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N U M E R O E X T R AORD 1 NAR 1O20 C E N T S AÑO VJGES 1 MO k W SEXTO. ABC N U M E R O EXTRAORD 1 N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOk S W SEXTO. Mtti LA SEÑORITA MANUELA GÓMEZ JUAN DANDO SU CLASE TDEL CURSO PRACTICO PARA EXTRANJEROS En el curso de extranjeros. MUJERES QUE ESTUDIAN Y QUE SUEÑAN iss Albertina Prahinski, miss Alma Schulkey, miss Katherine Brauham, miss Jane Gordon, miss Carolyn Baumann... un aluvión de nácares y oros- -con alguna cabellera negra intercalada- -ha bajado entre risas y parloteos la escalera de la Residencia de Estudiantes hacia el hall enramado, que tiene aspecto de búngalo este día de agosto. Son alumnas del curso de extranjeros, que aprovechan un descanso entre una clase y otra. Poco después se halla la terraza llena de trajes vaporosos, que revuelan como mariposas. Algunas mariposas de éstas fuman. Otras juegan a. la pelota. Hay alguna, más grave, que hojea un libro, cua! si quisiera asegurar la lección recibida ha poco. E l informador tiene la suerte de que el secretario del curso, D Rafael Martínez, le ponga en relación con las alumnas. Se trata de saber qué ideales o qué intereses las M han traído a aprender el español a Madrid. Habrá que hacer también unas fotos para que el público conozca a sus bellas huéspedes hispanófilas. Miss, made- moiseüe, fratr leim y signorina tienen una encantadora sonrisa de a- quiescencia, que también tienen la señorita sueca, y la holandesa, y la noruega, sólo que a nosotros se nos han olvidado las denominaciones correspondientes. Sonríen al someterse a las imposiciones del fotógrafo. A duras penas ha resistido el informador al deseo de retratarse con las señoritas. Pan en el coro de ninfas, o Dionisios aconsejando a las sacerdotisas de Deméter. Son más las norteamericanas. Entre ellas, la encantadora miss González, miss Kethleen González, que se jacta de su abolengo español a través 4 e Méjico y luego de los Estados Unidos; el poema viviente de alegría y optimismo de miss Luisa Padou, de apellido francés, mas nacida en Indianápo- lis, donde es profesora; la señorita Woods, maestra en Missouri; negra como la Sulamita, totalmente negra, pero con frente y ojos inteligentes, tal los de sus blancas compañeras; negra, pues, de alma blanca; pasad la alusión a Insúa, si pasasteis la de Salomón. Pero también está la sueca señorita A n drea, que ha seguido dos cursos en Madrid, lo que quiere decir que ha hecho para ello dos viajes desde Estocolmo; la señorita alemana Dingerdissen, ciudadana de Stettin, pueblecito cercano a Berlín, cuya ambición es dominar nuestro idioma como domina el suyo y el inglés, a fin de ser intérprete en la Sociedad de Naciones; la señorita. Gordón, gentil escocesa... Por jué han querido aprender el español? -preguntamos. L a mayoría para ampliar sus conocimientos y medrar en sus carreras o profesiones,
 // Cambio Nodo4-Sevilla