Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M A R T E S 5 D E AGOSTO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 rrotero diecisiete días; que tomó tierra en ella y se maravilló de cuanto vio en hombres, animales y plantas, y que vuelto a Canarias muy enfermo murió afirmando que no era un sueño lo que había visto, sino una pura realidad... A mí no me extrañaría que el huésped de que me hablas haya resuelto comprobar las noticias de Alonso Sánchez con una expedición aquí organizada, enterado también de que por acá está lo mejor y más valiente de la marinería española. -Debemos contar todo eso al padre guardián... -Y o no tengo que contar nada... M e quedo al pairo para ver qué viento sopla y saber de qué lado hay que poner el velamen. -Pues yo creo servir a l Señor contándole al padre guardián lo que vos, hermano, decís. N o tuvo valor el lego para irle con el cuento de Velasco al padre guardián; pero sí se atrevió a abordar al joven y docto fray Antonio Marchena, que, después de oírle con bondadosa calma, le d i j o -Hermano, eso que asegura Velasco lo confirma nuestro huésped, que, además, está firmemente decidido a comprobarlo si hay quien le acompañe... L a Comunidad está dispuesta a ayudarle, y todo se allanará, Dios mediante... -P e r o ¿es posible -preguntó e l l e g o metido en sospecha de que los padres h u biesen sido contagiados de la indudable locura del huésped. -N o dude más, hermano. Hace ya mucho tiempo que Séneca, sabio español, habló de estas cosas en su Medea: Venient annis, saecula seris, quibus Oceanus... Pero te lo diré con palabras que tú entiendas: Vendrán en siglos tardíos años en que el ancho mar dé suelta a los misterios suyos, y parecerán tierras desconocidas y nuevo orbe se descubrirá. Plus Ultra, más allá... Perdón, padre Antonio; perdón si dudé... -N o debiste dudar sabiendo que estaba entre nosotros la Santísima V i r g e n de los Milagros... ¡Perdón! ¡Perdón! ¡Madre mía, perdona a tu humilde siervo que se había olvidado de que por T i puede Dios Nuestro Señor crear un mundo para que lo encuentre un hombre de fe! CONTRA LA FALDA LARGA Modas eh falso Estábamos mejor con la falda corta, señoras mías. Estábamos mejor con el cine mudo. Hemos retrocedido, hemos recaído. Apenas han salido las faldas largas, se ha visto que las cortas eran más simples, más graciosas, más populares y, a fin de. fiestas, más morales. Vuelven las faldas complicadas, las faldas pretenciosas, las faldas de gran lujo para aparatosas cinturas. Y o me estoy con Dante A l i g h i e r i en el elogio de la dama sobria y púdica. Non avea catenella, non corona, non gonne contigiale, non cintura che- fosse a veder pin delta persona. zio. Vuelven las Emmas Bovary, las falsas damas, las burguesas con sueños nobiliarios y literatura, todo lo que tan honradamente, tan limpiamente- mecanógrafa, jugadora de golf, aviadora, empleada del Metro- -habíamos ahogado y dominado. Triunfaban la sinceridad, la ligereza, la economía, la bella corporeidad clásica, los miembros ágiles, el pas d histoires en lo físico y en lo moral. Y a no había campo apenas para la mediocre fantasía de los modistos de París o de los fabricantes de telas de fantasía. Como nunca, cualquiera era un figurín de. Voqve. L a moda, como nunca, se había socializado- y se había socializado la elegancia. Las maneras se iban volviendo igualitarias. Ahora, si con esos falsos trajes de gran des damas viniese una jerarquía y u n a e t i ¡queta de verdad- -nueva 0 antigua- si viniese un tipo antiguo o, nuevo, de damas de verdad, yo me quitaría el sombrero hasta los pies ante la nueva moda. Pero ésta no es más que una especulación industrial y estética de baja ley, un sacadineros pomposo, sin fundamento en eL humor presente del mundo; un engaño armado por una serpiente comercial del peor género. Creo que es el castigo de ¡as qué exageraron en el sentido contrario, el caátigo de las feministas con smoking, de las masculinizadas hasta la caricatura en carreras y profesiones, de las que- cruzaban demasiado las piernas y fumaban demasiados pitillos, bebiendo en los bares internacionales. A h o ra viene la revancha entonada de la feminidad, con todas sus exageraciones de la otra banda y con todas sus creaciones r i diculas. P o r mi parte, me alegro de haber pasado lo mejor de la juventud entre criaturas que ya no eran falsas heroínas de novela y de larga faída y que todavía no eran auxiliares de laboratorio. A los mozos de este reemplazo toca hacer los honores a las que otra vez vienen como vestidas para unos madrigales que ya nadie hace. 1 Pues ahora vuelven le gonne contigiate. Entienden poco de m o r a l- -y de moral católica menos- -los moralistas mojigatos. L a s faldas cortas eran- -es verdad- -un poco l i bres y se prestaban a la exageración. L a moral- -sin embargo- -consistía en sostener dentro de límites razonables la falda corta. D e ninguna manera en substituirla por la falda larga. L a falda corta se parecía a los trajes más ingenuamente morales, que son los populares e infantiles. L a falda corta podía ser libre, podía ser sensual. L o que no podía ser es lasciva. E r a una de las modas con que más difícilmente una mujer caía en los lujos equívocos de la cortesana: E r a como si por igual, a grandes damas y mujeres del pueblo, h u biesen impuesto la moda esas pequeñas burguesas que trabajan, que saltan del, Metro al tranvía- y del tranvía al autobús. L a feminidad perdía gran parte de su malévolo artificio. L a s irritantes diferencias de clase se borraban como nunca. Y i amas ha sido tan difícil a una mujer ser cursi como con falda corta, pelo corto, casqueteceñido, guante de sport, impermeable de hule o de RAFAEL S Á N C H E Z M A Z A S cuero. E n los dancings -de Ja Cote Basque las hijas de los artesanos v los; jnarineros, con boina y trinchera, bailaban elegantísiEL E M I G R A N T E ESPAmas los bailes de otoño, c a s i iguales, a las damiselas en una terraza del golf. A h o r a ÑOL E N A M E R I C A las hembras ricas van a volver a las anAhora... U n gran diario argentino que. nos presta dadas, avec millo facons et millc affcteries... E l glorioso monasterio que llegó a estar V a n a empezar a pavonearse, a echar cola una atención y una simpatía que quisiératan olvidado en su abandono, que necesitó, mos ver más agradecidas por nuestros Gode pavas reales y de faisanas, a mover para salvarse de la destrucción, toda la enerbiernos, ya que. su desinterés supera a todo grandes. abanicos de cola de avestruz y a gía del benemérito gobernador Alonso, reencomio, La Rasan, de Buenos A i r e s ha tener en su corazón grandes historias. Las cibe hoy, con el cálido aliento de los peretenido la feliz ocurrencia de preguntar a que viven en terceros, cuartos y quintos p i grinos que se acercan a sus muros veneralos miembros más notorios de nuestra cosos van a reaparecer en los salones fáciles bles, cuidadosos miramientos de amor como lonia en aquella República cuál debe. ser, a y en los halls de los grandes hoteles- -un santuario que es del espíritu de una Raza su juicio, la misión, del emigrante. Con rara duro el té completo- -con un aire que, por triunfante. E l temor de la ruina va desvafortuna, habían perdido, con un bovarys- unanimidad, -las respuestas- publicadas hasta neciéndose con reparaciones y consolidaahora identifican en; el ánimo del español mo del que ya n i siquiera se hablaba, con ciones definitivamente salvadoras; continúa estos dos sentimientos: el amor- a la Patria un disfraz efímero de desterradas de un siendo humilde para que no se desvirtúe el y el anhelo de engrandecer, con su esfuerzo chutean que no han tenido nunca. símbolo de la sobriedad rácica, pero será personal, al país que lo acogió- en la infanperenne también como simbólica expresión E l traje a la moda vuelve a ser más falcia, le hizo hombre y. le dio, con el hogar, de inmortalidad... L a huella más cierta de so y más vano, y ellas, que tanto habían la fortuna. L a conclusión que se desprende este amor y estos cuidados la ha puesto el ganado en naturalidad, en sencillez, en solde la oportuna encuesta es que, cuanto mífs arte en nombre de la generación nuestra, tura y en camaradería con el hombre, se ahincadamente se labora por la tierra en que que acertó a restablecer en la claridad de van a volver, como sus toaletas, vanas, comse ha encontrado el bienestar, más se honra L a Rábida el disperso espíritu del mundo plicadas y falsas, porque en todo tiempo el a la tierra natal. N o es posible expresar hispánico. Daniel Vázquez Díaz ha reflejaalma de la mujer ha sido igual a sus vesmejor la nobleza de un sentimiento. E s el do con acierto insuperable en los muros del tidos. Volvemos al impresionismo con amacaso de repetir con Quintiliano: Pectus est recibidor contiguo a la portería los sueños neramientos románticos, con orientalismos qiwd disertos facit Ese desdoblamiento del y las realidades del visionario que llegara y prerrafaelismos de modisto. Vamos a patriotismo, que se bifurca en dos direccioaquel día atormentado por el hambre de su volver a las nuances en los tules y a las nes convergentes al orgullo de raza, ha re- hijo y por su sed de gloria. Estas pinturas vaguedades en los estados de espíritu. ¡E l construido lo que destruyó la política. ¿Qué murales son el único adorno que pueden osSeñor nos asista! Vamos a tener trajes con queda ya del resentimiento que dejan las tentar las viejas paredes como culminación ios que otra vez serán posibles los desmaguerras en los dos beligerantes? Nada, pues feüz de la salvación del monasterio donde yos, el recogerse la falda, el lenguaje del hasta en la H i s t o r i a se apagó el rescoldo con ensueños y milagros fué lograda la reaabanico, las poses de Desdémona, las citas épico que suele perpetuar, en las páginas lidad del Nuevo Mundo. al p i e d e los sauces, a la luz de la luna. de un libro, la satisfacción del vencedor. Vuelven- ay, Señor! -los trajes de heroíE l tiempo ha operado, por el contrario, una na de Sardou, de mujer fatal de D A n n u n JOSÉ ANDRÉS V Á Z Q U E Z 1