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ABC. JUEVES 14 D E A G O S T O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A tura: para mí, fiel a l compromiso que conmigo contraje, la obligación de escribir unas comedias sin saber: cómo ni cuándo; para usted, la de venir en mi. ayuda, llenando de sólidas razones mis vagW própósito s de enmienda. Pero nada a priori; todo después, y... ¡seamos sinceros hasta el fin -todo inútil, que ni sus consejos enderezarán mis comedias- torcidas, ni puedo, aceptarlos para coartar: la; libertad de una ace ión que no es mía n i depende de mí, sino de los personajes que- pudiera inventar, y a eso, se limita mi poder, a inventarles alma, temperamento y manera de ser, y no a dictarles una comedia que será, y debe ser siempre a su an- tojo, y no como usted y yo quisiéramos que fuese. Usted ya me entiende, y. hará bien dejándome con mi ceguera y mi libertad, que así me doy el gusto de inventar cada vez mi arte, sin saber nada de ella por adelantado, y perdóneme ot- a vez, y otra vez hablaremos de su Extrempcura deliciosa y heroica- -donde fué usted mi cicerone- que será mucho en cuanto cristalice en mí su recuerdo y se me edulcoren en la subconciencia las impresiones recibidas, que ya sabe usted que siempre escribo de memoria. Esta me sirve y me servirá siempre también para recordar sus mercedes de usted, y reiterarle los cordiales sentimientos de mi admiración y mi amistad. FELIÍE SASSONE P A G 10 ¿COMO S E ESCRIBE UNA COMEDIA? Carta abierta Sr. D. José López Prudencio. Badajoz. Maestro queridísimo, y no le amosque a usted esta coma en vez de los dos puntos gramaticales, que una carta no es una enumeración y el vocativo es siempre vocativo, y no me rechace el substantivo sincerísimo con que empiezo, que no todas las modestias son verdades, aunque de verdad se sientan, y maestro es usted en achaques y enredijos literarios, por acierto de su crítica y destreza de su mano, al juzgar y al escribir. Maestro queridísimo, pongo otra vez, perdóneme si he tardado tanto en absolverle la consulta que me hizo usted, ya va para un mes; en su tierra de Badajoz. ¿Se acuerda todavía? Habíanme invitado a dar una conferencia en el Círculo de la Prensa, y usted me sugería el tema, Cómo se escribe una. comedia que yo esquivé, prometiéndole para- otra ocasión y para usted solo la respuesta. H o y heme aquí, pluma en ristre, y desde lejos, donde no puede usted atajarme, dispuesto a no cumplirle la promesa. Y dígole que a no cumplírsela, porque, aunque en anterior coyuntura y en un diario de Madrid, expliqué, engañándome, la manera como urdía y desenredaba mis ficciones escénicas, caigo ahora en la cuenta de que ni entonces lo supe, n i he de saberlo nunca cuando a hacer nuevas comedias me disponga, y eso mejor podrá enseñarlo usted cómo crítico que yo como autor. Yo he sabido después, y no antes, cómo hice, mis comedias; de la ciencia de ayer todos somos sabios, y la mía, por desgracia de ayer y fortuna de hoy, sólo es vergüenza y arrepentimiento, y así, tan sólo se me alcanza ahora, por lo mal que las hice, cómo no debo hacerlas en lo por venir. Pero de ahí no excede mi conocimiento; de no saber lo que quiero y saber lo que no quiero, que es volver a las andadas y usar con fines de lucro, porque al público le gusta, como a los niños, siempre el mismo cuento, el bis repetita placent, con interpretación torcida del pensamiento de Horacio. Porque sé que mis comedias no han de v i v i r después de mi muerte, no quiero que vivan n i siquiera el ríh smo tiempo de m i vida, y cuanto hice hasta ahora, y aún lo que mejor se compadeció con el gusto de, l a gente, lo tengo en el más profundo desdén, y así ese viejísimo A campo traviesa, donde sólo hay una escena, y esa Señorita está loca, que es un j u guete sensiblero con su boda final, y ese Calta, corazón! y ese Volver a vivir, que no valen lo peor de Monsiew Charles Mere, pues soy yo quien importa- -y para mí hablo- -y no unas comedias que no debiera haber escrito. Y o no habré de usar nunca de mi habilidad y de mi conocimiento del teatro para repetir lo que sé y no buscar lo que ignoro, y mejor ahogado que remando en las galeras de la rutina, y mej o r muerto de hambre- ¡todo se andará! -que vivo produciendo comedias en serie, todas iguales, como esas máquinas de escribir y de andar que lanzan allende los profesores de codicia, los que, a fuer de hombres prácticos, convirtieron en un farol del puerto l a estatua de la Libertad. Usted que me conoce sabe que a nadie aludo, y no hay aquí ni orgullo disfrazado ni censura oculta, y sí contrición sincera y ansias de mejoramiento, que no miro la gloria ajena sino el peligro propio, y de nadie me acuerdo, n i siquiera de D. José Echegaray, genialísimo plagiario de sí mismo. N o me pregunte, pues, maestro, lo que usted sabe, y ésa es su autoridad, y yo i g noro, y esta es mi probable salvación fu- fecto de mi padre concluyó por cerrarnos a mi madre y nosotros, sus hijos, la puerta de todas las casas amigas, y tuvimos que resignarnos a vivir como salvajes. Si cuando yo vine a Londres hubiese sido únicamente un provinciano tímido y mal educado, si hubiese sido tan sólo un jovencito que comía guisantes con cuchillo y llevaba- una corbata rosa con el frack, la gente h u biera tenido compasión de mí y me hubiera domesticado. Pero lo triste es que. por culpa de aquella mala educación juvenil, en lugar de sentirme un habitante de nuestro planeta, me sentí y me he sentido siempre como un forastero de paso. SOBREMESA Y ALIVIO DE COMEDIANTES Casimiro Ortas. -El popular Casimiro O r las ha formado compañía. H e aquí la. lista: Primer actor y director, Casimiro Ortas. Primera actriz, Carolina. Fernán- Gómez. A c trices Dolores Cortes, Mercedes Muñoz Sampedro, Herminia Molina, E m m a P- icot, Elena G. Granda, María L Gaseó, María Luisa O. rtega y María del P i l a r Lebrón. Actores: Pepe Balaguer, Antonio Estévez, Julio A l y m a n Antonio Diéguez, Jenaro G u i ilot, Manuel Pastrana, Casto Gaseó, Alberto Sola y Antonio Martelo. Apuntadores: F r a n cisco Palazón y Francisco Resa. Representante, Juan López Carrión. Agencia artística, Antonio Navarro. Se marcha, pues, de M a d r i d uno dé nuestros más familiares comediantes. -i P o r qué y para qué? -le hemos preguntado. -Porque se, va haciendo uno viejo, y hay que probar fortuna. Y o estaba muy a gusto en la Comedia. Tengo muchos deberes ae gratitud y de amistad con D Tirso, que és un empresario ideal, créame. Pero hay que probar fortuna... M i r e para despedirme de la Comedia he tenido que estar dos años pensándolo. N o me decidía nunca, porque no me atrevía a decírselo a D Tirso. Y o soy de una timidez... ¿T í m i d o un actor de su desparpajo. -Tímido, sí, señor. Y a tal punto, que yo no voy a los cafés porque me da mucha vergüenza entrar en medio de tanta gente. Y o soy el hombre más tímido del mundo. P a r a decirle a D. T i r s o con toda clase de respetos y de excusas, que quería marcharme de su teatro, tuve que beberme antes dos copas de cognac. N o tenía valor... ¿Y no es timidez insuperable lo que convierte a Casimiro Ortas en un gran actor cómico: Sus gestos, sus ademanes, su braceo y sus andares, ¿no son el resultado de un temperamento tímido e infantil, en contraste con el tamaño de un cuerpo voluminoso y adiposo? Carlos Arniches y los autores de la Comedia han sabido explotar certeramente esa desproporción. U n hombre bueno, cabal v tímido, en trances de majeza y arrogancia, valiéndose del arma afilada de la ironía, escapándose por la puerta falsa de la ironía y el buen humor. Ortas es el falso fresco; el fresco a la fuerza: el fresco por timidez. Cuando Casimiro Ortas tartamudea, cuando junta puerilmente las manos sobre e! hinchado abdomen y abre y cierra precipitadámenre los párpados, y salta y brinca como una doncella, no es que represente un papel grotesco, forzando su naturaleza: es que represnta su propio papel, haciendo su propia caricatura. Ortas, mano a mano, en conversación. de hombre formal, es el mismo Ortas del teatro. Algo más aposado, pero el mismo... Tímido, bondadoso, servicial, sencillo, humilde, lleno de cortesías extremadas, pidiendo siempre perdón y dando las gracias a cada momento. ¿Y qué piensa usted hacer ahora? -Comedias. ¿Qué. quiere usted que yo haga? Comedias de estas que gustan al pú- N o se impaciente el lector. U n periódico moderno está condenado a recoger, día a día, los dichos y hechos del incansable dramaturgo irlandés. N o se impaciente el lector porque hablemos aquí, con excesiva frecuencia, del incontinente charlatán: seguimos una moda periodística internacional. G. B. S. es el escritor que más palabras ha lanzado a la voracidad de. los reporteros de Europa y América; el telégrafo, el teléfono, la radio, transmiten cada veinticuatro horas sus peregrinas opiniones acerca del destino final del mundo, acerca de la falda corta y de la falga larga, acerca del arte dramático y del arte culinario, de la higiene, de la moda, de la política, de los deportes, de la mujer, del mono, de la rana, del mobiliario, de las máquinas de afeitar... Bernard Shaw tiene ideas originales acerca de todas las cosas de este mundo y del otro, del pasado, del presente y del porvenir. L o s periódicos de Londres, de Berlín, de Milán, de Roma, de Nueva Y o r k dan todos los días algún dicho o algún hecho ¿en titulares convencionales, como una sección obligada, abreviando el nombre con las iniciales. Junto a Declaraciones de G. B: S. se ke, por ejemplo: L a reunión de la S. de N Estas palabras: G. B. S. tienen ya la misma universalidad que las iniciales de todos los organismos políticos y societarios del mundo. Y hay- -en Londres, en Italia y en Norteamérica- -el cotidiano anecdotario de Bernard Shaw. ¿Qué mucho que aquíhablemos, siquiera una vez por semana, del bullicioso autopropagandista? H o y se trata de una autobiografía. B e r nard Shaw es famoso por la crudeza de sus verdades y por su falta de escrúpulos cuando se trata del autorreclamo. A nadie pueden, por lo tanto, sorprender sus últimas declaraciones, escritas como prefacio de la nueva edición de sus obras completas. Dicen a s í Ustedes me preguntarán por qué razón no he sido yo educado respetablemente. L a razón es ésta: mi padre tenia un defecto, y es que se emborrachaba horrorosamente, aunque predicara la abstinencia. Este de- PALABRAS D E BERNARD SHAW Como mi padre era un borracho...