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A B C. M A R T E S xa D E A G O S T O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 veinte y u n a novia que yaya en el sillín trasero. Estas caravanas de la clase todo comprendido son menos solemnes, dan menos lustre a las ciudades que las alojan y las crónicas de los periódicos locales no pueden anunciar la llegada del príncipe X el duque de Z el rey de la parafina... Los todo comprendido son Smith y su esposa, mecánico él y mecanógrafa ella; Pérez, Dupont, Müller, Silva, Eosso... Mientras el intercambio de turistas estaba limitado a los personajes de primera clase no sirvió a que se conocieran los pueblos. Ahora los Müller van a visitar a los Dupont, y los Rosso a los Smith, y comprueban que no son como se les había pintado. Esta es la gran ventaja del intercambio de turistas de segunda y tercera clase, y quién sabe si los viajes a plazos no estarán haciendo por la paz más que todos los diplomáticos, suponiendo que los diplomáticos no hagan lo contrario. ANTONIO En contra de ello se me citará tal vez el caso de Wagner y sus obras, rechazadas furiosamente en un principio y que fueron paulatinamente ganando la escena de los grandes teatros del mundo. Sí. efectivamente; ganaron esa batalla de las representaciones numerosas; más aún: se consiguió fanatizar a las masas; pero las obras de Wagner no se han impuesto por su valor esencial, y el público continúa sin comprender, y menos sentir, todo su contenido como dramas líricos, con aquellas circunstancias y cualidades peculiares a la gran reforma introducida por el artista sublime, poeta y músico. AZPEITUA LA C U L T U R A ART 1 ST 1 CA D E L PUBLICO Su psicología perceptiva Cálculos hepáticos y nefríticos, estomago, artritismo, gota. GRAN H O T E L en el Balneario. Abierto da 1. de julio a S septiembre. O La mejor y más pura agua de mesa. AGUAS CABREIROA Decía Heriberto Spencer: Hay sospechas de que, no sólo la conciencia colectiva es inferior a la media individual, sino que también sucede lo mismo con la inteligencia. Una minoría formada por personas inteligentes es con mucha, frecuencia sofocada por los necios. Acontece que una novela, un cuadro o estatua no gocen de los favores del gran público, siendo realmente excelentes obras de arte, pero que tengan, sí, reducido público. Es decir, hay un número de individualidades que sienten y juzgan favorablemente esas obras, siquiera esos sentimientos y juicios no sean idénticos, porque, repito, esa identidad no existe en arte, según insistiré más adelante. Andando el tiempo crece el número de esos individuos, y en una labor continua van enalteciendo las cualidades excelsas de esas obras hasta conseguir que la masa del público las acepte como buenas. i Creerá, por ello, que lo son? N o el público es, mentalmente, pasivo y sigue a remolque, por ley de inercia, los juicios de los mejores, queden esa labor, repetida una y mil veces, han sabido presentarse ante las muchedumbres como los elegidos en sentimientos e ideas artísticas. Esto sucede con las obras de arte, que sólo actúan sobre las individualidades, no sobre las muchedumbres. Sirva de ejemplo el éxito mediano que obtuvieron en su tiempo Los condenados o Realidad, de Pérez Galdós. E l valor literario e ideal de estos dramas puede parangonarse con los de sus novelas más celebradas por el público. ¿A qué obedece el favor tan distinto que prodigó el público? Pues simplemente a la causa antes comentada. Sin embargo, parte de la crítica, que se erige en defensora de la inconsciencia del público, usaba de un clisé muv socorrido para explicar estos hechos, diciendo que Pérez Galdós era un gran novelista, pero no un dramaturgo. En otro caso concreto, ¿cómo explicar que una obra aceptada universalmente como genial, el Hamlet. de S 1i nVes are. cti- n n ¡se representa por un actor de gran valía (llamárase Sarah Rernhardt, inving, Monet Sully, etc. no llene el teatro una noche siquiera, menos aún, se repita un centenar de veces como esas comedias y revistas absurdas qr. e a diario ocupan la escena? Y Compañía Anónima de Seguros Fundada en 1840. Incendios, Accidentes, Robo, Lonas. Dirección para España: LOS MADRAZO, 20, MADRID Telél. 10055. EL NORTE Cuando un público ha concurrido a tin buen número de representaciones de La Walkyria, Sigfrido, El ocaso de los dioses, Tristón e Iseb... y en i i concierto pide frenéticamente La cabalgata de las W alkyrias, Los murmullos de la selva, La marcha fúnebre de Sigfrido, La muerte de ls: o... ese público no ha llegado a comprender las obras de Wagner; es más: está en un plano opuesto a ellas. Hace medio siglo ya, un joven musicólogo, Joaquín Marsillach, escribió un extenso folleto sobre el teatro de Ricardo Wagner. Por aquella época nuestro público sólo oía con agrado el preludio de Lohengnn, la marcha de Tannhaüser y el andante y final de la obertura de esta obra; toleraba, a regañadientes, la bacanal, como se acepta y pasa un túnel para ir de la luz a la luz. Un medico eminente, de una gran erudición artística y fina sensibilidad, el doctor Letamendi, puso un prólogo al folleto de Joaquín Marsillach; prólogo admirable y de una poderosa expresión de cuanto constituye el drama musical wagneriano. En ese trabajo decía el sabio prologuista: Aquí hay una orquesta que se concreta a acompañar. ¿Y qué quiere decir acompañar en el melodrama? ¿Consistirá, por ventura, esta acción en un mísero complemento armónico? Estamos acaso en el terreno de la Música pura? N o la orquesta no ha de concretarse a ser acompañante: puede ser y debe ser concomitante; es decir, no un inferior guía del canto, sino un compañero esencial, un alter ego del canto; no ha de ir al cuidado de la palabra cantada, sino de complemento de ella. Si cada vez que emitimos una frase nos reservamos en el interior un sinfín de cosas, inexpresadas de hecho y que no se pueden expresar porque nuestra boca no posee condiciones sinfónicas para arrojar ni manojos de ideas ni grupos de tonos, ¿por qué no ha de ser la orquesta quien se encargue de vaciar la conciencia del personaje ante el público, -de suerte que el espectáculo de lo exterior y visible de la acción se añada al de lo íntimo e invisible? Así ofrecerá el melodrama como novedad y sublimidad de expresión el que, mientras un personaje dice lo que habla, la orquesta diga lo que el personaje calla en cada unidad de tiempo de expresión. Desde este punto el melodrama será un espectáculo, no sólo superior en grado a los demás, sino también supremo en categoría. Pasaron los años, muchos, y esas palabras de Letamendi se hallan en todos los estudios que posteriormente se han referido al teatro de Wagner. Mejor dicho, esas palabras no se citan, porque los autores de aquellos trabajos las desconocen; pero los anima las ideas del sabio médico por constituir el verdadero contenido de la estética wagneriana. Sin embargo, nuestro público wagnerista aún no se ha enterado, salvo nobles excepciones, del carácter que tiene la orquesta en los dramas del autor de Parsifal; carácter de complemento expresivo de las ideas y sentimientos dramáticos, y relación íntimamente orgánica entre la música y el poema literario. Con esa ignorancia nuestro público sigue como en aquellos tiempos en que Wagner, gran conocedor de las muchedumbres que llenan un teatro, tuvo que apelar al recurso picaresco de escoger unos cuantos fragmentos eminentemente líricos de sus obras e incluirlos en los programas de conciertos, para que, de ese modo, fuera el público entusiasmándose con su música y ser posible la representación de sus dramas líricos. Hay que soportar las escenas soporíferas del segundo acto de La Walkyria para llegar al tercero y bramar de entusiasmo oyendo la Cabalgata ¡JAIME DOMENECÍI El automóvil americano perfecto. MARIANO SANCHO, S. A. Martínez Campos. 9. Tel. 32623. Madrid. KISSEL Ocho miembros directivos, desde distintas poblaciones, traían por teléfono cuestiones que interesan a la Empresa La Junta directiva de una importante Sociedad de la corté tuvo que celebrar hace días una reunión extraordinaria, y ¡como en Madrid sólo estabantres miembros y los otros cinco se encontraban en diferentes provincias, ño había posibilidad de que se verificara: a ílas pocas horas. Ante la urgencia, del caso, se, preguntó a la Compañía Telefónica su- podría facilitar una comunicación simultánea con cinco provincias. La Compañíacontestó- que estaba perfectamente preparada y dispuesta para dar esa clase de servicio, denominado de Conferencias telefónicas múltiples A las diez de la noche empezó. la comunicación. La discusión duró más de una hora, y la transmisión fué tan perfecta como si los interlocutores hubieran estado, reunidos eh una misma, habitación y j s
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