según las conveniencias del momento, y véase también cómo queda en pie el. acuerdo del Congreso Nacional de Ingeniería, al que no debió oponerse precipitadamente la superioridad declarándose en contra de l a comestibilidad del aceite de orujo refinado, después de haber soslayado la cuestión durante tantos años y de haber permitido que se creen a su amparo respetabilísimos. i n tereses. ¿P o d r á declararse, técnicamente, a estas horas la no comestibilidad del aceite de orujo, cuando no deberíamos existir los pueblos del Mediterráneo (y aun otros más lejanos) si dicha afirmación no fuese gratuita? H a b r á quien ponga peros al aceite de orujo refinado, cuando no hay quien pueda distinguirlo del aceite de oliva, igualmente refinado y sometido, por lo tanto, al mismo proceso físico- químico? JUAN M O R E N O L U Q U E Teniente coronel de Artillería, ei 1 0 Agfa F i l m (Caja azul- naranja) sino Sambiéo e Filmpack Agfa g o z a de f a m a Suma mente sensible, de ¡absoluta confianza y con envase de metal.
 // Cambio Nodo4-Sevilla