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RÁPIDO SEV 1 L 3 UA- JEREÍ 6- AI GEC 1 RAS CEUTA- TANGEK- kARACHE- OASABLANCA Con poco dinero he adquirido un precioso traje de verano, en 3 a casa Precisándose la confección de determinados i m presos para la exacción del impuesto de plus- valía, se invita por la presente a los señores industriales del gremio para que, en el plazo de cinco días, se presenten en las oficinas, sitas en calle Montes Sierra número 14, en horas de 10 a 12, a fin de conocer los modelos y hacer ofertas. Sevilla 7 de agosto de 1930. CUARTOS DE BAÑO Es la más hermosa de las revistas, su ya larga colección constituye la ejecutoria de una historia de arte y buen gusto, constantemente mantenida y en todo momento acrecentada PASAJEROS y MERCANCÍAS con magníficos ómnibus B 1 JSSING POLIJUAN en comtfinación con los correos de Ceuta Tánger y Gibraltar. Salida, 7 mañana: Gran Capitán, 12. Teléfono 22690, Algeciras. 13.30. Marina. 6. Teléfono 18? CERCEDILLA (MADRID) P i d a siempre presupuesto RESOLANA. 2 en Isa a E s ¡pesara Médico director: A d é Larrinaga. P e n s i ó n completa, i n c l u i d a asistencia m é d i c a de 30 a 50 pesetas. Oficinas en M a d r i d A l f o n s o X I I 44. T e l é f o n o 1.670 526 E RODRIGUEZ- SOLIS L O S G U E R R I L L E R O S D E 1808 $27 ¿Morir don L u i s Calle, pues es verdad, que bita pudiera suceder... Pero no, esperemos en Dios, confiemos en su buena estrella y en el santo Ángel de tu guarda... Y el marqués abandonó, profundamente conmovidos el gabinete de Isabel, dejando a la condesita, si no más feliz, al menos más tranquila y más consolada. A poco cesaron los disparos. Los centinelas repetían el alerta, que era contestado por sus compañeros. Las patrullas recorrían las calles. E l pueblo, hombres y mujeres, arrastraban los cañones y los colocaban en batería. Madrid, tranquilo en la apariencia, se preparaba a la lucha a que Napoleón le provocaba. Sus hijos, con el fusil al brazo o el sable en la mano, se disponían a mostrarse herederos 2 egítimos de los heroicos mártires del memorable 2 de mayo. Preparativos de defensa. E n Madrid habían ocurrido desde la salida de José escenas y sucesos que podríamos llamar cómicos si no tuvieran un fondo dramático. Los mismos que habían servido al intruso, los afrancesados, en una palabra, se atrevían a negarlo públicamente; y los que habían dominado a la población en nombre de José, lo desmentían Juego con el mayor cinismo... Pero, ¡qué más, si hasta el famoso Consejo de Castilla, tachado de afrancesado por la Junta de Sevilla, cuando v. ió marchar a José declaró nula la abdicación de Fernando, y el A y u n tamiento negó en la Gaceta haber concurrido a la jura del intruso! Gracias a la enérgica actitud de la población, apenas se supieren las derrotas de nuestras tropas en Somosierra y que Napoleón avanzaba con su ejército, las autoridades se vieron obligadas a tomar algunas disposiciones para resistir a los imperiales repartiendo armas, levantando baterías y abriendo zanjas. Nuestras fuerzas militares consistían en ¡dos batallones de tropas regulares y un escuadrón de nueva leva. Enviados a Madrid por la Junta Central ei capitán general marqués de Castelar y el teniente general don Tomás Moría, se encargó a éste la defensa de la población, y se nombró una Junta político- militar, la cual se instaló en la Casa de Correos, encargada de intervenir en todo lo civil y militar, a l frente de la cual se puso al duque del Infantado, el mismo que había abandonado a Carlos I V por Fernando, a Fernando por José, y ahora, a José por E s p a ñ a N i esta Junta ni los jefes militares tomaron con gran empeño la defensa de Madrid, bien porque Jo considerasen indefendible, bien por no prolongar la resistencia y excitar con ella las iras de N a poleón, bien por debilidad de carácter y facilidad en cambiar de opiniones; sólo el pueblo se mostró a la altura de las circunstancias. E n una de las baterías levantadas en lo alto de la calle de Alcalá, mirando al Prado, vamos a encontrar a algunos de nuestros antiguos conocidos. E n ella aparece Paca la Morena, que, capitaneando a otras valerosas manólas, ha arrastrdo un cañón para la defensa de aquel punto, logrando con sus esfuerzos colocarlo en batería; acción de la que se muestra por demás prgullosa. Algún lector preguntará: Cómo se salvó la Paca después del 2 de mayo? Se recordará que cayó al suelo desplomada, pretendiendo salvar al paje que recibió la cuchillada dirigida contra ella: por fortuna no había recibido herida alguna, y sólo estaba desmayada; este desmayo, que se prolongó algunas horas, le fué favorable, pues los franceses la juzgaron muerta. E l fresco de la noche y las descargas al aire ordenadas por Murat para atemorizar a los vecinos 3 a sacaron de su letargo; con gran trabajo pudo levantarse, y quiso incorporar al paje; pero el desgraciado niño había caído para no, levantarse más. L a manóla lloró con desconsuelo sobre l a frente
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