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PARA LA SALUD DE SUS PIES Ei b a ñ o de pies PEDYOUH, r e f r e s c a v i g o r i z a y d e s c o n g e s t i o n a l o s m ú s c u l o s y i o s n e r v i o s de l o s pies y endurece ¡la p i e l evitando l a h i n c h a z ó n y l a s e n s i b i l i d a d d o l o r o s a p o r m u c h o que se ande. E s a d e m á s u n a c t i v o desinfectante. Q u i t a el d o l o r de los c a l l o s d u r e z a s y j u a n e t e s c ú r a l a i n f l a m a c i ó n y l a q u e m a z ó n en las p l a n t a s de los p i e s l a s l l a g a s p r o d u c i d a s p o r oí s u d o r o p o r el calzado y e v i t a l o s m a l o s olores c o n s u a g r a d a b l e airoma. Tubo para 2 b a ñ o s 50 c é n t i m o s Frasco para 15 b a ñ o s 3 pesetas. Tratamiento racional de los males de pies Tratamiento racional p a r a l a extirpación de los callos y durezas P a r a l a e x t i r p a c i ó n de los c a l l o s s e í r e q u i e r é u n t r a t a m i e n t o que, ejerciendo unía acció nfdiT ct afsobre el n ú c l e o c e n t r a l l l e g u e a a r r a n c a r l o s -única f o r m a de e v i t a r s u r e p r o d u c c i ó n C U R A C A L L O S P E D Y K U R es el ú n i c o t r a t a m i e n to que posee esta c u a l i d a d S u a c c i ó n penetrante, s o bre l a r a í z d e l c a l l o l a hace d e s p r e n d e r s e del d e í r m i s a r r a n c á n d o l o c o n s e g u r i d a d y r a p i d e z s i n sangre n i dolor. Frasco, 1 30 Ptas. E x p o s i c i ó n I n t e r n a c i o n a l de B a r c e l o n a 1 9 2 9 -M E D A L L A D E ORO V e n t a F a r m a c i a s y D r o g u e r í a s y L a b o r a t o r i o s B o t á n i c o s R d a U n i v e r s i d a d 6, B a r c e l o n a P e l i g r o s 9- M a d r i d 346 E. RODRIGUEZ- SOLIS L O S G U E R R I L L E R O S D E 1808 347 correr, porque, como decían en su poético y pintoresco lenguaje, Nobleza obliga. L a Junta Central llegó a la puerta grande de la Catedral, e n donde ya la aguardaba el Cabildo con h á bito coral, y bajando sus individuos de los coches que ocupaban entraron a orar en la capilla mayor y después ante el cuerpo de San Fernando, cuyo incorrupto cuerpo se hallaba descubierto y asistido de sus capellanes. A l salir de la Catedral, el pueblo, que ya en el puente de T r i a n a lo había intentado sin que los guardias se lo permitieran, quitó las muías del coche que conducía al presidente de la Central, el ilustre anciano conde de Floridablanca, y le llevó por sus propios brazos hasta el Palacio Real, entre continuos y atronadores vivas a la Patria, a la religión, al Rey y a la Junta. Sevilla, la hermosa Sevilla, llena de luz, cuajada de encantadoras mujeres, de ingeniosos ciudadanos, de artísticos monumentos; cargado el aire de exquisitos perfumes, llenos los ecos de moriscas canciones, acompañadas por la clásica guitarra; mostrando el temperamento meridional en toda su pureza, se desbordaba aquel día en ondas de alegría, en bulliciosas serenatas, en bailes graciosísimos, en orientales cantos, en fiestas y bromas que convertían la ciudad en una barahunda. E l conde de Floridablanca llegó al Palacio acompañado del co- administrador del Arzobispado (el arzobispo era, como se recordará, individuo de la ¡Junta Central) y de una diputación de la Junta de Sevilla, compuesta del padre Manuel G i l el marqués de Grañina, don José Morales Gallegos, don A n d r é s de Coca, don José de Checa y Gijón y don Celedonio Alonso, y allí recibió a las autoridades, Maestranza de Caballería, Colegio mayor y multitud de Corporaciones, quedando persuadido de que Sevilla y Andalucía se sacrificarían gustosas en favor de l a santa causa que con tanta lealtad habían abrazado. A la madrugada del 17 echó la torre de la C a tedral los tres repiques de bienvenida, que llaman de la alborada, conforme a la costumbre inmemorial observada por Sevilla cuando alberga a los Monarcas; y en aquel día pasaron a cumplimentar a la Central el ilustre Cabildo, la Junta de Sevilla, el Ayuntamiento, el Tribunal de l a Inquisición y todos los demás Cuerpos y autoridades constituidas en la ciudad (1) M u y pocas veces, quizá ninguna, se habrá manifestado un entusiasmo tan espontáneo, tan desinteresado, tan grande y tan leal como el tributado por Sevilla a la Junta Central. Pero, ¿e r a Sevilla, era Andalucía la que semejantes pruebas daba al Supremo Gobierno de, su adhesión y su cariño? N o era E s p a ñ a toda, representada por Sevilla; España, abandonada por sus príncipes, traspasada como un rebaño, invadida por un titulado amigo, h u é r f a n a de autoridades, sacada del caos por esa vara mágica que se llama el patriotismo, nuevo F é n i x que volvía a renacer de sus propias cenizas. Quede para) los espíritus fríos y egoístas el m i rar tales actos con desvío o indiferencia; nosotros, delante de la Junta Central, nos descubrimos con amoroso respeto, y ante el recibimiento cariñoso de la leal Sevilla, sentimos una emoción profunda, un gozo interno que en vano t r a t a r í a m o s de ocultar, y qué arranca de lo m á s profundo de nuestro corazón. R e g l a m e n t o de g u e r r i l l a s Reconociendo la Junta Central los grandes servicios prestados a la causa de la independencia por las guerrillas levantadas en varias provincias, teniendo muy presentes las graves derrotas sufridas por nuestros ejércitos y la conveniencia y necesidad de fomentar estos Cuerpos, que tanto contribuían a levantar el espíritu público y a mantener en jaque a los franceses, publicó con fecha 28 de diciembre el siguiente importantísimo documento: Reglamento que el Rey nuestro señor don Fernando VII, y en su real nombre la Jtinta Central Suprema de Gobierno del Reino, ha mandado expedir, L a España abunda en sujetos dotados de un valoi (1) L a mayoría de. estos datos se han tomado 3 a la Gaceta Ministerial de Sevilla, correspondiente al Id de enero do 1808. ¿V. cLel A.