Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 16 D E AGOSTO D E f 1 93 0. NUMERO Í S U E L T O 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO I L U S T R A- j D O A Ñ O V 1 G E- ¡S 1 M Q S E X T O N. 8.624 ÓfcíVE, REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ i reciente, qué dijo Juan de M e n a- toda la especie, zoológica itidefensaíanteóla Natu- I ES P A N A melancolía trágica de su música y de los raleza. Son. precisos l o s v é s t i d los arti- í bellos ojos de sus mujeres, aquí está, en la de tocador y los aditamentos de la poesía de Manuel Altolaguirre. De la frial- ficios para que estos bípedos femeninos re- f AltoJaguirre dad elegante e insuperable de Jorge Guillen moda ¡Gran cosa) es el agua. dijo un poeta hemos pasado, a través del estremecimiento cuperen su misterio yísüf potencia de seduc- -griego, Píndaro. Diversidad de aguas: agua de Pedro Salinas, al drama de Manuel A l- c i ó a E n desnudez casi absoluta se muestran F. Ü infinitamente menos bellos y ágiles que una de un regato que baja de la cumbre; agua tolaguirre. porción de seres terrestres. j acqáíicos que, que se ¿hace espuma entre las p e ñ a s agua en reposo o en mov ¡tareijtó, iai 5 n co (i f láiipiila, transparente. Agua. de un ancho y Mi soledad consciente espontaneidad -la elegancia de? su toeá y- de claro río. Agua que ría descendido del cielo mira las hermosuras su actitud. v ha sido recogida en un hondo y morwno inútiles del mundo, L o que me ha l l a m a d o J a a t e n c i e n t o- í V i j l b e Tluranté algún tiempo ha estado en lio bello y el dolor das las playas europeas. que he visifadp. es reposó; se han tirado al aljibe unas espueres de las almas solas. la ausencia. de esos tipos, femenino incues- tas de cal, para que todos los gérmenes or pánicos perezcan; ahora el agua es fina y Las almas solas; las alrhas solitarias, si- tionablementei bellos drie? tanto ábi fidáníj, eiia límpida. A g u a de una fontana que brota en lenciosas. Y en torno de esas sensibilidades, España. Entendámonos. La. ¿S ¿l ¡ezJ s ¡d lo florido de una c a ñ a d a agua que va sa- de esos espíritus, de esas almas, todo lo en todas partes, y e l é m i n o r n e M d é y a s mujeres y de los hombres esta aqiJí bren Herido lentamente y con. un leve murmurio; bello y lo mundano. Sentir como un ale- constituido y formado. L a s que escasean son a la p a r í de este: rítmico? son, el susurro de jamiento profundo de todo lo que los huma- esas criaturas que- pa recen ha- ber si ¡á s r un cañar qué cerca la fuente. Y luego, otras nos aprecian m á s recogerse sobre sí mis- deladas en día de- fiesta pV r él -S umó fcác 4 I aguas de otros ríos, de otros regatos, de mo saber que desde este apartamiento se dor, y que, por ejemplo, comparecen en leotros aljibes. -Aguas diversas, según sea d i- está m á s cerca del puro y etéreo ideal. H e r- gión cada vez que. se orgartiza enaííScfrí 3 TTM Íversa, la tierra por. donde pasan. Pero todas mosuras inútiles: la elegancia, la fuerza, los un concurso de benézájipSptfiar. La hM) -no. -las. limpias y potables- todas que nos atavíos, las joyas: todo, en fin, lo que estima sura fefnenina no es eu- los países wfrael mundo, desdeñarlo en silencio y con suaincitan a beber en el vaso. de cristal lucien- vidad. Tener, no la soledad agresiva; no el civilizados de Europa pateimomo de laclate, a los -que, ¿como el poeta griego, como gesto instintivo de hostilidad. Con plena ses populares como en E pji? ña, dolídi j un Píndaro, amamos el agua. Y esta impresión consciencia; con plena reflexión, apartar de menestral todavía puede contraer ¿nupcias ele agua límpida en vidrios claros es la que sí delicadamente todo esto que los hombres con una muchacha físicamente i f e í j c a l sentimos al tener entre las manos los dos ansian. Y véase cómo en un haz de poesías Viene a ser un valor cotizable y- esta docuadernos de Poesía- que ha publicado un- -tan finamente dispuesto por Manuel A l- tada de una fuerza ascensional irresistible. pjíeta Manuel AKolaguirre. Dos cuadernos tolaguirre- -tenemos tan varias cosas: la Una mujer bonita, nacida en una clase so impresos crjh- fcarscteres Bodoni en papel de elevación mística de San Juan de la Cruz cial humilde, se maneja diestramente para ...hiío- Jmpreíjánrekganfe. de sobria elegancia ¡y de fray L u i s de León, la pureza serena hacerse valer; entra en un teatro y se casa 4- para- leer a los poetas. Las cubiertas de es- de Torge Guillen, la pasión tenue d é Pedro con un hombre acaudalado- -como acontece tos dos cuadernos, una de verde heno y otra Salinas y el dramatismo desdeñoso de M a- frecuentemente en Inglaterra- o mediante le amaranto. Sobre dos bandejas de laca, nuel Altolaguirre. Y los relámpagos es- algún otro procedimiento logra el bienestar de tuejdora- -laca, una verde y otra amaran- pléndidos de Rafael Alberti? ¿L o s relám- económico. N o es obrera ni se resigna a to, lóslvasos con el- agua transparente y del- pagos que. en la noche, desde una ventana ejercer menesteres domésticos. E l resultado gadísima. nosotros, nos liaren ver una campiña que es que en todas partes se están dividiendo las naciones en dos razas netamente distinE n los dos primorosos cuadernos, el poe- no conocíanlos? E n otro cuaderno vendrán tas la de los ricos o bien acomodados, que ta. Manuel Altolaguirre ha nnblicado: una seguramente. A m i a cristalina agua; el agua llevan una vida sana, deportiva, que se capoesía de San Juan de la Cruz y de fray que amaba Píndaro. en vasos limpios, sobre san con mujeres bien parecidas y cuya des Luís dé León- -los precursores- y otras bandejas de laca amaranto y verde. cendencia es muy bella, y la de los prolepoesías dé Jorge Guillen, Pedro Salinas, y el tarios a quienes el trabajo fabril, él alcohol, AZORIN propio colector. Placer intenso, al ir recoel matrimonio con mujeres vulgares y feas rriendo línea por. línea las poesías de los procura una familia, raramente apolínea. dos cuadernos. Placer intenso, al contemPara apreciar esta diferencia n o h a y m á s f piar sobre, las fuentes de laca- -amaranto y que visitar en un mismo día floS panqués íre- J T E M A S ESTIVALES ivSrde -los. í vasos de ¿límpida agua, i Gran cuentados por niños en y aLpunto có sá es el agua! Exquisita cosa es la nueva se cotnpruéba cuan distintos son físicamente- poesía lírica de E s p a ñ a! La especie y la verdad desnudas los de los barrios elegantes. y los de. i o s De los precursores, en los cuadernos Poedistritos obreros. Apenas brilla un instante el sol entre dos sía, pasamos a Jorge Guillen. Nos hallamos E l hombre rico, no sólo es que- puede He- en una región de profunda serenidad. Cum- nubes la magnífica playa de Royan se llena var una existencia m á s conforme a los dicbre de m o n t a ñ a aire sutil; luz finísima. Y de tiendecitas de campaña de vivos colores, tados de la higiene, sino que en la sociedad una (filada frialdad de inteligencia. Tntelec- de sombrillas japonesas, de bañistas de am- moderna- -como, por supuesto, en las an- tualizkcicín honda- de la poesía. Jorge Gui- bos sexos en pyjamas chinescos o en albor- tiguas- liare las mujeres rft s. bellaK p a r a f llen es la impersonalidad que se hace en noces de esa tela esponjosa que a distancia esposas. Así se está viendo cómo el dinero ra l í r i c a p l a n o s líneas, reflejos y superfi- tiene cierta semejanza con las tapicerías de es factor esencial para ja f o r j a c i ó n de- una cies. A vaneemos un poco; pasemos a otro arte moderno. Juegan a perseguirse, se arro- aristocracia de la belleza e rv. el transcurso i: poeta; cojamos en la bandeja verde otro jan un balón o se ejercitan con las raquetas de unas cuantas generaciones. vaso de agua. Pedro Salinas nos 1. rinda de tennis. Y sobre la arena que la humedad La vulgaridad de ljjs rastros, la unifor- con sú estro. L a serenidad de Jorge Guillen del día lio deja caldearse se tienden en esse mezcla Saquí con un estremecimiento de pera MeL bañó solar que los nubarrones ha- r midad de los tipos qu s é Vien, Jfr- playa ser ifcaíjióri, Aqúiv- patetismo -las cosas, tan inmóviles antes, sin. cen imposible. E s una playa frecuentada burguesa, cpinprueba. esa d e j a r í d e ser inteíectuales, comienzan a v i- por lá burguesía francesa, y no hay temor los matrimonios, se haUenX pjor- no ivas pre- js brar. Todo es claro y translúcido; pero sen- a q u e á esos inocentes ejercicios ponga fre- dominantemente económicos, eri, iDsjjriue- la f. timos, hasta el fondo de nuestro ser, que un no ninguna mojigatería. E l espectador pue- perfección física de lá futura cónyuge tiene como movimiento sísmico- -levísimo- -agita de. por consiguiente, apreciar en toda su poco que ver. Y la descendencia responde a este mundo poético en que hemos entrado. integridad la anatomía así de las muchachas esa despreocupación estética: las muchachas Demos otro paso de avance. Manuel Altola- en flor como de las matronas que dan sal- son todas iguales, ni feas ni guapas, interguirre; el colector de las poesías de los ac- titos y retornan imaginariamente a los um- cambiables, salvo por el ingenio que tengan o brales, de la adolescencia. Y es cierto que el que modestamente. se atribuyan. lis pretuales y de los precursores. E l lleve estremecimiento de Salinas se nada resulta más casto que esta abundan- ciso que se sequen el agua del mar, se peiconvierte de pronto en uña trepidación t r á- cia de desnudo humano: sin afeites, en ple- nen, se ricen, se pinten, se envuelvan en gica. Toda la melancolía de una tierra, de na luz diurna, en rebaño movible o yacente, los trapos de que las hayan provisto. el mof la bien pareciente Andalucía- -la bien pa- se ye todo lo que hay en nosotros de mera disto o el gran ulmacén, para que sea po- 1 1 í w r v s í;
 // Cambio Nodo4-Sevilla