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LA CASA DE MISERICORDIA, D E MALACA, ES- UN MAGNIFICO ALACIO cesidades de sus asilados mejor que los señores de la Diputación, y sabe calcular obras de reparación y saneamiento con una singular clarividencia. E n una de las galerías nos detenemos a admirar la gracia de los alicatados, que destaca la pulcritud del pavimento rojo y flamante, y combina maravillosamente con la esbeltez de las columnas y el matiz encendido de las bougainviUeas, que, en artísticos arriates, engalanan las paredes. E s tan gracioso el cuadro, tan sugestivo, tan andaluz, que no puedo reprimir un elogio pagano. E l Sr. Viñas, entonces, me aclara que las obras que tanto embellecieron este rincón fueron costeadas particularmente por la superiora que nos acompaña. N o acierto con el comentario oportuno, porque temo no haber oído bien. M u y luego, el Sr. Viñas me ha ratificado su afirmación, añadiendo que no es el único casoj es tal el cariño que estas hermanas de la Caridad sienten por la obra, que no vacilan en donar cuanto poseí n para que ésta prospere más y más. Llegamos a los comedores cuando los chiquillos están devorando. L a amplitud de los salones, la abundancia y calidad de los alimentos, que podemos comprobar, dejando a la mirada correr a lo largo de las mesas; todos los detalles, en fin, van acrisolando el excelente juicio que he formado de la Casa al recorrer parte de sus dependencias. Es increíble que se pueda hacer tanto; pues, si bien la Diputación no regatea medios para ello, no es menos cierto que el talento ordenador de las hermanas duplica la eficacia de los ingresos. cia provincial, es inmejorable; la despensa está siempre provista con largueza. A nuestro mudo asombro, la superiora corresponde manifestando, entre humilde y ufana, como una madrecita que se sintiera admirada en silencio: -L e advierto que no todos los días, pero sí algunas veces, en la Casa de Misericordia se come jamón. Sonrío, contagiado de la ternura de la religiosa. Don Bernabé aprueba con un gesto bondadoso. Nos trasladamos a los telares. Allí vemos alfombras de difíciles tramas v delicados dibujos, labores ejecutadas por las niñas. Las mujercitas que viven bajo el amparo oficial en este templo del trabajo adquieL a cocina es enorme, modernísima; el ren en dicho taller una habilidad útilísima pan, que se elabora en la Casa y que abas- para el porvenir. tece a los demás Centros de la BeneficenE n la Casa de Misericordia hay cientos I- N LA CLASE DE DIIU- JO ORIENTAN LOS ALUMNOS SUS APTITUDES POR KL CAMINO D E L ARTE EN ESTAS MAOUINAS NUEVAS TRABAJAN AUEGRF. MKNTK MUCHA CHOS EXPERTOS. (FOTOS MORILLO CARRE- KAS)
 // Cambio Nodo4-Sevilla