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ABC. V I E R N E S 8 D E A G O S T O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 cerse invierno, fragua primaverales días en un expresivo espejismo solar. E l segundo vértice del triángulo penetra ligeramente en el tinte árabe, que baja j u goso por unas rampas desde lo sumo de Alcalá de Guadaira. Podemos puntualizar su extremo en la Torre de Doña María de Padilla, encalados prismas resueltos, en almenas. L a ligera influencia aludida se corrobora al nombrar la favorita memorable, y pensando después en el enigma histórico de su regio amante, porque D o n Pedro es la encrucijada donde se estrellan las veredas árabe, israelita y cristiana, desvirtuándose mutuamente, como incompletamente, pero por primera vez, explicará él Romanticismo. Apunto que acaso la más nítida presencia de esta ideología la cazamos, no leyendo la producción de la escuela, sino pasando la pista de Sevilla a Dos Hermanas una noche lunera, bien condimentada de lucerosY ya sólo queda la llanura, en el otro extremo, iniciación de la marisma, donde ancla Villafranca y Los Palacios una escuadra de casas como velas. E l último vértice del triángulo se agudiza en ella; la Torre de los Herberos, soldados segadores y leñadores de San Fernando, Madre V i e j a cauce en seco de la retícula bética, brazo sin circulación del Guadalquivir ancestral, restos de alfarería, embarcadero sin tráfico, invenciones de- monedas. ¿Silencio eterno de una civilización sin esperanza de Historia? E n medio de todo esto, dos hermanas oyeron el tintin de la esquila subterránea. Su hermano descubre la cueva y la imagen de Santa Ana, la Virgen y el Ñiño, formando un solo bloque tallado. Está madera, florecida en tres cuerpos superpuestos con vegetal naturalidad, por mano de un artista dis- tante y sin nombre, merece honroso lugar en el estudio dé nuestra escultura, i Responde, a Un concepto fa rniliar de los pueblos aborígenes? Puede en su día representar el rastró de una Dama de Elche privativa del valle del Guadalquivir. A los elementos históricos suma Dos Hermanas la vitalidad de su agricultura. Las huertas y recreos, con flores fuertes y ricos árboles, entonan la hermosura de la vista. Y tiene lugares, como sucede en Sevilla, que ni son conocidos n i por lo tanto, estimados en sus merecimientos. U n a reforma desaprensiva los desterrará. A ellos quise ofrendar mi paseo cuando las fiestas de Santiago y Santa A n a situaban la concurrencia en el sector más moderno ele la población. Fué el paseo por el F. jiclo- -el ojio de ía lengua popular- que ya ha sido invadido por la edificación, con- pérdida de su aspecto de afuera rústica F o r la plaza de los Paraísos, la más bonita de Dos Hermanas, su Hacienda de la M i n a Grande, y deteniendo la contemplación de los miradores, que increpan a Sevilla, y de las torres de los molinos. A h o r a se empieza entre nosotros a resucitar este tipo de arquitectura de que la villa nazarena está tan bien pro- vista. Citemos entre lo mejor, nuevamente, la cúpula que se percibe desde la plaza y debiera declararse monumento racial, con asegurado respeto. E n el orden de la vida hay que depurar y fomentar el amor a la romería de Valme, verdadera gloria del campo sevillano y crisol de la estimación turística, a que Dos Hermanas, por su tradición y su belleza, tiene derecho. ALEJANDRO C O L L A N T E S D E TERAÑ Dos Hermanas, julio, 19301 B ROCHAZO S TEMPLE A L Contra Jas huelgas, aplausos Cuando se declaró la huelga general, la Policía tuvo confidencias gravísimas; los obreros de la carga blanca estaban dispuestos a armar bronca en cuanto llegasen al muelle los carros guiados por burgueses. No podía tolerarse a los ricos que fuesen al mismo tiempo patronos y carreteros. E n tonces, ¿qué oficios dejaban a los pobres? exclamaban, en el paroxismo de su exaltación nerviosa. E l teniente coronel Punceí, el mejor soldado y caballero que he conocido, y yo, decidimos dar u n paseo por los muelles. Puerto y parque son inseparables; constituyen Una hermosa joya. ¿Falta algo? S í la estatua de Cánovas, que hizo el puerto, y la del ministro de. Fomento que lo concedió: Albareda. Visitemos el parque; aunque estamos en pleno invierno, pica el- sol; los niños bullen, corren y juguetean; madres y niñeras acuden diligentes a los sitios de peligro; todos los pequeñuelos tienen rojos los labios y encendidas las mejillas. No es el trajín, sino la luz incomparable de esta playa divina, que s i n pincel esmalta y fija tales arreboles. Junto a una palmera y á la. sombra dé sus tirsos, confiada y alegre, lee la Biblia una señora de aspecto extranjero; es vieja, de piel apergaminada, con gafas azules y cofia adornada con golpes blancos y morados. De pronto deja el libro sobré íás rodillas, se pasa una mano por la frente y, -sin poder valerse, cae desvanecida, al suelo. E l teniente coronel de la Guardia civil no es de quien la busca, pero la de en contrar el aceite conveniente, si está al alcance de quien quiera conseguirla. Basta ensayar todas las marcas que le ofrezcan, para encontrar en la adquisición del Aceite HIJOS DE LUCA- DE TENA SEVILLA MADRID un verdadero hallazgo de economía, gusto selectísimo y pureza absoluta. Es el que garantiza cuanto Vd. pretende y el que ha de adoptar por convencimiento de sus cualidades únicas. K TODOS LOS BUENOS ULTRAMARINOS I rsTi
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