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A B C. V I E R N E S 8 D E A G O S T O D E 1930. EDICIÓN O E ANDALUCÍA. P A G 11 CRITICA Y NOTICIAS D E La política al través de la literatura. LIBROS D i j o el admirable maestro Blasco Ibáñez, en el prólogo a la traducción francesa de mi novela El monstruo que, desde la torre de silencio en que vivía encerrado dejaba de vez en cuando caer scbre el mundo una obra bella. Desgraciadamente, en el símil de maeterliniana fuerza, la imagen de Blasco es tan honda que hace pensar en el belga Maeterlinck, la torre de silencio (la sordera) es. hasta ahora lo único efectivo. Claro que esto no quiere decir que haya perdido la esperanza de realizar el resto, de. crear la obra (si ¡a hubiese perdido no trabajaría) pero aún está por v. enir. A h o r a bien, la sordera es indudable qué r. os da una mayor potencia de atención. N o voy a ser tan vano o tan iluso de creer que mi silencio se pueble de las maravillosas melodías d e l autor de la Octava sinfonía, las mágicas notas que sonaban en el cerebro de Beethoven ni las portentosas armonías que plasmaban en los colores de G o y a pero el silencio en que se vive establece raros acordes entre hechos y obras de arte, entre sentimientos, luces y coloridos; entre vibraciones, gestos y deseos. Así, la vaga correspondencia que para todos hay entre los libros y la vida, entre las sutiles explicaciones espirituales y las causas reales, entre el hecho brutal y la abstracción se aparece m á s claramente. ¿Aplicar esto a la politica y la literatura actúa! Se cerré el riesgo de que digan que la visión es libresca, con un vago tono de desdén. Sin embargo... U n hombre admirable, un hombre que durante los años de la Dictadura fué el depositario de la idea constitucional y parlamentaria. D José Sánchez Guerra, adormeciese en las especulaciones literarias en vez de brindarnos la afirmación de realidades que constituía nuestro faro ideal. Así que mal puede reprochársele a un pobre escritor que quiera ver en los libros, no sólo la moral de los hechos pasados, sino las reglas morales para que nuestros juicios no deformen los venideros. V o y pues, a v e r l a moral que se deduce de alguna de las obras recientemente aparerecidas y a aplicarla a l a vida española actual. E l pasado, la política, la religión, la aristocracia, el pueblo... La política. -He de insistir aún, antes de seguir adelante, en que no es este artículo de crítica literaria, sino es la visión de la vida española al través de los coloreados cristales de diversos libros. E l primero que aprisiona nuestra atención, El movimiento revolucionario de Valencia, por D Rafael Sánchez- Guerra. E s un libro maravilloso de emoción. Decir de emoción filial no sería exacto, y a que no hay en ella ninguna de las nimiedades, afectadas que el tópico vulgar pretende dar como distintivas de la emoción filial. E s una emoción que, puestos a adjetivar, llamaríamos humana. E l gesto de D José Sánchez Guerra no fué ni teatral ni afectado; fué un gesto grave, sereno, sencillo. L a actitud del ilustre hombre público mantúvose siempre austera y noble; su fe, inquebrantable. Monárquico constitucional fué siempre. N i aceptó complicidades, que aun antes del golpe buscó el general Primo de Rivera en él, ni aceptó colaboraciones ni aun por abstención. E l no fué, como D Santiago Alba, una víctima a quien desde el principio pretendió enterrársele en lodo, aun forzando y falsificando la Justicia, aun mancillando l a pureza de Themis, sino que trató de halagársele pregonando su honradez. A s í y todo, firme, iaauebrantable en sus opiniones, cuando llegó la hora habló y se expatrió. Y cuando, viejo ya, los entusiasmos de los jóvenes! e trajeron a Valencia, ni rehuyó responsabilidades ni halagó las pasiones de- los suyos. O b r ó como sus convicciones y sü conciencia le dictó. F u é valiente y fué caballero; rii huyó ni se escondió, ni prometió lo que una parte de sus partidarios buscaba. Y el calvario de este hombre honrado y generoso es lo que cuenta Rafael SánchezGuerra. Y en sus páginas, en el tiempo v i vido en el barco frente al portento de V a lencia, hay honda e intensa emoción. Y a digo antes que era m á s a ú n que filial la que palpitaba en estas p á g i n a s una emoción humana, una emoción que se propaga, contagia a todos, nos solidariza. L a figura del protagonista se agiganta; el fondo deja. de ser un fondo sorollista, idealmente luminoso, y se hace familiar, amado. Sobre él se destacan las figuras, y es el pueblo valenciano férvido y apasionado, y son los marinos nobles y caballeros, y son los militares, tan hidalgamente españoles, prontos a dar hasta la última gota de su- sangre: La religiCn: -Diríase que uno de los afanes que sienten los revolucionarios es despertar o suscitar la cuestión religiosa. Creo sinceramente que el error o la equivocación parte desde el apelativo, i Cuestión religiosa... ¿N o será sencillamente cuestión clerical? Así sería m á s fácil enfocar el problema (si existe) y las soluciones podrían ser m á s populares. L a religión, como la idea de la Patria o la familia, es inherente a la naturaleza humana. N o me siento ni clerical, ni devoto, ni aun religioso, en lo que, de. fanatismo pueda contener la palabra; pero les confieso a ustedes que me siento cristiano y aun, en ocasiones de pena o desesperación, emocionadamente fervoroso ante nuestras viejas devociones, las Vírgenes que amaron nuestros padres y a que imploraron nuestros abuelos. Sinceramente, sin creerlo clerical, creo al pueblo español religioso. Meditando ante la saña de determinados ataques llego, sin quererlo, a una deducción, y es que, aun en el mismo. concepto de clerical, caben dos acepciones: una eminentemente política, que significa dominación o mediatización, y otra de sociología religiosa, que quiere decir organización sobre las bases religiosas en Códigos inspirados en la fe, la esperanza, la caridad, la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Todas. estas ideas las despierta en mí un libro encantado de Benjamín J a r n é s Sor Patrocinio, la monja de las llagas. Esta obra, que, repito, es un encanto de delicadeza, de buen gusto, de gracia y elegancia, es sentimental y emocionada, sin ñ o ñ e r í a puramente irónica, sin impertinenc i a documentada, sin perjuicio de la amenidad. L a figura de la monja de las llagas tiene una franciscana dulzura, poética; el ambiente de los conventos es conocido; el fragor de las contiendas políticas llega apagado por el espesor de los muros. -Benjamín J a r n é s es un biógrafo delicioso. Nos cuenta las absurdas tentaciones del demonio con una ironía leve y graciosa, un poco escéptica, sin violencia, sarcasmo ni grosería. -P a r a narrar los milagros sonríe y deja adivinar, sin insistir. Pone melancolía en el balance de l a vida y color y movimiento en las algaradas e intrigas políticas. Y leyendo estas páginas jugosas, recordando las, trepidaciones y sacudimientos del siglo x i x español, nos asombramos de que con tan poca cosa pudiesen moverse tales algaradas, y deseamos que no puedan, repetirse, que tales mixtificaciones formidables no puedan tan inútil y estérilmente revolucionar a España. t COMPÁRESE E L TRABAJO 7 0.0 0 0 CLIENTES SATISFECHOS Único g r a n p r e m i o e x t r a o r d i n a r i o e n l a Exposición Internacional de B a r c e l o n a y G r a n P r e m i o e n l a Exposición Ibero Americana d e Sevilla. Concesionario exclusivo: La ciencia, el pasado, el. presente y el porvenir- -Muchos libros científicos o seudocientíficos se publican: pero, indiscutiblemente, entre, ellos son los m á s interesantes los del doctor Marañón, Como no soy un científico profundo, no sé si otros de los que se publican tienen igual o mayor, lastre científico; pero lo que s í s é es que los libros que. para ser publicados se escriben- han de estar al alcance del público, han de ser entendidos ¡que sus términos de comparación han de estar al alcance de todos. Hace meses entregué para su publicación a la C. I. A P un libro, La hora española (próximo a salir ya) y cuál sería mi orgullo cuando, unos días después, al comprar, en Sevilla un libro del admirable M a r a ñ ó n m e e n c o n t r é con que su opinión sobre E n rique I V de Castilla coincidía con la mía, claro que expuesto con mayor autoridad científica, pero también con una superior sencillez y- claridad. L a comparación del Rey castellano con Osear Wilde, que empleé tras no pocas dudas y vacilaciones, estaba allí, E s decir que en- la vida actual, igual para juzgar el pasado, sea histórico o prehistórico, precísase contar con la- Patología, y problemas de Medicina. natural- no pueden excluirse de la mesuración de la existencia. T r u s t Mecanografíe S A AVENIDA PEÑALVER, 16, entlos. Madrid. SUCURSALES: Albacete: Carmen, 1. -Avila: Plaza de Santa Teresa, 17. -Badajoz: Echegaray, 11. -Barcelona: Diputación, 251. -Bilbao: Gran Vía, 14. -Cartagena: Canalejas, 3 y 5. -Castellón: Mayor, 65. -Ceuta: Primo de Rivera, 51. -Gijón: San Antonio, 23 y 25. -Granada: Accra del Dari- o, 56. -ta Cortina: Real, 48. -León: Ordoño 11, 33. -Málaga: Duque de la Victoria, 3. -Melilla: Prim. 2. Sevilla: Rio ja, 4. -Tarragona: Conde de Ríus, 13. -Valencia: Paz, 17. -Valladolid: Santiago, lo, -Zaragoza Don Jaime I, 42, pral. Amor, interés y eugenesia, el otro de los libros, intenso y fecundo trabajo del joven doctor, que es ya una gloria española, abordó! hondos problemas de la sociedad actual. Es indudable que el amor es la atracción d e l a especie en su misterioso laborar por la perfección. Pueden las grandes pasiones ser, al parecer, desiguales o desproporcionadas, pero siempre en su fondo late una verdad trascendental. Pcro sucede que en la exiscencm actual se ha infiltrado; intoxicándola y drmdo l u gar a raros fenómenos, un elemento extraño, el interés. Claro que interés, así en abstracto, además del puramente animal, hubo siempre alguno en toda unión que no