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na, exalta la lucha de clases y fustiga la inigualdad y opresión del régimen zarista. Volviendo a la Olimpíada, el citado corresponsal dice que fué interesante, no ya sólo como espectáculo de trajes, idiomas y costumbres heterogéneos y pintorescos, sino porque ha servido para dar una idea del progreso que el teatro adquiere en las peque- vano prometió Rostand escribir otra obra ñas nacionalidades. L a más impresionante donde Jacques Leishmann figurara como de estas compañías ha sido la del teatro de un héroe y como un hombre honrado. E l Rustaveli, del Estado de Georgia, que re- auténtico. Leishmann sigue en sus trece, y presentó una comedia impregnada en color la causa se verá este otoño en París. local del Cáucaso y basada en una vieja leyenda de las tribus montañesas. Además de estas obras, de carácter indígena, las d i versas compañías que han actuado en la Olimpíada de Moscú representaron, con gran- éxito, los dramas clásicos nacionales y extranjeros, y entre estos últimos Hamlet, La ida es sueño, Fuente- Ovejuna, Romeo y Julieta. De los autores extranjeros, Shakespeare, Calderón y Lope siguen siendo los preferidos de las grandes compañías dramáticas y del público moscovita. EJ personaje de ficción y el personaje de realidad Hace algún tiempo que, representando en el teatro Fémina, de P a r í s una comedia de Maurice Rostand, al decir uno de los actores esta frase: Jacques Leishmann- es un l a d r ó n me ha robado mi tabaquera j a ponesa se alzó, iracundo, en el patio de butacas, un espectador, diciendo: N o es verdad; no es verdad Y ante el pasmo de todos, se m a r c h ó golpeando la puerta violentamente. E r a el tal un Jacques Leishmann, de carne y hueso, hombre- honorable y aficionado al teatro. Maurice Rostand había adjudicado al personaje de su invención el nombre de una persona viviente y tan susceptible que no podía soportar la existencia de un homónimo de ficción que no fuera tan honrado caballero como él. L a cosa no podía limitarse a la rectificación pública y verbal Algunas horas más tarde, Rostand, el administrador del teatro y el actor de referencia recibían una citación judicial. E l verdadero Leishmann reclamaba una indemnización de medio m i llón de francos. En vano el editor que había de publicar la comedia prometió que el- nombre de s i u n a a n no aparecería en el libro, y en CRISTÓBAL DE CASTRO La e. vquisita cupletista v bailarina, que está triunfando diariamente con Luisita Esteso en el teatro Romea, como intérprete de canciones y bailes españoles. (Fofo Peres de León. El culto escritor acaba de publicar un nuevo, libro de teatro extranjero, que comprende tres obras de renombre internacional, bajo el título de T e a í r o d r a m á t i c o j u d í o Poto Alfonso.