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porque claro es que riesgo sí existe para el que. saltando a las orillas del N i l o se aventura, tierra adentro, en busca de elefantes... -C i e r t o Recordamos que un proverbio vulgar en el Sudán asegura que ningún c a zador de aquellos paquidermos muere en su cama... -U n esto, sin embargo, puede haber a l guna hipérbole... ¿Dónde empezaron ustedes a cazar? -S a l i m o s de M a d r i d a fines de enero, el duque de Fernán- Núñez, el marqués del Mérito y su esposa, el duque y la duquesa de Algeciras y el que esto le refiere. Deseábamos realizar juntos un viaje por Egipto, y, en efecto, fuimos al Cairo, v i sitamos las pirámides y, con g r a n detenimiento y acompañados del propio lord Cárter, la tumba de Tutankamen. E s t a inenarrable excursión terminó en K h a r t u n c a pital que, como usted sabe, se halla en las márgenes del N i l o A z u l próxima a la confluencia del mismo con el Blanco, llamado también B a h r- e l- A b i a d E n K h a r t u n donde, según los árabes, el suelo es fuego y el aire l l a m a y esto sí que no es exagerado, ya que disfrutábamos de una temperatura media de So grados (la máxima llega a 113 y la mínima no baja de 40) alquilamos un barco plano, de los llamados dahabeah, y en esta embarcación realmente cómoda, pues teníamos cabina i n dividual, cuarto de baño, comedor, sala de lectura y gimnasio, amén de un excelente cocinero, salimos el 21 de febrero para remontar el N i l o Blanco hasta M u n g a l l a unas i c c o millas aproximadamente. ¿C l a r o es que irían con ustedes h o m bres prácticos r- -S í en K h a r t u n subieron a bordo y nos acompañaron durante toda l a cacería el c a pitán inglés W o o d y el conde de Kihevenhueller, expertísimos tiradores, que conocen perfectamente aquella zona africana. A d e más, contratamos seis árabes, que habían de servirnos de escopeteros, y varios indígenas para otros menesteres y servicios. Abastecidos de víveres y municiones y provistos de nuestras licencias de caza... -Q u e expiden en K h a r t u n como en M a drid, con arreglo a la cédula- -interrumpimos. E l conde de E l d a rió de buena gana. -L a licencia para esta clase de caza cuesta, mi amigo, ¡60 libras esterlinas... E L DUQUE D E FERNAN- NUNEZ, CON E L PRIMERO D E LOS ELEFANTES QUE MATO Nuestro egoísmo de cazador nos mueve a fijar aquí el dato por si la Dirección de Caza y Pesca quiere imitar al Sudán y acabar con las escopetas negras, que abundan por estas tierras. -P r o s i g a conde... -N a v e g á b a m o s de noche, con una temperatura casi agradable, porque, aunque calurosa, resultaba inferior a la del día y bien defendidos en nuestras hamacas por los mosquiteros de a bordo recobrábamos con el sueño las fuerzas perdidas en nuestro penoso caminar por tierras fangosas bajo los rayos implacables de un sol abrasador... E n las regiones pantanosas del N o r t e de K h a r t u n pululan los hipopótamos y los cocodrilos, pero sólo a éstos se permite tirar desde los barcos. ¿Y mataron algunos? -T i r a m o s a muchos, pero n o cobramos LOS CAZADORES COMENTAN DURANTE E L DESCANSO E L ÉXITO D E LA BATIDA
 // Cambio Nodo4-Sevilla