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A B C. J U E V E S 7 D E AGOSTO DE 1930. E D I C I Ó N DE ANDALUCÍA. P A G 11 cencia espiritual que debió inspirar a los p r i mitivos cómicos. Pero lo que entonces fué impulso natural, necesita ahora ser resultado de una larga preparación, de una especie de decantamiento literario. Meyerhold, para revalorizar la acción, ha tenido que dedicarse a una observación m i nuciosa en los movimientos de hombres y animales. Sus actores necesitan tener buena salud, buenos nervios y un gran dominio de sus gestos. H a n de ser, además, músicos, gimnastas, y poseer una cultura general. Con unos elementos así preparados consigue el máximo de inteligente escenificación, en la que no hay un detalle inútil, una postura casual. L o amanerado es intencionadamente rígido, y lo grotesco, flexible; la voz tiene modulaciones humorísticas; la acrobacia, un valor de ritmo: el gesto está limado hasta la perfección. E s una bufonada científica. Él telón no existe. Está levantado antes de comenzar, y así permanece en los entreactos, manteniendo viva la curiosidad del público, intrigado por unas figuras fantasmales que. entre sombras y luces, van y vienen por el escenario. Alexandre T a i r o f f comenzó su tournée por Leipzig. E n Munich tuvimos la suerte de coincidir con él y asistir a su última representación, Taa vnd Nacht (Día y noche) S i la escenificación de Meyerhold recuerda a veces unos grabados humorísticos franceses, en esta obra de T a i r o f f se reconoce l a composición de un cuadro moderno: un marco único, con accesorios adecuados, a lá vista del público. Tramoyistas, escenarios mecánicos, todos los ultraperfeccionamientos de entre bastidores resultan inútiles y casi i n genuos para la modalidad de T a i r o f f Aquí todo es voluntariamente rústico. L o s actores desaparecen de escena brincando al foso, y entran saltando al tablado; se esconden... y quedan a la vista; están presentes... y no se les ve. Todo es ingenuo, la forma y el fondo; ¡pero qué sabiamente interpretado! Se advierte la dirección única, sin iniciativas particulares; los actores, colaboradores admirables, no son, sin embargo, más que marionetas inteligentes en manos del metieur en scíne. Quizá en el teatro de T a i r o f f aún más que en- el de Meyerhold, se subraye la idea ele biomecánica. L a cultura física es de igual importancia que la intelectual: saltos, bailes, flexiones, contorsiones, equilibrios se mezclan con la música y la envuelven en un torbellino diabólico. Pero la disciplina es absoluta, y cada actor atiende a la total perfección de su actitud y a su exacta colocación E l manejo de luces secunda los temas musicales y crea preciosos efectos escénicos. L o s concertantes son un acierto completo desde el punto de vista musical y plástico. Toda la obra es una parodia, en l a cual la caricatura llega al límite de lo satírico. Tanto Meyerhold como T a i r o f f han tenido un éxito de crítica y público tan l i sonjero como poco habitual en este pueblo frío y consciente del verdadero arte. Los aplausos, que con seguridad seguirán cosechando por el resto de Europa, no serán posiblemente tan sinceros ni tan valiosos. FRANCISCO Berlín, julio, 1030. MARROQUIN y, aunque en 1930 se han registrado estrenos que murieron en la misma noche de su alumbramiento, ha habido 18 teatros abiertos y bastantes comedias triunfantes. E l hábil autor Edgar Wallace ha obtenido un gran éxito con su última obra, On the Spot; M Harwood estrenó, con clamorosa acogida, dos comedias: The Man in Possession y Cyncara. L a reprise de The importance of beincí carnest y de Lady Windermere s fan, de Óscar W i l d e ¡levaron al Everyman y al L y r i c de Hammersmith a un público muy. numeroso. Dandy Dick, obra de juventud de A r t h u r Pinero, obtuvo un gran éxito de risa. L a s comedias conocidas han sido este año las más favorecidas por el público, y los nombres de Sudermann, Molnar, H u x l e y Campbell D i x o n Alejandro Dumas y Sacha G u i try han dado más ingresos que todos los autores nuevos. Siguiendo en esta corriente, los dos grandes éxitos de la temporada londinense han sido Bernard Shaw y Shakespeare. D e l p r i mero se h an representado cinco comedias, entre ellas Santa Juana, en francés, interpretada por la señora Pitoeff. E l público inglés ha saboreado y aplaudido la traducción y la interpretación francesas. Según palabras de un crítico, l a versión francesa pone más en evidencia la vena cáustica y la espontaneidad del autor, las cuales, si tienen en inglés un acento cortante y una fuerza casi épica en los pasajes dramáticos, p a recen más sutiles en francés, al extremo de que se diría que se hallan en su mejor elemento Shakespeare ha ocupado casi todos los teatros del West E n d y su preseneja ha barrido las vulgaridades y torpezas del cinema norteamericano. E l verbo de Hamlet y de Ofelia ha purificado esa estrecha zona que rodea a Piccadilly. L o s espectadores han podido admirar este año cinco Hamlet, todos interesantes y distintos: el de H e n r y A i n ley, el del joven y ardiente John Gielgud, el de Esmé Perey, el de Gerald Lawrence y el de H e r Moissi, el gran actor alemán, cuyo texto mereció violentas críticas, pero cuya interpretación agradó mucho a un público tan familiarizado como el londinense con el teatro shakespiriano. Otro de los grandes triunfos ha sido Ótelo, interpretado también por varios actores en el curso de la temporada. voz, de timbre raro, cautivador y persuasivo, llegó a ser un instrumento delicado, de que aprendió a servirse con un arte de r i cos matices. Durante muchos años trabajó en el Empire con John Drew. E n 1897 logró su éxito definitivo representando por primera vez el tipo de la protagonista de The Little Minister, de Barrie, donde obtuvo un triunfo resonante. Tres años estuvo haciendo esta obra maestra del gran dramaturgo escocés por todos los Estados Unidos. Lue 0 interpretó todas las comedias de Barrie, de quien fué la actriz favorita. Junto a l a maliciosa jady Bablie del Liltle Minister, creó los tipos de Phoebo en Quality street, de Maggie W y l i e en What every wovian knozvs, y, sobre todo, el maravilloso Peter Pan, que interpretó en 190 Ó, en el apogeo de su gloria. También hizo el teatro de Rostand y sobresalió en L Aiglon y Chantecler. Su larga ausencia de catorce años ha aumentado en Nueva Y o r k aquella impresión de misterio que siempre prestó un encanto particular a su fina y distinguida personalidad de artista idolatrada por el pueblo yanqui. E n elpróximo mes de octubre la crítica norteamericana tendrá ocasión de contrastar la distinción, el encanto, la gracia y el tacto de miss Maude Adams con las aficiones al jazz, al deporte y al melodrama, que caracterizan al público yanqui de ahora. U n a comedia musical randello de P i- L a actriz yanqui M a u d e Adams L o s periódicos de Nueva Y o r k hablan de la vuelta al teatro de la célebre comedi anta Maude Adams, la cual, después de haber vivido catorce años alejada de la escena, estrenará en el mes de octubre una nueva comedia de Jack Colton, titulada Thafs the way zvith them. Se anuncia esta reaparición como un acontecimiento teatral, pues miss Mande Adams fué, durante muchos años, la más grande actriz norteamericana, comparable a sus hermanas mayores, Duse, Sarah Bernhardt, Réjane, Ellen T e r r y U n a leyenda dice que miss Adams debutó en el teatro a la edad de un año. Pero fué en una bandeja... E n 1888, a sus dieciséis, apareció en Nueva Y o r k en un tipo episódico. Había pasado una larga temporada en un pensionado de señoritas de Salt L a k e City, donde sus padres la llevaron para procurar que se disiparan sus infantiles i n clinaciones al arte. Charles Prohmann, el famoso manager, que murió en el naufragio del Lusitania, adivinó el talento histriónico de l a joven actriz y la contrató en una de sus compañías. Bajo su hábil dirección se. afirmó la personalidad de Maude Adams, cuya Pirandello se ha dado estos días una vuelta por París, llevado de su incipiente afición al cinematógrafo hablado. E n P a n s ha estado conversando con el técnico literario de la Paramount, que tiene el encargo de estudiar todas las obras del siciliano, y escoger cuatro de el. as para adaptarlas a l a pantalla parlante. Sabido es que Pirandello emprenderá en breve un viaje a Hollywood, en calidad de dramaturgo cinematográfico. Desde París ha marchado a Londres, y en Londres se ha puesto al habla con C o chran, el famoso empresario, que lo fué mucho tiempo de la Duse. Cochran ha propuesto a Pirandello la organización de un ciclo de funciones pirandellianas, semejante al que prepara en Nueva Y o r k para el próximo otoño, el también famoso empresario Shubert. Este Shubert es la figura más interesante del teatro norteamericano. P o see sesenta y cinco salas de espectáculos, y dirige doscientas cincuenta. E l contrato firmado por Pirandello y Shubert estipula la representación de cuatro comedias, dos de, las cuales son ya conocidas en E u r o p a Quesfa sera si recita a soggetto y Come tu mi vnoi. D e las otras dos, giganti della montagna está casi terminada, y la otra, Citando si e qualcuno, será escrita durante las vacaciones estivales que piensa tomarse el popular escritor. De sus años de profesor conserva Pirandello el hábito de aprovechar todos los instantes libres para dedicarse a la literatura. Su reposo era entonces, como hoy, la producción literaria. Las lecciones mantenían prisionera a su musa, y cuando terminaban, o cuando las vacaciones veraniegas le permitían algún descanso, la musa corría libremente por las cuartillas. Pirandello tiene el propósito de descansar en Nueva Y o r k y allí dará remate a las obras que tiene ya concebidas. U n a de éstas será un acontecimiento excepcional: la primera comedia musical. de Pirandello. U n a comedia: -dice el Corriere delia Sera- -del gusto americano, y escrita p e n a do en aquel público y en sus aficione? título, en inglés, será Just. likc Phat; como si dijéramos: Precisamente así, y sus canciones serán obra de los famosos compositores de jfizs Jack Berls y Gad Gherson. NOTAS CIONES E INFORMA- EXTRANJERAS L o s teatros en L o n d r e s E l mundo teatral londinense se ha defendido briosamente este año contra la creciente boga del cinema sonoro. E n 1929 se d i o con frecuencia el. caso de obras que. no resistían más de una semana en los carteles,
 // Cambio Nodo4-Sevilla