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MADRID- SEVILLA 30 D E I U L 1 Q D E 19 30; NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. N. A Ñ O VIGÉ 8.609 f T OLIVE, SIMOSEXTO SUELTO REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ los hombres de los albores de l a Historia, cuando, dejando l a tierra firme, se aventuraron a surcar el mar. con frágiles armadijos. L a supremacía política siguió siempre al dominio del mar, no por ninguna razón Charla al Rom misteriosa, sino porque el hecho de superar a los otros en el transporte por un medio- -La mujer es vieja a los cincuenta años. originariamente impropio del hombre i m- ¿Y el hombre? plicaba mayor suma de conocimientos ma- -A los cien- -dijo, con una sonora risa, yor capacidad de construir artefactos con la dama de ingenio satírico, en la sobremesa los que se ampliaba l a potencia humana de yantar de familia. sobre la Naturaleza. A la postre, no es- -L a s mujeres- -sentenció un rico hidalque Inglaterra haya podido crear un I m go, repitiendo como loro ajenos decires- -perio por la casualidad de tener durante pasan tres crisis en su vida. L a primera... tanto tiempo una poderosa escuadra, sino la segunda... y l a tercera, entre los cuarenta que esta última era el signo visible de cierta y cinco y los cincuenta años. superioridad técnica, cultivada con obstina- -L a s crisis masculinas son innumerables ción, evidenciada en la aptitud para ela- -respondió l a satírica- y a los setenta hay borar l a materia, convirtiéndola en m á q u i fuego en muchos corazones donjuanescos. nas parcialmente vencedoras de las fuerzas- ¿P o r q u é no? -sonó, burlona, la voz de naturales, que, por añadidura, le otorgaban, un guapo oficial de la tertulia- H a y casos... inconmensurable ventaja sobre las naciones- -S i n ir m á s lejos ni señalar m á s cerca, incapaces de ese tecnicismo, el caso de Goethe, prendado de la fogosa i A l cabo dé los siglos, l a Humanidad se Bettina... halla. ante un acontecimiento semejante al- -Cuéntanos esa historia, antes que el que nuestros remotos antepasados debieron primo nos la plante. T e ta he oído m i l veconsiderar con asombro- y con miedo, cuances, pero diré que me interesa- -dijo a su do- vieron a los audaces iniciadores de la mujer el señor de la casa, un conde nada n a v e g a c i ó n m a r í t i m a lanzarse sobre las onaristocrático. das. Merced a él, hasta los pueblos que no Sonrió irónicamente, siendo su ironía m á s podían ver el mar sé encuentran ahora, cara de desdén a la escandalosa infidelidad bruscamente, en las riberas de un mar i l i de su marido, y h a b l ó mitado, por el que se puede viajar sin i n- -Bettina Brentano se enamoró de Goethe terrupción a los países m á s distantes, y por en el apogeo de su genio y de su gloria, cuya azul inmensidad, antes que los aerocomo una chiquilla exaltada se enamora de planos, ya habían navegado los sueños de un semidiós terreno con la imaginación. Y incontables generaciones. Y unos nuehlns e la imaginación que mueve el espíritu y el han estremecido comprendiendo la magnicuerpo de hombres y mujeres hizo que Bettud del suceso; tienen prisa en aprovecharlo, tina declarase su amor al poeta. en contribuir a desdoblar sus consecuencias E r a una tarde estival, y por íos ventanainfinitas para la paz, y para la guerra. Y les del estudio contemplaban ella y él la otros se limitan a considerar la maravill; maravilla del sol poniente, inundando de oro extáticos o indiferentes; son los que por eso las bajas avioletadas neblinas de la campimismo se resignan con gusto al papel de ña weemeriana. dominados e inferiores; libremente lo eli- ¡D i v i n a luz! -suspiró el poeta. gen, cuando, -ante la novedad del prodigio, ¡D i v i n ó e s t o d o! -e x c l a m ó Bettina, y todos se hallaban en condiciones iguales! N o con arrebato sus brazos se alzaron, estrees- -apresurémonos a decirlo- -el pueblo eschando apasionadamente al ídolo. L a emoSOFÍA C A S A N O V A pañol uno de estos últimos. Sin que, realción nubló, ¡os clarividentes ojos de Goethe, mente, el Estado haya realizado un e; ran Frontera de Rumania, julio, 1930. que se desenlazó del suave, cuerpo murmuesfuerzo, y aun cuando el mediocre vigor rando de nuestras industrias no ha permitido los- -Calma, niña m í a querida; tengamos ensayos dispendiosos que son posibles en calma... E s lo que nos conviene a los dos... otros países, la gente se interesa vivamen- -Un viejo sin pizca de galantería. te por l a aviación. L a s líneas regulares- -G r a n viejo, prudente y sabio, que no son utilizadas sin interrupción durante todo España y la Aviación cayó en el ridículo de una atracción eróeb a ñ o por innumerables viajeros, que no tica senil, como otros... Llaman la- atención el entusiasmo y el se imaginan por ello realizar ninguna proeL a condesa miró a su pariente- -un aper- espíritu de continuidad con que Inglaterra, za. Turistas, viajantes, hombres de negocios. gaminado señor, en cuya calva corrían de Alemania, los Estados Unidos, Francia e Ita- -E l a ñ o pasado- -me afirma persona bien sien a sien cuatro pelos, pintados cual raya Ha- consagran publicidad, tiempo y dinero informada- -han ido en los aparatos escade tinta china- quie. n aludido, repuso: a la navegación aérea y procuran interesar rióles- cerca de 5.000 viajeros. Y lo m á s- -E l corazón... digo. se... E l corazón- en- ella a la masa general del pueblo mecurioso es que todos quedan entusiasmados. no envejece nunca... diante concursos, inventos, exhibiciones, sub- ¿Cómo lo sabe usted? Risotada general acoge la audaz afirma- venciones a las líneas de transportes, incluso- -Sencillamente, porque con el billete se ción del viejo, que cortejaba horriblemen- hasta haciendo- -como, los. alemanes- -que Jos te- -empeñado en casarse con ella- -a su niños de las escuelas primarias visiten los les facilitaba una tarjeta, con el ruego de que manifestaran sus impresiones y expresobrina, una traviesa colegiala presente. campos de. aviación y, por lo menos, vean de cerca los aparatos, cuando no pueden saran las deficiencias que hubieran obserLos licores, el hidromiel, dulzón y agrio vado y les parecieran de urgente correcal final de cada sorbo, invitaban a la frivola recibir gratuitamente lo que se llama el ción. Puede usted ver centenares de ellas. charla a los amigos, reunidos en la terraza bautismo del aire H a b r á acaso, un t á- Las opiniones firmadas que leo, en efecdel palacete, abierta sobre el parque y los cito propósito ¡belicoso en ello. T e r o también anima a quienes- inspiran, esa política to, son todas entusiastas. L o que algún v i a lagos. jero echa de, menos en el avión correo es- E s t a n d i f í c i l resignarse- a la pasivi- un puro a f á n de. progreso. vEnda conquista qocina para aplacar l apetito que del aire hay. para nuestro tiempo, algo íde una dad! -dijo un viudo melancólico. -L o difícil es no resignarse. E n este alcance tan incalculable cómo lo hubo para- -afirma- -se -despierta -rápidamente en las alturas. N o muestran menos entusiasmo ABC EN FRONTERAS ESLAVAS terreno sois los hombres peores que nosotras. -O no. Pongo por ejemplo la comedia del éxito mayor en la temporada. L a protagonista es una mamá que no se resigna a pasar sentada las noches, de fiesta en fiesta, viendo bailar a su hija, y se impacienta y se desboca a punto de ¡a tercera crisis... E l autor ha declarado tomar de la realidad el; ambiente del asunto. -N o niego que hay mamas alegres- pero son menos que los papas alegrísimos. N o es un secreto para vosotros el lance de Francis en el último Carnaval. -U n caso aislado. -No s é ¿qué lance es ese, condesa? -L o s provincianos no estamos al corriente de la vicia en l a capital- -dijo el viudo de la pasividad... Con discreción- -y deseo de libertad- -v aprovechó el momento la sobrinilla- der cal- vo para salir al parque galantemente acompañada por el oficialito. Francis, con uiia pandilla de decrépitos amigos que creen remozarse en compañía y andanzas con jovencitas, e n t r ó de ¡madrugada en el Bristol y encargó a un conocido que le presentara algunas damitas para no cenar solo. E l jass- band del dameing atronaba próximo. Entreabriéronse los cortinajes carmesíes del dorado gabinete y simultáneamente a la rosada a p a r i c i ó n- d e una muchacha estallaron dos exclamaciones: ¡L i l i ¡Abuelo! L a juguetona nieta se retiró riendo a carcajadas de la broma, y Francis cayó con ataque de apoplejía. Un canto de juventud llegaba del parque, y de pie, nervioso y ardiendo en celos, llamó el calvo a la sobrinita. E l l a no le oía, cantaba, y desesperado descendió la escalinata yendo en su busca. Quiso detenerlo el conde pero lo contuvo su mujer, picándole con esta frase: -T u harías lo que él... Déjalo... A ú n no tiene cien años. s LA VIDA NUEVA t
 // Cambio Nodo4-Sevilla