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ANDALUCÍA. PAG. 6 cionalidad, de nuestro carácter, de nuestro mexicanismo en una palabra, de cuanto forma el espíritu del pueblo mejicano y lo distingue de los demás, dándole atributos propios, si perdiésemos lo que de España recibimos, que. es lo más resistente y valioso de nuestra civilización, por no decir lo único que. nos da derecho a, un sitio en la Sociedad de Naciones? Esta frase podría añadirse a la antología que España debería formar, con otras de escritores de, la América del Sur. Y cuando gentes sin corazón y. sin inteligencia la cubriesen de denuestos per su obra civilizadora ultramarina, iió habría- -para contestarles- -más que leer trozos de americanos que tuvieron- uno y otra. Dos cosas principalmente pone Elguero de relieve en: 1 a obra civilizadora de España! en Méjico: la liberación de las razas inferiores y la preparación. de la futura nacionalidad mediante la fusión de ellas con- la española: E l grande, el indiscutible beneficio- -sigue diciendo- -que. a Hernán Cortés debieron las razas indígenas del Anahuac fué haberlas libertado. de la Barbarie caníbal y déla práctica abominable de- los; sacrificios húmanos. Sólo esto bastaría, para justificar, la conquista, si no hubiesen concurrido al. mismo objeto la difusión de la doctrina católica y de la cultura europea, transplantadas a Nue, va España desde los primeros tiempos del régimen creado por el conquistador a raíz de la toma de Méjico. Hernán- Cortés, con la clara visión. de su genio, comprendió que para dar al país conquistado una organización que correspondiese a sus amplias m ras y a los: recursos naturales de la tierra, era necesario empezar l a obra desde sus cimientos. Tratábase- de fundar una, nueva nacionalidad con los elementos de las dos razas, la española y. la indígena; no de exterminar ésta al modo que hicieron los ingleses en sus colonias americanas. ¡Ah... de cuántas infamias consuelan esos nobles párrafos! Elguero, mejicano por los cuatro costados pone en ellos de relieve la diferencia radical que existió entre el sistema colonial español y el de; los demás MANTOS! P R A D O S Y L Ó P E Z países del viejo continente. España, con él, de manera instintiva, iba a crear nuevas naM E D I T A C I O N E S P O L Í- ciones; las demás de Europa iban simplemente a ensanchar las suyas, detentando- -mediante el exterminio de los que los ocuTICAS paban- -los territorios del Nuevo Mundo. Así sé comprende la leyenda negra. Los deEspaña y Méjico Llegó a mis- manos, en los últimos días más pueblos no la tuvieron, porque previadel pasado mes de junio, casi por arte de mente habían acabado con los que con el la casualidad, una de las obras más inte- tiempo pudieron urdirla; España la tuvo porresantes de la ya vasta bibliografía que que dio ocasión a, que se engendrasen inpersigue el noble fin de reivindicar el nom- gratitudes. Cuando se- penetra la; historia de bre de España. Es su autor el mejicano don la Humanidad, descortezando las aparienJosé Elguero, y su rótulo, España en los cias de los hechos complejos que la encudestinos de Méjico. bren, su explicación se contiene en unos Un incidente cuasi diplomático, desagra- cuantos sencillísimos axiomas. dabilísimo e inesperado- -tan inesperado, que Por eso Elguero hace de una y otra civiha poco tiempo el suceso hubiera parecido lización el siguiente admirable díptico: A a todos absurdo- -me ha impelido a releerla Méjico mandó España gente de guerra, pero en los ocios del veraneo; y en la nueva lec- también santos misioneros, magníficos virretura líame parecido que la obra añadía a yes y no pocos sabios y artistas; a sus estaJos primitivos resplandores de su nobleza blecimientos norteamericanos- enviaron los los propios de una viva actualidad. ingleses hombres de presidio, puritanos de Elguero no es hombre que encubra su fanática intolerancia y perros de presa para pensamiento con lt que los cobardes llaman que devorasen- a- los naturales. Los Reyes y habilidad o prudencia. Desde las primeras líneas de su producción, el. suyo se presenta la legislación- españoles, los misioneros y nítido y sin velos. Y él, mejicano, toma ro- muchos gobernantes, entre los. que debe figutundamente la defensa de España contra sus rar Hernán Cortés en primera linea, porcompatriotas desagradecidos o ignorantes. que fué gran amigo de los indígenas, protegieron y defendieron a la raza conquisPara él debe nuestra Patria ser objeto de toda veneración por los mejicanos, porque si tada, que. todavía existe, y que, como dije España no hubiese sido un noble y adelan- en otro capítulo, no disminuyó en número en la conquista. Los indios que vivían en tado país, Méjico no seria digno de alternar entre los pueblos civilizados. L a tesis no las tierras americanas dominadas por los puede ser más digna ni más verdadera. ingleses desaparecieron bajo el 3- ugo y la La única cultura- -dice- -digna de tal espada- del- inya spr; jamás pensó éste, en ci nombre que poseemos es la esgañola y vilizarlos; -menos aún en asimilarlos- to. luego añade: í i Qué sería de nuestra na- mando a sus mujeres en matrimonio; y- los. 1 r de niñas, niños, ancianas y ancianos; un verdadero pueblo, que trabaja o descansa según la. edad de cada individuo, pero donde la vida es todo Jo sana y dulce que puede ser para quienes carecen de un hogar propio. En éste, que señorean, desde luego, como si lo fuera, la Diputación provincial les asegura comodidades que no se disfrutan en: todas las casas ricas. Los dormitorios, blancos, deslumbrantes de blancura, lo confirman, así como los cuartos de. baño, donde no se ha omitido detalle; las aulas, los talleres, la capilla, los jardines, los patios de recreo... De pasada, nos. asomamos al taller de imprenta. No recuerdo otro tan limpio, tan ordenado, tan interesante. En estas máquinas nuevas trabajan alegremente muchachos expertos. Y pruebas de lo que saben hacer son los libros que en la Diputación se guardan, modelos de tipografía y de encuademación, de buen gusto y de arte. También nos hemos detenido en la clase de dibujo, que está a cargo de Tos notables artistas S. res. Murillo Carreras y Rodríguez Quintana; en la clase de párvulos, en la carpintería, en la zapatería y én otros muchos rincones, donde hay levantados otros tantos altares al trabajo. La labor que en ¡a Casa de Misericordia íse desarrolla es abrumadora. Y sin embargo, crece por días con el optimismo de las monjitas de San Vicente y los desvelos de la Diputación. A esta Casa llegan los niños y niñas que proceden de la Inclusa para hacerse, hombres y mujeres de provecho en el temor de Dios y en el olvido de la propia desgracia; olvido que diligencia, de una parte, la; instrucción que adquieren, y, de otra, el cariño con que son tratados. Este despierta en los corazones de los sin ventura una gratitud que persiste toda la vida con la intensidad que sólo conocen los que vinieron al mundo al margen de la felicidad, huérfanos de amores, o quienes quedaron, en el decurso de los años, desligados de toda protección familiar y todo afecto. ¡Casa de Misericordia... ¡Qué bien denominada estás... pocos que hoy quedan en las famosas reservaciones que el Gobierno yanqui mantiene como tema de folklore- -muy pobre, por cierto- -son ejemplares de parque zoológico, cada día más escasos y de los que en breve quedará tan sólo el recuerdo. Pero el artículo se haría interminable si hubiera de citar todo, lo que hay de noblemente veraz en la obra de Elguero. Debe ser leída por todo, español y releída después periódicamente. Por fortuna para la Humanidad, no todos los que reciben mercedes son ingratos; y para la de España, no vale contra ella lo que al insigne Benavente dijo de la ingratitudí que cree siempre tener, razón. VÍCTOR PRADERA L A L E C C I Ó N D E B 1 A RR 1 TZ La peseta se empobrece Poca gente en. Biarritz este año. La pía ya, semidesierta. Los hoteles, vacíos. En esos cafés situados frente al mar, en que otras veces apenas había sitio desocupado para sentarse, las hileras de sillas parecen aguardar a la muchedumbre de clientes que no se manifiesta. Es posible que la minoría aristocrática que monopoliza ia atención de los cronistas de sociedad no haya dejado de venir. Pero falta la multitud burguesa, sin la que el turismo tiene poca importancia paradlos países que lo explotan. L a que compra y consume, la que representa al cabo de cada temporada un ingreso que se cifra por millones. P o r qué ño han acudido los españoles? La respuesta es sencilla: por la depreciación de su moneda. L a vida en ese lugar de veraneo resulta ahora a un coste desmesurado cuando se la traduce en pesetas. E l carabinero que realiza en Irún el registro de equipajes comprenderá pronto que no tiene por qué extremar su celo inquisitivo; los viajeros que vuelven del país vecino ya no sienten la comezón de defraudar al Estado español aprovechando las ocasiones que el comercio francés les brinda. Todo resulta allí más costoso, comenzando por las ropas y acabando por las chucherías de diversa índole, que antes parecían ventajosas por su precio. Y esto da idea de que se ha llegado ya a un punto injustificado en la cotización de la peseta, puesto que Francia nunca ha sido para nosotros un país caro- -lo que se explica por la abundancia de sus productos naturales y manufacturados- -y ahora lo es sin duda alguna. ¿Y los ingleses? ¿Y los americanos? -pregunto. -Tampoco vienen, no se sabe por qué. Por lo menos no vienen en la proporción de otros tiempos. A los turistas anglosajones ha acabado por mortificarles eso de que cada cuenta de restaurante o de hotel se les grave con Un impuesto especial por su transitoria residencia. Tienen conciencia. de que en las ciudades que visitan dejan un beneficio considerable, representado por la ganancia que obtienen, sirviéndoles, una porción de industriales y mercaderes locales, que ya satisfacen la contribución de utilidades correspondiente. Se sienten solicitadas por países donde se desea su presencia y en los que se les halaga por todos los medios. Y aquella medida tributaria reviste, por contrasté, Un carácter casi depresivo. Que un pueblo se presuma tan interesante como para ejdgir a los extranjeros un precio por consentirles Ja estancia breves días constituye una arrogancia molesta y puede interpretarse de cualquier modo menos como una manifestación dé espíritu hospitalario. Cuando la modicidad de los precios hace posible, la permanencia en un lugar, todavía los. anglosajo-
 // Cambio Nodo4-Sevilla