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EL MONASTERIO DE P I E D R A LAS HERMOSAS CASCADAS Y LAS FANTÁSTICAS GRUTAS ISIGUX río más saltarín, alegre y bullicioso que el río Piedra. Nace humilde e i g n o r a do en Cimballa, a unas tres leguas del Monasterio. A n d a con temerosa mesura, apoyado en los andadores de sus laderas, unos primeros pasos, inseguros y vacilantes, como los de los niños que pugnan por moverse y no. pretenden avanzar. P e r o apenas se mira adolescente y siente el primer hervor de juventud en el pecho, se desliga de la previsora tutela de sus guías, abandona la pacífica quietud y la tranquila seguridad de su cauce, rompe el molde de su vida, p u diéramos decir que huye de sí mismo y, ávido de aventuras, se lanza mundo a traviesa, en busca de luchas, de dificultades y de riesgos. Á g i l desenvueito, vigoroso, busca, a partir de ese momento, el recreo de asomarse a las alturas, para pre- N LA FACHADA D E L ANTTGC MONASTERIO imponente en otra ocasión como un monstruo irritado, y recrea, por último, a los amantes de la Naturaleza con las notas de cristal que vibran en el seno de su arpa mágica y rumorosa. E s t e río, gobernado por las hadas, hace de aquel rincón encantado uno de los Jugares p r i v i legiados del mundo. K M a y d e escribió en el álbum del Monasterio a últimos de la pasada centuria: H e viajado mucho por Suiza, mediodía de Alemania, norte de Italia y F r a n c i a y no he visto nada más pintoresco n i más magnífico que estas cascadas. Carlos de H a e s se valió de hechos mejor que de palabras para entonar su himno de a d m i r a ción. Fué muchas veces a Piedra, y en todas ellas dejó consignado en el citado álbum sus propósitos de volver; aún ia última sintetizó este deseo en la elocuente donosura: S e continuará Pascual Madoz, por su parte, confesó: N o me quisiera morir, y soy y a viejo, sin volver P o r cierto que en aquella época el viaje debía de ser penosOj porque añadía: P e r o necesito volver en coche. ¿Habrá carretera r Sagasta, en 1869, encerró sus impresiones en las siguientes palabras: L a Naturaleza, haciendo un insolente alarde de su poderosa creación, ha derramado a manos llenas sobre este delicioso retiro sus magnificencias en vergeles, montañas, torrentes, cascadas, lagos y grutas. Núñez de A r c e se inspiró a l contemplar aquellos prodigios e n las raudas cascadas que se despeñan remedando el trueno A r r i e t a pensó que Beethoven debió tener en su mente poderosa las grutas, lagos y cascadas de P i e d r a cuando creó su inmortal poema llamado Sinfonía pastoral Y hasta el numen jocoso de Zúñiga enriqueció el álbum con una quintilla E n este v e r g e l s i n p a r el a l m a sueña despierta. V i n e a verlo, y, a i llegar, quedé eon l a boca a b i e r t a y no l a he vuelto a c e r r a r UNO D E LOS CLAUSTROS eipitarse desde ellas sobre el lecho riente de los valles. Y a jui corriendo a saltos, anheloso, como acosado por una febril impaciencia; allí temerario y pujante, arrojándose a l vacío, seguro de su habilidad, para caer en pie sobre el suelo que le espera treinta o cuarenta metros más abajo; en este meandro sombrío y frondoso, tomándose un descanso reparador, para cobrar alientos y renovar bríos; en aquel declive, dejándose resbalar pendiente abajo y acompañando su descenso de una carcajada sonora y musical; en la otra vertiente, destrenzando su primorosa cabellera de plata; en los caminos fáciles, rientt y despreocupado; en las peligrosas sendas, osado e irreflexivo, y en todas partes locuaz, parlanchín y pleterico de armonías imitativas, a iza aíhora ía ronca voz de su p u j a n z a canta después las alabanzas de sn propia belleza: ríese luego de ía derrota de! a tierra, dominada por su arrojado c u r s o jadea más tarde como un can agotado por ía nerviosa c a r r e r a brama P e r o ¡cómo seguir! L a enumeración se haría interminable. Y es que el río Piedra n o discurre ocioso, sino creador; tiene u n oficio: es artista. Aquí se dedica activo a petrificar las ramitas caídas de los árboles o los sutiles tejidos formados por los delicados nervios de las hojas secas: allí, a entrelazar y acumular las raira-
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