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Cuentos extranjeros de humor. EL V I R T U O S O (DRAMA SIN PALABRAS) PERSONAJES: El gran pianista, seis críticos de música, una mujer casada, una jovencita frivola, seiscientas treinta espectadoras, once hombres. La escena ocurre en una sala de conciertos un viernes, por la tarde. En el desarrollo del drama no se pronuncia una sola palabra. Las frases que signen no son más que la expresión del pensamiento de los personajes. E L CRITICO A D I P O S O ¡A Ver si se le o c u rre a este animal tocar piezas que n o estén en el p r o g r a m a! M i s lectores confiarán en mí para saber lo que ha tocado, como si realmente tuviera y o l a obligación de conocer la música... CIENTO CINCUENTA M U J E R E S -i Será tan guapo como Paderewski? Esas horrorosas fotografías de los periódicos n o dan ninguna idea de los rostros humanos... E L CRITICO GASTRALGTCO. -Si me hace perder el metro, me las pagará. U N O D E LOS H O M B R E S -S i per lo menos pudiera u n o fumar aquí... (El gran virtuoso surge de repente y saluda. Los aplausos van aumentando. Se sienta al piano, se levanta y sabida de nuevo. Alarga los pies, hace crujir sus falanges y se pasa un dedo entre su cuello postizo y su cuello natural. Es un buen mozo, de cabellos rubios pálidos, tipo germano- húngaro- polac -lituano- checoeslovaco. L JOVENCITA FRIVOLA. -i O h i ¡Q u é guapo! U N A MUJER C A S A D A ¡C a r a y! ¡Q u é elegante! U N A D I V O R C I A D A ¡O h! ¡Qué ojos tan grandes i ¡Cuánto ha debido padecer... A E L CRITICO SANGUÍNEO. ¿Q u é diablos querrá decir con brío? Tendré que mirar e n el Diccionario. U X A MUJER C A S A D A -M e gustaría estar escuchando toda una noche. S u allegro es cautivador. ¿Cómo será e ¡andante? ¡A a a h! U N A HERMOSA R U B I A ¡Q u é interpretac i ó n! S u alma debe de estar torturada p o r la belleza del tema... E L VIRTUOSO (tocando el pasaje difícil) E s t a cerveza yanqui es la peor que he bebido en m i vida. Y todavía tienen el valor de llamar a ese jugo de cigarro cerveza alemana ¡U f! ¡Qué bárbaros! (En su furor agarra un do sostenido y se ve obligado a transportar cuatro compases para volver al tono. Mira furtivamente a la sala. CUATROCIENTAS ESPECTADORAS. ¡Qué v i r tuoso incomparable! E L FINANCIERO OBESO Y J O V I A L -V a menos de prisa que u n caballo; pero toca mejor. EL VIRTUOSO (tranquilizado) ¡Q u é suerte n o estar en L e i p z i g o en M u n i c h! Me hubieran g r i t a d o! P e r o en cambio allí no le echan a usted una cerveza como esta... L A JOVENCITA F R I V O L A ¡C ó m o envidio a la mujer a quien a m a! ¡A h! M o r i r en sus brazos, lejos de las convenciones, de los prejuicios y de las mezquindades sociales... E l Estados U n i d o s huelen a caucho y a perro mojado. E n Londres huelen a jabón. E n París, a bolsita femenina y a ropa interior... Bueno, y ahora hay que tirarse todo el adagio... Ach Verflucht! E L CRITICO NERVIOSO (observando el juego de pedales) -Toca mejor con los pies que con las manos. LA JOVENCITA FRIVOLA. ¿Comprenderá el inglés? Pero n o importa; le amaría sin hablar. E L V I R T U O S O -H a y una morenita al extremo de l a segunda fila que no está del todo m a l Verdaderamente todas las demás p a recen hechas como las cerillas. Demasiado delgadas para m í L a s prefiero llenitas, como aquella arpista de H a m b u r g o ¿C ó m o se llamaba? A l g o así como F r i t z i F r i t z i M e y e r o P o r cierto, tengo que enviarle u n a tarjeta postal. amor está por encima de todo, y el A r t e es el amor deificado. Y o creo que tengo el alma de una- pagana que deshojara rosas en las orillas de Citeres. E L V I R T U O S O ¡Pues y l a ensalada de sardinas arenques! ¡Qué arenques! ¡Qué espanto! E s t a cocina norteamericana v a a traerme l a urticaria... N o v o y a tener más remedio que cuidarme... L A JOVENCITA F R I V O L A- ¡Q u i é n sabe si mis pensamientos paganos no llegan hasta él en este m o m e n t o ¡O h! Debería ruborizarme... L A M U J E R C A S A D A ¿M e es fiel? S i me engañara, le cortaría dos dedos y con ellos le rompería el tímpano... E L V I R T U O S O ¿Q u é habrá sido de aquella Fráulein Kñara de Dresde... Ñ o estaba mal aquella chiquilla rosácea y blonda... ¿P o r qué no me escribirá y a? S u s flanes con g e latina de membrillo estaban francamente bien. D Í E Z ESPECTADORAS F E A S -E s t o y s e g u CIENTO DIEZ E S P E C T A D O R A S ¡A h! ¡L e ra que en E u r o p a se le h a n declarado m u besaría las m a n o s! chas princesas de sangre... ¡Q u é tentacio (El virtuoso ataca una sonata de Beetnes para é l! hoven. Se hace un gran silencio para átr él (El virtuoso ka terminado el allegro. allegro c o n brío. Se levanta y saluda. Una tempestad de L A JOVENCITA F R I V O L A ¡A d o r a b l e! P a- aplausos. derewski tocaba esto. como u n foxtrot. E L VIRTUOSO (saludando de nuevo) ¡Qué poesía! E s curioso. L a s salas de concierto de los CINCO ESPECTADORAS PASMADAS, ¡Si Beethoven pudiera o í r! ¡Lloraría de g o z o! (Fin del adagio. Segunda tempestad de bravos. EL VIRTUOSO (sentándose nuevamente) -Y ahora el maldito scherzo... Vamos allá... ¡Dios m í o! ¡Cómo huele a perro mojado! E L CRITICO ARTRÍTICO. -Demasiado lento. E L CRITICO L I N F Á T I C O ¡Q u é velocidad! E L V I R T U O S O -E s t o v a bien... (Acaba de ejecutar una escala cromática. ¿Y no es u n a desgracia tener que hacer todos estos trucos para ganarse l a v i d a? L A JOVENCITA F R I V O L A ¡Qué pasión! S u alma desciende a sus divinos dedos. E L V I R T U O S O -E s t e scherzo arrebata a todas las mujeres. L a morenita de la segunda fila va a hacerme a gún guiño... A h í v a pequeñita... E s c u c h a esto. (Ejecuta el final del scherzo a ciento por hora y provoca un ciclón de aplausos. E L DECANO DE LA C R I T I C A -H o l a hola... Parece u n cubo rodando por una escalera... E s t o es cubismo musical... E n 1867 le h u bieran silbado. E L V I R T U O S O -E s absolutamente necesario que me lleve 30.000 dólares de m i e x cursión... P e r o con todo, ¡qué ladrones son estos empresarios... T r e i n t a y tres p o r ciento deducidos los gastos... ¡Y qué cuentas e n el h o t e l ¡A h! Y a lo c r e o los yanquis tratan m u y bien a los artistas... P e r o n o me volveréis a ver... Me compraré u n a v i l l a en los alrededores de V i e n a y me dedicaré a l a cría de conejos... ¡Santo D i o s! ¡Qué sed tengo! Y n o tendrá uno más remedio que beber otra vez esa cerveza. (Seis llamadas a escena. El virtuoso se retira enjugándose la frente. L A MORENITA DE LA SEGUNDA F I L A (con la garganta oprimida y las manos húmedas) ¡D i o s D i o s i 5 S i diría que m e acaba de mirar! HENRY LOUIS MENCKEN (Dibujos de X a u d a r S
 // Cambio Nodo4-Sevilla