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MADRID- SEVILLA 15 D E A G O S T O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. ABC SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O VIGÉS 1 M O S E XT O N. 8.623 J T MUÑOZ OLIVE, ANUNCIOS; Diez o doce corridas celébranse a fines los legisladores no solicitados. Yo- fui unoi de julio, y, de ordinario, no queda vacía ni de ellos, y comuniqué mi proyectó a Mariauna localidad. La robustez del circo acen- no Benlliure, con quien asistía a la fiesta, túase con unas lonas de bergantín que se lamentándonos ambos de la trivialidad a que En el arrastre... colocan en determinados lugares de la cor- ha llegado la llamada lidia de reses bravas. Cuando se habla de Valencia, respecto de nisa para disminuir la parte o feudo del- -E pueblo lleva razón- -dije- y casi su acumulación histórica, suele olvidarse a so! Sin embargo, la arena, ¡a barrera y la estoy lpor dársela también a ese energúmeRoma, que fué la fundadora de la ciudad rampa iluminadas deslumhran al público, no que se lamenta de que ya no puedan disy quien le do el nombre que aún lleva, in- que paga billetes caros. Y el pueblo, amasa- pararse botellas y demás proyectiles coni confundiblemente latino. Sobre todo los ára- do en el declive que se le reserva, ciega tra los toreros... Sin dicho peligro, y sin bes usurparon las glorias de los colonizariesgo, dores romanos, habiéndose creído hasta hace todavía más que la insolación, en mangas espadas pues ellos evitan el de los cuernos, peones, sobre todo poco crue las famosas acequias de la huerta de camisa, las camisas huertanas, que pa- alardean yde impudor... Se melos espadas, ocurre un se debían al ingenio semita, siendo así que recen jalbegadas; con abanicos multicolo- castigo eficaz, de resultados seguros... Conlas idearon y construyeron los vencedores res de papel y sombreros también risueña- trátese a los diestros conforme a sus exigende aquella hueste que permanecía en la or- mente coloreados; corpinos femeniles de cias, pero no se les pague hasta después fandad desde la desaparición de Viriato abrillantado percal; flores y largas calaba- de la corrida, tasándoles entonces según zas secas para el vino, y pañuelos de seda, y acampada en el delta del Turia. E l gótico, el barroco, el románico dejaron impone su hermosa bestialidad. Y por si hayan quedado... Y si estuvieron cobardes o apáticos, el dinero de las contratas huellas insignes en la población, sin contar fuera poco la refulgencia, gritos, bullicio, a las instituciones, benéficas, -hospitales, veya A silos vestigios italianizantes o, mejor dicho, humo de cigarros, y sabido es que en los los, Sanatorios... mediterráneos, coino esos patios y ésas lo- toros puede fumar inagotablemente cualQueda dicho. Y a sé que no se hará la; gias en que se resume, más que un estilo, quier ciudadano, sin marearse; el vaho crisel temperamento de la vivienda señorial que talino de la multitud, rebrillar de las den- que propongo, como tampoco se realizó se. refleja en el inare nostrum, el levanti- taduras y los ojos no gastados, alaridos de aquella idea mía de pagar con moneda falhembras nerviosas y fuertes, palpitaciones sa en el, restaurante de los trenes donde se nisnío. unánimes del conjunto o llamaradas y chis- nos sirve comida falsa. Estamos en un país Roma perdura a través de la vida, no se porroteos individuales. Asombran la ener- inconsecuente, olvidadizo. En las corridas, convirtió en arqueología, a pesar de Sagun- gía y la riqueza económica que supone un que sucedieron a la del escándalo tornó ato, a que no se alude aquí, pues me re- lleno del tendido valenciano de sol. Vega colmarse de público la plaza. Y hubo aplaufiero exclusivamente a la capital de la pro- y naranjales humanos. Los riega el sudor No tenemos revincia. A lo mejor, semidesnudo el tórax, a chorros. Gente limpia en su sencillez, no sos y concesión de orejas. los políticos. Los medio. Véase, erguida en el cuello macizo la testa colora- enturbian el aire con la densidad pestilen- repudiamos un, si no, ylo de día, vuelven ahora, gozoda y segura, reposado el andar, aparece ciosa. Consumen la luz en lugar de ser deguiando su carro de cajas de naranjas o vorados por la atmósfera, tan formidable. Y sos y triunfantes. Y eso que, salvo contadisimas excepciones, son los mismos de ande cebollas un descendiente de romanos o de los iberos que se avinieron por fin al no digamos si el espectáculo se empequeñe- taño. Hueros, anticuados, sin que los haya pacto con- el intruso, en gracia a que éste ce, el de la lidia, disminuida ya por la ex- aleccionado el fracaso, quién más, quién les honraba, por de pronto, creando para cesiva amplitud de la pista. Sólo un Juan menos, casi todos sin novedad en la frente, ellos una ciudad en homenaje al valor de Belmonte en uno de sus milagrosos histeFEDERICO GARCÍA S A N C H I Z sus- nativos. Nunca fué completa la sumi- rismos podría ser el remolino central que ¡mantara esa tromba que anhela formarse, sión valenciana, y entre los ches no circula el senequismo, difundido por la redondez y que a lo largo de la tarde inicia y rompe D E V O C 1 Ó N E S SEde la Península con distintos remoquetes. oleadas temibles y al cabo inútiles. ¡He presenciado un escándalo de ese tenValencia es de naturaleza lumínica, triunfal. VILLANAS En. los mismos tiempos de Roma, el cor- dido, pues el resto de la plaza, tumultuoso daje de las naves se trenzaba con esparto también, quedaba como desautorizado ante La de Ja Virgen de Jos Reyes de la valentina costa, por donde, sobre la la fronteriza explosión. ¿La causa? Una María Santísima en su advocación de dominadora embarcación, el viento cantaba res pequeña, unos toreritos deficientes. Era alegremente en ¡a lira enorme de la fibra un motín de plétora, una revolución de la Nuestra Señora de los Reyes inspira a los esteparia. alegría. Pero en tono heroico. Roma. Hasta sevillanos la más tierna y profunda devoción. Y son tales los fervores sentidos hacia Pero hay un momento del año en que se las banderas que orlan el circo, y que mue- esta Gran Señora, que por la mayoría de congregan los herederos de la primitiva fa- ve la brisa marina, se inmovilizaron, pas- sus devotos se la considera como Patrona milia, -y se imponen al conglomerado de su- madas. E l presidente, la cabeza en el pecho de Sevilla, siendo así que quienes ostentan cesivas tribus. Es en las corridas de toros y encasquetado el sombrero, parecía secarse, tan bello título son las hermanas trianéras de la feria. La plaza valenciana no tiene la momificarse. Lo mustiaban y paralizaban Justa y Rufina. finura y el salero de la de la Maestranza, en miles de miles de miradas, embriagad. oraDesde tiempo inmemorial el pueblo hisSevilla, donde ejerció de revistero Teófilo mente terribles. Los silbidos desollaban el Gautier y a la que se asoma Va Giralda con aire. En los palcos, las mujeres, con sus palense viene dedicando a la Virgen de los su peineta. N i es aristocrática, noble, como mantillas, levantáronse, y sus enguantadas Reyes sus más férvidos entusiasmos y sus la de Ronda, con su tendido igual a una manos arrugaban los pañolones y los capo- oblaciones más sinceras. La hermosísima capilla Real donde. se veterraza interior, su palco de canónigos, el tes de la baranda. En el callejón, la serpicadero en los corrales y, allí cerca, las vidumbre de la fiesta se volvía de espaldas nera a tan peregrina imagen es cada día más casitas levantadas por los famosos Romero, al ruedo. Arriba un cielo que fluía azul, es- visitada por los devotos de la Virgen, que amigos de Fernando V I I y de Goya. Tiste pumoso de blancuras. La sombra iba avan- forman legión. Puede decirse que- no hay anillo rondeño no conoce rival en el mun- zando en su mansa, diáfana riada, y los un solo momento en que deje, de arder en do. Yo no recuerdo otro con tanto sabor, peleles y el cornúpeto, empobrecidos, mi- llamas vivas un corazón, de correr lágrimas fuera del de Lima, edificado en el siglo x v m núsculos, simples garabatos, estaban en otro por unas mejillas, o de florecer una piadosa por el virrey Amat, el enamorado de la planeta. Comenzaron a caer almohadillas de oración en unos trémulos labios, ante el a l Penicholi, mestiza peruana que poseía el cuero, que a poco cubrían el redondel, como tar bendito y fastuoso de la Augusta Señora. pie más chico y el corazón más grande del las tejas una vivienda. Lo confieso: no huMuy particularmente se muestra este no legendario Imperio de los incas. Próspero biera cambiado tal espléndida barbarie por igualado fervor de los sevillanos en la Salve Merimé la ha inmortalizado en su saínete una faena de Lagartijo. Aquello era más po- de la tarde del sábado y en las misas del La carrosa de! Santísimo. Era digna de ha- deroso que nada. Lo que documentados l i- domingo, cuando centenares de fieles se posberse encontrado con el caballero Casanova. bróte no consiguen, obteníalo la plebe en tran ante su Virgen predilecta arrebatados Tornando a Valencia, su ruedo asombra por su espontaneidad. Sentíamos vivir Roma. en un dulcísimo deliquio de amor y devoción. su colosalismo, su firmeza y su negrura, que Mas ningún testimonio de tan bendita fe Arrastraron el torete, y Mommsen ya no lo hacen taciturno. Plaza en que hallamos tenía misión que cumplir en el circo. Se re- y de tan exaltados amores, como el que la adecuada pareja del Micalet, único cam- tiró el sabio historiador, sin duda para aña- toma realidad viva y palpitante en la mapanario, de nombre varonil; el Miquelete. dir un apéndice a su obra, substituyéndole ñana canicular, plena- def claridades des TALKIES
 // Cambio Nodo4-Sevilla