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A B C. V I E R N E S 15 D E A G O S T O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 17. INFORMACIONES Y NOTICIAS LA VIDA VERANIEGA DE Los infantes estuvieron esta mañana en la playa, regresando a la Magdalena a l a una de la tarde. E l infante don Jaime en el teatro Pereda Santander 15, 1 madrugada. E l infante D Jaime estuvo anoche en el Teatro Pereda, viendo la obra Los Marqueses de Matute, por la compañía de Valeriano León. A B C en Santander. L a jornada regia. Las regatas para la C o p a M e n a EJ ministro de M a r i n a A B C en San Sebastián. Para oír a F l e t a y, sin presentación previa, como uno de tantos jóvenes. que allí vivían aquella encantadora noche, le d i j o Una noche de verbena i Quiere usted bailar conmigo... Santander 14, 2 madrugada. (Crónica L a chiquilla, hija de un indiano, o de un telefónica. U n a estadística municipal, que comerciante, o de un mercader, o quizá de hoy han publicado todos los periódicos loun empleado, porque, como todas las verbecales, hace ascender a 70.000 personas las nas clásicas, ésta de la Asociación no estransportadas el domingo por los tranvías, taba hecha para ninguna clase social priy a 30.000 las de los autocar s de servicio vilegiada, miró al infante un poco confusa, entre Santander y el Sardinero, sin contar como temerosa de haber escuchado m a l las que llevarían y traerían los cientos de pero al ver en los ojos dé él repetida la automóviles particulares y taxímetros que galante petición, le contestó enseguida: hay ahora con motivo- del veraneo. ¡Y a lo creo! Con mucho gusto. De seguro que la estadística es exacta, Y la pareja, formada por el hijo de un porque, coincidiendo con las manifestacioRey y una hija del pueblo, se confundió nes de los viajeros que llegan todos los días entre las demás, que se marcaban una hapor el ferrocarril de la frontera, y que habanera, entre la aclamación general para el cen saber que no hay nadie, o casi nadie en príncipe galante. las playas de la Cote d Argent, Santander De modo que Ja verbena de La verbena se ve más animado que nunca. Su clima de la Paloma, celebrada por la Asociación ideal, sus comodidades, sus diversiones y. su de la Prensa santanderina, sirvió para loatrayente simpatía han hecho que sea ella la grar a su Caja unos cuantos miles de peciudad preferida por los castellanos y los íetas y para señalar una nota de caballeandaluces, que encuentran aquí, junto con resca democracia, muy simpática y muy esun cariño de hermanos, las delicias de unas pañola. -Cuevas. playas. maravillosas, sedantes de los nervios y de los músculos, fatigados por el afán de todos los días. L a jornada regia E l domingo fué uno prodigioso de luz y de color. Salió el sol de verano, que da a las mujeres esa pátina cobriza que tanto nos gusta a los hombres y a ellas mismas, y desde la mañanita empezaron a llegar automóviles de Asturias, Vizcaya, Burgos, Valladol i d y Palencia en número fantástico. A las once, el Sardinero era una pequeña ciudad, cuyas calles estaban cubiertas de automóviles- testa el punto que desde el aeroplano de Pombo sólo se veía una larga superficie movediza de charol, separada del azúcar moreno de la playa por la línea aristocrática, llena de colorines, de L a Terraza. Por la tarde hubo toros, y por la noche una verbena singular, organizada por la Asociación de la Prensa, en el Gran Casino. Como se trataba nada menos que de reproducir la verbena de La verbena de la Paloma con sus Castas, Julianes, Susanas y señas Ritas, y su ca Toledo, y sus pianillos de manubrio, y. sus murgas, que tocaban solamente pasodobles, habaneras, chotis, polcas y mazurcas, el traje obligado de los hombres era el de calle, con pañuelo de seda por el cuello, debajo de la. americana, y gorrita de visera, y para las muchachas la castiza falda de percal plancha E l éxito fué algo que sobrepasó los límites más optimistas. A las diez, invitados por la Asociación, llegaron los infantes D. Jaime y D. Juan, y poco después Valeriano León y Aurora Redondo, Rafaela Haro, Conchita Piquer, Matilde Martí, Celia Deza, Félix Rodríguez, Fortuna, Cagancho y el coro de chulapas de la verbena, compuesto por las segundas tiples del Gran Cinema, con sus mantones negros de crespón y la media peina en el pelo. L a- luna, que estaba en plenilunio, era cual una candela de plata, colgada del firmamento, para dar luz a aquella cálida noche de agosto, en la que ocurrió un hecho insólito, al que el mundo no está acostumbrado. Y fué que al pasar el infante D. Juan por un rincón de la verbena, a donde llegaba el tufillo de las churrerías y las notas del manubrio, se detuvo ante una muchacha de falda de percal plancha y flores en el pelo, Las regatas para la Copa M e n a Santander 14, 3 tarde. Celebráronse las regatas para la copa Mena, donada por el conde de Revilla Camargo. E l recorrido fué de diez millas. Animó la regata el viento. Noroeste. Tomp parte en ella la familia Real, excepto las infantas, y también el presidente del Consejo. Las regatas terminaron cerca de las dos de la tarde, consiguiendo el resultado s i güitne: 1. Osborne, tripulado por la Reina, eri una hora, 21 minutos y 36 segundos. 2. Híspanla, por el- Rey, en una hora, 31 minutos y 30 segundos. 3. -N. eva, por D. Miguel López Dóriga, en una hora, 31 minutos y 55 segundos. 4 Rat Penat, por el duque de FernánNúñez y c. onde de Xauén, en una hora, 32 minutos y 57 segundos. 5. Maliru, por Luis Huidobro, en una hora 34 minutos, seis segundos. 6. Cantabria, por el infante D. Juan, en una hora, 34. minutos, siete segundos. 7. Toribio, por el infante Ü. Jaime, en una hora 34 minutos, 16 segundos. EUMena se retiró, por averías, teniendo que ser remolcado hasta el puerto. E n la. serie de seis metros, el resultado fué: -1. Füda, tripulado por Alfonso Pérez, en uña hora 37 minutos, 16 segundos. 2 Mauro III, por, Ramiro Pérez, en una hora, 38 minutos, 36 segúndos. -3. Mosquito, por Alfredo López Dóriga, en una hora, 41 minutos, 15 segundos. E l Kori- Kori se retiró, por averías. 0 A B C en Santander E l ingreso del infante d o n Juan e n l a Escuela N a v a l V i a j e d e l ministro de M a r i n a a San F e r nando San Fernando 14, 3 tarde. P a r a los últimos días del corriente mes es esperado aquí el ministro de Marina. Viene a tratar del próximo viaje del infante D Juan, que el i de septiembre efectuará su ingreso en la Escuela Naval. E l ministro visitará oficialmente el Departamento. E l alcalde ha pedido autorización al M u nicipio, y éste se la ha dado, para celebrar actos en honor del Sr. Carvia, y, cuando sea momento oportuno, de homenaje al infante. A B C en San Sebastián Notas palatinas Santander 14, 3 tarde. Invitada por el Rey cenó anoche en Palacio la señorita Mimí Castellanos. Blanco y Alegro se vende en t o d a E s p a ñ a a l p r e c i o de UNA PESETA Benavente en vacaciones San Sebastián 14, 10 mañana. (Crónica telefónica de nuestro enviado especial. A la entrada del paseo Nuevo, en casa de su hermano, D. Jacinto Benavente pasa, como todos los años, su temporada de San Sebastián. E l entresuelo es amplio, claro, con luces del mar, discreto y entonado, de tradicional cortesía desde Jos umbrales. E l portero es correcto y silencioso, hecho a. gentes bien educadas desde hace muchos años. L a casa debe conocer antiguos veraneos. Don Jacinto me recibe en un saloncito amueblado al gusto de la Regencia. A través de los visillos se ve ese mar de la Zurrióla, incesantemente furioso por el terreno que le han robado los ingenieros. Había pensado hacer una interviú- -lo que se llama, una interviú- -a D. Jacinto, a quien, por cierto, hablaba por la primera vez. Hasta he empezado con la retahila de preguntas. Pero, de pronto, me he encontrado antes que con un gran escritor con una gentil y humanísima compañía. S i n querer, me ha subido a los labios esa sonrisa que se tiene para las personas que uno estima por encima de la literatura. H e dejado de lado mi retahila de preguntas, como el viajante que deja de lado su muestrario cuando por casualidad toca el timbre en casa de un posible comprador que resulta un antiguo amigo. Don Jacinto nos ha desarmado con su distinción, con su naturalidad, con su ocio amable y desinteresado, que ninguna persona bien nacida, en esta suave tarde veraniega, hubiese perturbado con ataques de preguntas y rebusca de efectos. D. Jacinto me ha desarmado sobre todo por la resignación sonriente y la generosidad mundana con que se prestaba a que el periodista le sonsacase con todas sus artes y yerros del oficio. Así, en lugar de la entrevista de un cuarto de hora, he hecho la conversación de una hora. ¡A h! S i me hubiese encontrado con el hombre especializado en filosofía, en fonética, en biología, en historia de la Edad Media, en psicoanálisis o en arquitectura románica, no hubiera tenido más remedio que hacerle la interviú del cuarto de hora, disparándole una pregunta por minuto. Don Jacinto B e navente es, algo más que un dramaturgo ilustre y es algo más que un premio Nobel. Hay una porción de profesores, literatos e inventores de gramófono o de la radio que