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FUENTE DE LA CIBELES curan que a las cosas no se les atribuya importancia o se las dé como no acontecidas. También se han publicado ya el Werther y Los bandidos en Alemania, los Cantos de Ossián en I n g l a t e r r a pero los maestros en literatura hacen como que no se han enterado de la aparición, allá en el Norte, de la ráfaga romántica, y siguen recomendando l a sumisión a las correctas reglas del clasicismo francés. T o d o inútil. P o r debajo de las convenciones sociales y académicas, la nueva era empieza a transcurrir con profundos estallidos, y nadie podrá contener lo que viene empujado por la propia fatalidad... T r e i n t a o cuarenta años después, por el paseo del Prado c i r c u larán mujeres con todos los signos de la más incontinente exaltación romántica, v aquellos poetas de las barbas en punta v los semblantes pálidos, que llegaran, si es preciso, a confirmar con un pistoletazo en la sien la autenticidad de sus canciones desesperadas o melancólicas. iíov el P r a d o se mantiene un DOCO al margen. Pero sin perder nunca el tono de distinción, v sobre todo conservando la gracia v el primor artístico de sus fuentes monumentales, noble vestigio de un tiempo en que la necesidad del adorno absolvía al hombre de todos sus pecadas. JOSÉ M. SALAVERRTA (Potos V Muro. FUENTE DE APOLO gestos morrudos en l a trasera de la carroza de un v i rrey del Perú o de l a N u e v a Granada. Y acaso el torero a la moda, guiando por sí mismo su cascabelera calesa, escandaliza e interrumpe el pausado concurso con el trote exagerado de su caballo andaluz. L a s marquesitas y las duquesas se asoman a verlo pasar, y alguna se excede hasta el punto de enviarle una sonrisa de i n teligencia. Son gentes que se encuentran sin saberlo en la dramática confluencia de dos épocas trascendentales. E l tiempo de las bases firmes de la sociedad, de las reglas y de las jerarquías toca a su fin; pronto comenzará la era de las experiencias y las resoluciones audaces. F. n F r a n c i a desde luego, han ocurrido muchas cosas en. estos últimos años: pero las personas de autoridad pro-