Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. M I É R C O L E S 30 D E J U L I O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 dad de atribuirlo a manejos electorales, sino í la Monarquía constitucional, como en Inglaa la verdadera opinión del país, fiel a la tra- I terra, como en Bélgica, como en Suecia y dición monárquica, mal que les pese- a los Noruega. E l pueblo español no quiere esa partidarios de las Constituyentes o a los que revolución de cuatro intelectuales y dequieren enjuiciar a l a Corona. E l pueblo esmagogos, pero sí la evqíución progresiva pañol desconfía con harto fundamento de que favorecen l a paz, el trabajo y la volunesas vanguardias cuyo apogeo sería bien tad. E s preciso, pues, hallar valores nueefímero si estallara una revolución. N o presvos dentro de los partidos políticos e incorta crédito a esos oradores demagogos, incaporar a la vida política ciudadanos de todas paces de arriesgar l a pelleja en los momenlas esferas sociales que hasta ahora han tos de peligro. Siente profunda aversión hapermanecido alejados de ella. P o r fortuna cia aquellos intelectuales cuyas campañas para la Monarquía española, parecen distendenciosas contribuyen a perpetuar nuespuestos a actuar de gobernantes hombres de tra leyenda negra en el extranjero. Y se positivo valor como el Sr. Alba, el señor ríe de los viejos políticos, que por despecho Cambó, el hoy duque de Maura. L a deso ansias de notoriedad cambian ahora de caconfianza que inspiran los dos primeros a saca y creen rejuvenecerse bañándose en las una gran masa de los monárquicos nos paaguas redentoras del J o r d á n republicano. rece un error funesto. H a y que hacerles Entonces, ¿cómo explicar la desorientación c r é d i t o son valores nuevos, políticos de que hoy reina en la política española? ¿P o r mentalidad moderna. L o s artículos del sequé se hacen variadas conjeturas acerca de ñor A l b a en El Sol, a raíz de caer la Dictal a sucesión del actual Gobierno? ¿E n qué dura, le han colocado a gran altura por su consiste tanta actitud nebulosa y tantas nueserenidad, su patriotismo, su clarividencia vas agrupaciones monárquicas, hostiles enpolítica. S i alguien tenía sobrados motivos tre sí? Pues digámoslo sin rodeos. A la de agravio respecto a lo pasado fué el señor eterna habilidad de los políticos del viejo Alba, y, sin embargo, se resistió a engrosar régimen, al egoísmo personal, resistiéndose las filas revolucionarias, razón por l a cual a servir al país en momentos difíciles, a las ahora los enemigos del régimen le hacen rivalidades individuales entre nuestros problanco de sus iras. Es, no obstante, urgenhombres o aspirantes a tales. Cuando el gete que el Sr. A l b a vuelva pronto a E s p a ñ a neral Berenguer aceptó patrióticamente el a pulsar la opinión del país. difícil encargo de formar Gobierno, quiso N o debe contentarse con que le lleven atraerse varias colaboraciones, que le fueron hasta el extranjero jefaturas y presidennegadas. Los vagos pretextos no disimularon cias, aunque sea en bandeja real. Otro tanel análogo motivo de las negativas: el temor to diríamos del Sr. Cambó, cuya ausencia a desgastarse en un, Ministerio interino, despor motivos de salud es muy de lamentar. tinado a liquidar una herencia abrumadora. Nadie duda de la inteligencia y de la laboiY por eso decíamos que nuestros políticos no riosidad del Sr. Cambó, pero hora es ya de parecen haber aprendido nada durante los que concrete claramente su actitud política. seis años de ostracismo, Reinciden en los Y algo de lo mismo diríamos del duque de mismos trucos, las mismas maniobras. ¿Será Maura, cuyo prestigio personal e intelecposible que otra vez desunidos quieran lletual beneficiarían a cualquier Gobierno, pero varnos al caos parlamentario, origen de la cuyas coincidencias o discrepancias con los Dictadura militar? Fuera de las declaraciootros dos prohombres no parecen muy definines públicas de adhesión a la Monarquía das. E l pecado mayor de la política vieja constitucional, vuelven a la palestra, m á s o han sido los fulanismos o sea los intemenos, los mismos políticos con sus mismas reses personales. N o volvamos a esa calamiviejas organizaciones caciquiles. Exceptuandad. Desaparezcan los cabildeos misteriosos, do al marqués de Alhucemas, dispuesto gelas idas y venidas y las conjuras entre basnerosamente a renunciar a su jefatura si se tidores. A s p i r a el país legítimamente a una halla quien le suceda, los demás no parecen renovación política. Y antes de ir a unas inclinarse a ninguna renuncia personal en Cortes es preciso que los políticos de una provecho del país. Todo lo más, a eclipsarse u otra tendencia nos brinden su ideario de breve tiempo. partido o su programa dé Gobierno. GLOSAS d 11 U N R O B I N S O N ASCÉTICO. -NoRd- binson, Kobinsona; tengámoslo en cuenta. E l personaje novelado por De Eoe, varón, era no menor que el Segismundo dramati zado por Calderón. E l Hombre Salvaje del mito germánico- -que todavía da titule) a tantos hoteles- el Rama Sama de núes, tra infancia, el Ravachol de nuestra ador lescencia, representaban, m á s braviamente aún, el papel de aborto, de monstruo orgár nicOj de bestia, de ser c 1 ...un hombre entre las fieras y una fiera entre los hombres V según de sí mismo decía- -con bastante me- nos razón- -el diserto y a citado Segismundo Añadamos, viniendo a evocaciones litera rias más recientes, que el M o w g l i de la manigua kipliniana es un niño. Pero el epis- tolario seicentista del P L u c de Bray nos pone, con su Solitaria de las Rocas -realidad o ficción- en presencia de una mu- jer. E l caso parece m á s nuevo. Recordé- mosle, sin embargo, dos precedentes morfo- í lógicos: la visión de la Magdalena arrepen- ti da, cara a tantos pintores e imagineros- -por este mismo tiempo barroco, en las representaciones plásticas de esta figura, las rocas y los abrojos empiezan a cobrar g r a n importancia- la narración de la castigada ¿Genoveva de Brabante, tan gustada por la preferencia popular. L a novedad de que l a Solitaria de las i Rocas sea una mujer trasciende a l a cali- dad con que, a nuestros ojos de historiado- res de la cultura, aparece el símbolo de sus soledades. Aquí el problema de l a vida s o l i- taria no podrá, desde luego, plantearse con tanta pureza. Por definición, y no menos psicológica que biológicamente, la mujer es una criatura social, que vive por y para otros, mientras que, en el sexo contrario, se cumple el tipo del ser personal, que se encara directamente con las cosas o con los fines. Así el negocio del Hombre Salvaje y hasta del Niño de l a Jungla. puede ventilar- se bien, a solas, entre él y el Cosmos: si en el caso de Robinsón aparece un tercer término del problema- -aparece la B i b l i a- j a esta Biblia se le atribuye la conducción de l a voz de Dios, sin que traiga su presen- T ALVARO ALCALÁ G A L I A N O cia l a de una figura o cómplice humano Tenemos al conde de Romanones prepa (inútil precisar, ¿n o? que el mito robinsorándose a influir en el tinglado electoral en niano lo tomamos en el radicalismo de los? M- -n r o i m i M i i mu 11 1 1- -nmmma provecho de sus partidarios incondicionales. IIHi MHWflW MW primeros episodios, antes de los encuentros Tenemos al conde de Bugallal qm. pudo haen la isla, útiles, sin duda, a la constitución ber sido antes jefe de partido, a la muerte del relato novelesco, pero contrarios a la de Dato, y sólo ahora se decide a serlo. H e significación ideológica del símbolo) aquí un político de legítima estirpe conCálculos hepáticos y nefríticos, estómago, servadora, incapaz de hacer concesiones a Pero a la Solitaria del P L u c de, Bray, artritlsmo, gota. los tiempos modernos. P a r a el conde de B u GRAN H O T E L en el Balneario. Abierto de la Biblia no podía bastarle. Necesitaba, m á s gallal el espíritu del partido conservador ha 1. de íulio a 30 septiembre. que una Biblia, u n Confesor. Necesitaba, La mejor y más pura agua de mesa. de ser hoy el mismo que en tiempo de la desde su retiro penitencial de los Pirineos, Constitución del 76 y en vida de Cánovas, la asistencia y compañía de este mismo pasu fundador. Pero sospechamos que la i n dre de Bray, cura en Chateaufort, a cuatro mensa mayoría del país, aun haciendo honor leguas de Versalles. L a penitente escribe a esa constancia ideológica, -no q u e r r á ser continuamente al confesor; el confesor le gobernado con tan anacrónico programa, i n contesta: no sólo de aquellas cartas, sino capaz, de resolver los problemas actuales. también de estas respuestas componese el CALIDAD INSUPERABLE, ¿Q u é se nos ofrece, pues, tras de ese conserepistolario... Cada vez que esta santa tiene fabricado por vadurismo rancio y ese liberalismo tibio? Sociedad Española de Productos Dolomítlcos. el capricho de ayunar- -observa, irónico, su E l pequeño grupo de D Melquíades A l v a Apartado 41, SANTANDER exégeta, el abate Bremmond, en disentirez, con su vaga situación intermedia entre miento con M Gazier, historiador del jansel a Monarquía y la República. E l núcleo de nismo- es necesario que Versalles lo sepa: despechados que anhelan Cortes constituyenla verdadera santidad hace menos ruido. te v coquetean con los revolucionarios. Y Cierto, aunque convenga advertir, para e ÍS todo. Es decir, sería todo si los parser enteramente justos, que aquí el ruido es, H o s políticos no pudieran renovarse, si las Compañía Anónima de Seguros de todos modos, privado. E s el confesor ctaturas fueran forzosamente vitalicias, si Fundada en 1840. quien enseña las cartas de la penitente, quien Subiese que respetar como sagrada la contiIncendios, Accidentes, Kobo, (junas. las hace circular, con un propósito de edinuidad sucesiva de los escalafones. M a s Dirección para España: ficación- -a. menos que él sea quién, con este precisamente lo que E s p a ñ a anhela es renoLOS MADKAZÜ, 20. MADRID mismo propósito, las fabrique- quien da Teléf. 10053. vación de personas, de idearios, de partij publicidad a l a penitencia. S i l a soledad se dos, haciendo compatibles las reformas con 5 1 3 f t A G U A S GABREBROA CARBONATO DE MAGNESIA EXTRA- EIGEÜ EL N O R T E