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A BC JUEVES 7 DE A G O S T O D E 1930. EDICIÓN D E ÜNDALUCIAVPAG. 21, pinchado por el arpóncillo de una interrogación. -Estuve en el Golf- -dice- Había poca gente. ¡Qué tute... N o te digo más que me he hecho veinticinco agujeros. L a mujer sofrííe también. Y mientras sonríe, acerca la lumbre de su cigarrillo turco a cierto brazo próximo, que, como cada noche, sabe acabará or rodear su cuello. E l ascua minúscula atraviesa el paño de un traje, quema el lienzo de una camisa y llega, por último, con su lengüecilla roja, hasta l a carne. El marido da un bote y comprueba de una ojeada el desaguisado. -i Caray! -exclama- También tienes tú bromas de mal gusto. Y añade, con señalar el redondel chamuscado que existe en su traje: -M i r a el agujero que acabas de hacer. ¿T e parece bonito... L a mujer silabea su frase para contestar: -H a s t a veinticinco que has hecho tú me llevas veinticuatro de ventaja. r NOTICIAS VARIAS DE MADRID Homenaje a la U n i v e r s i d a d de Alcalá. F u t u r a solemnidad académica ras de pronóstico reservado, que se produjo en su expresado domicilio al estallar un i n fiernillo de alcohol con el que manipulaba. Un hundimiento en la Plaza Mayor M a d r i d 6, 10 noche. E l ilustre doctor Zúñiga Cerrudo, adjunto del Real Colegio de Farmacéuticos, de. Madrid, nos da cuenta en un interesante trabajo de l a labor que; dicha entidad está realizando para conmemorar el primer centenario de l a Facultad de Farmacia, cuya fecha se cumple el 29 de noviembre de 1930. U n o de los números del programa, es l a celebración de una investidura de doctor en Noticias c informaciones el paraninfo de l a Universidad de Alcalá, con sujeción. al ceremonial dejos siglos x v i diversas y XVII, y de acuerdo con el ministro de InsPlata Meneses. Vende artísticas copas de trucción y l a Universidad. concurso. Plaza Canalejas, 4, M a d r i d E l acto se verificará, como decimos, en Sierpes, 8, Sevilla. Alcalá, ciudad universitaria por legítima y gloriosa tradición, y reflejará el espíritu que preside l a organización del centenario: un fervoroso homenaje a l a Universidad, en su DE SOCIEDAD pasado y en. su futuro. Las calles de Alcalá presenciarán l a coECOS DIVERSOS mitiva que tantas veces vieron c i r c u l a r d e l graduado que va a armarse caballero, ciñénH i s t o r i a s de verano dose l a espada, y a desposarse con l a ciencia, recibiendo el simbólico anillo. E r a cosAquel ventilador estaba loco. E n cuanto tumbre que el nuevo doctor obsequiase con se le enchufaba sobre la mesa de su asienuna corrida de toros a sus condiscípulos. to comenzaba a danzar de- tal modo, que Primeramente, por las dificultades de orconstituía una amenaza mejor que un ganización, se celebrará una función de teaconsuelo. E l electricista repasó su pequetro que evoque l a vida escolar del siglo x v n ño motor. N o encontró nada anormal; pero y en l a que tomará parte la Coral Univerel ventilador continuaba su danza una vez sitaria, dirigida por el Sr. Benedito, y se en contacto con el enchufe. Decidieron representarán dos bocetos escolares de l a abandonarlo. época elegida por el decano de Filosofía y Después de algún tiempo, uno de los chiLetras, Sr. Ibarra, y un retablo expresamencos de la casa, inconsciente, enchufó el flete escrito para el acto por D Víctor E s xible, cola del aparato, y éste comenzó a pinos. saltar sobre l a mesa. E l chico, asustado, L a solemnidad teatral será a beneficio del huyó de la estancia mientras el ventilador Jardín Botánico 3 e la Facultad de F a r continuaba saltando a más y mejor. macia, empresa, magna de los farmacéuticos E n uno de estos saltos alcanzó eL pretil españoles, que éstos regalarán a l a futura Ciudad Universitaria de M a d r i d en la fecha de la ventana, abierta, y se lanzó al espacio. A l tirón se deslizó el contacto y el vendel centenario. tilador se precipitó sobre los adoquines de l a Cómo se sabe, el actual edificio de l a F a calle, donde se rompió en pedazos. Murió cuitad fué construido por suscripción entre matando consigo su secreto. Porque el ventodos los farmacéuticos y regalado también, tilador aquel, en su imaginación de pequepor éstos. Dicho edificio se inaugurará el ña máquina infernal, había llegado a creer 29 de noviembre de 1930. que crecía, crecía, hasta convertirse en aeSu Alteza el príncipe de Asturias es preroplano. sidente de honor del alto Patronato del mencionado jardín botánico. A la señora le gustaba el chocolate con mucha espuma, y tenía la costumbre de toU n niño atropellado y muerto p o r marle cada tarde. Y cuando llegó el verano la pobre cocinera no podía más entre un autocamión el calor del fogón y el- ejercicio que su- Madrid 6, 4 tarde. P o r la carretera de pone darle y darle vueltas a un molinillo enAndalucía marchaba esta mañana el autotre las palmas de las manos. Entonces l a camión S. 235, de la matrícula de Albacete, cocinera, por necesidad ya que no por alguiado por Joaquín Jover, cuando inespetruismo, ideó un nuevo molinillo, del que radamente salió de entre unos carros que no se ha cuidado de sacar patenté. Es un se hallaban detenidos al borde del camino pay- pay de mango largo, en cuyo extremo un niño de corta edad, que pretendió cruestancas correspondientes ruedas dentadas. zar la vía. E l conductor hizo esfuerzos por Con él, en la actualidad, está nueva reina detener el camión, pero fueron inútiles, pordel fogón complace a su señora y bate al que el desdichado niño cayó debajo de las mismo tiempo que el chocolate la porción de ruedas. E n el mismo camión causante del aire que se sitúa enfrente de su rostro. atropello fué trasladado el niño a l a casa de socorro de la Latina, donde se le prestaE n aquel veraneo por el Mediodía de ron auxilios, que resultaron inútiles, porque Francia el marido pasaba siempre las tarla criatura fallecía pocos momentos desdes separado de su mujer. Luego, a la nopués. che, cuando llegaba la hora de la comida, E l chofer fué puesto a disposición del Juzaparecía sonriente, buen inventor de pretexgado de guardia por l a Guardia civil del tos con que justificar su ausencia. L a mujer puente de Toledo. estaba ya escamada como se decía en tiempos idos, o mosca igual que se denomina ahora a ese estado dé alma en el U n a mujer con quemaduras qué cualquier espíritu atraviesa por una c r i Madrid 6, 4 tarde. Basilisa Martínez sis de duda. García, de veinticinco años de edad, con Y esta noche el marido se presenta, como domicilio en la calle dé Embajadores núsiempre, con la sonrisa en los labios. H a mero i o es víctima de. diversas quemadubla antes, de pasar l a angustia de sentirse Madrid 7, 2 madrugada. A y e r tarde se ha hundido en la Plaza Mayor un trozo de pavimento en las inmediaciones del evacuatorio allí establecido. E l trozo hundido es de grandes dimensiones. Con motivo del hundimiento ha quedado cortada la circulación por el expresado lugar. Afortunadamente no han ocurrido desgracias personales. í 4 E l corredor de moto, con su número de hoja de almanaque pegado en la espalda y su reducción de escafandra de buzo sobre la cabeza, tomó el viraje tan cerrado, que su motocicleta derrapó francamente hasta caer sobre l a pista de ceniza con el corredor y. todo. Y el motor caído, antes de apagarse definitivamente, lanzó unos estampidos rápidos, secos, convulsos. Y o entonces, pensé en esa pata de caballo de plaza de toros apuntillado, cuyos últimos movimientos para despedirse de la vida son también convulsos y rápidos en su forzado desconsolante adiós. i Disparados con una ballesta no hubieran salido más lanzados... ¡Perros agudos, que, de tener vientre, lo pondrían en el suelo de tendidos que v a n ¡Estos galbos son, decididamente, tontos... -dice a mi lado cierto señor que presencia las carreras- H a y que verlos una noche y otra noche perseguir, engañados, esa ficción de liebre. Y no recordó, al- decir tal, que él era hombre, y que los hombres, cada nuévo día, persiguen una fingida ilusión. U n a ilusión que creen diferente y que siempre es la misma. Gil de Escalante. N o t i c i a s de París Desde que el notable- cronista parisién Marcel Sauvage consagró uno de sus amenos artículos a la descripción d e l village español de la calle de Fillettes- r- o calle de las Chicas, que diríamos nosotros- la curiosidad y el interés se despertaron en mí, y, aprovechando estos días ociosos del verano en que ya los salones elegantes, los salones literarios y aristocráticos, que durante la pasada primavera cobraron nueva vida a impulsos del director de la revista Les Lettres, no os llaman ya con la voz sugestiva de esas damas intelectuales que se titulan la marquesa de Crussol, la vizcondesa de Petitville, la condesa de Monteabrier, la vizcondesa de Curial y la señorita de Silva Ramos, damas para- las que no fué dicha esa célebre frase atribuida a un glorioso y cáustico escritor español, porque todas son inteligentes; aprovechando, digo, esta forzada inercia estival, seguí la trayectoria de l a Avenida Wilson, hasta Saint- Denis, y ya cerca de las antiguas fortificaciones, aparec í a n t e m i vista, en toda su pintoresca m i seria, el lugar español. Por un momento me he creído transportado a nuestros llamados barrios bajos; he recordado mis solitarios paseos por el Rastro madrileño, en busca de esas antigüedades, que huyeron ha- largo tiempo de aquel sitio para buscar exhibición más. decorosa en las tiendas de los chamarileros; he visto reaparecer las bajas casuchás, con sus patios de vecindad, sobre cuyos balcones, de inseguro maderamen cuelgan los rotos andra-