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Del Manzanares al Nilo. MES Y MEDIO ENTRE FIERAS DESDE LOS BARCOS SOLO SE PERMITE TIRAR SOBRE E L COCODRILO... L viejo servidor a quien los duques de Fernán- Núñez tienen confiada la portería de su palacio nos sale al encuentro en el zaguán. ¿E l señor conde de Elda? Leve movimiento afirmativo de cabeza, y avanza lento, pausado, hacia el salón que precede al despacho de su señor. A l cabo de un instante, anunciada ya nuestra visita, ha tornado el anciano al portal, de cuya vigilancia está encargado. Transcurre el tiempo. No se percibe ningún ruido, a pesar de hallarnos cerca de la calle. Nada turba el sosiego del amplio aposento señorial, que nuestra mirada recorre curiosa, prendida en el encanto de estas nobles casas madrileñas. Mas, repentinamente, se ha interrumpido el silencio de la estancia donde nuestro espíritu se solazaba entre obras de arte como en paz de remanso. L a procer figura del conde de Elda se yergue ante nosotros. Y cordial, sonriente, nos saluda. -L a cacería en África, ¿no es esto? -nos ha preguntado nuestro amigó- Pues pase usted al despacho y podrá comprobar- -dice, en tono humorístico- -nuestras hazañas c i negéticas en la colección de fotografías que obtuvimos en las márgenes del Nilo durante aquellas inolvidables jornadas. Momentos después nos refiere el conde, sentado ante amplia mesa de trabajo, sus andanzas de cazador de fieras... que no siempre han de probar su destreza los accionados a la caza en concursos de tiro de pichón, en los cotos de Múdela o Doñana o en las vegas de Sigüenza, metrópoli venatoria desde los Temotos tiempos de Pérez Escrich a los actuales de nuestro ilustre amigo D. Alvaro Figueroa y Torres, al de- E cir de tan excelente aficionado como Ortiz de Pinedo. ¿Estímulos nacidos de la lectura interesante a veces de expediciones cinegéticas al corazón del Congo? ¿Quizá los relatos de Tican. Rumano? ¿Qué les decidió a ustedes... ¡Oh, no! Nada de esto nos hubiera fesuelto a organizar la cacería. Fué nuestra afición simplemente; la misma, afición que ha impulsado a otros amigas nuestros a excursiones análogas... -S i n temor alguno a los peligros? -Ño los hay; es decir, pueden evitarse, LA DUQUESA I E ALGECIRAS Y LA MARQUESA D E L MÉRITO, Q U E FIGURABAN EN L A EXPEDICIÓN
 // Cambio Nodo4-Sevilla