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XAUDARÓ RESPIRA S A T I S F E C H O ES L A H O R A D E L A S I E S T A YA SU CARICATURA DIARIA Y HA TERMINADO bien nos lo hace aprender en respuesta a oa a pregunta. -Y o creo que estoy muy enfermo; para morirme de un monten. o a otro. Constantemente pienso en la gravedad de mi estado y la relaciono con mis compromisos de trabajo. Si me muero el jueves- -pienso algunos lunes- -no. voy a poder entregar el viernes la his. orieta para Blanco y Negro. Y añado, puesta la esperanza en el porvenir: ¡Con tal de que tire hasta el sábado... Y así vive quien tantas alegrías reparte: serio, pulcro, ordenado, burgués y sin el perro. E n la casa de Xaudaró hay adornos japoneses, aparatos de radio, muebles de caoba, camas de latón, libros de Víctor Hugo, de Dumas, de Turgueneí y de Benoit; buíacones de gutapercha, almohadones de miraguano, una copa de campeonato, cuadros dedicados por sus autores... ¡pero ningún perro! E l popular perrito de Xaudaró se ha escapado de casa de su creador y en su lugar hay unos tibores orientales. y unas marinas occidentales, por la misma razón que la cuchilla de palo ejerce sus oficios en casa del herrero. He aquí cómo pasa el día Xaudaró: Doce de la noche. -Xaudaró duerme profundamente porque se acostó a las once e instantáneamente se quedó dormido, como tiene por costumbre. Una de la madrugada. -Xaudaró ronca, pero su ronquido es suave y melodioso. Recuerda el solo de violoncello del intermedio de Maruxa. Dos, tres y cuatro de la madrugada. -Xaudaró ríe mientras duerme; da vueltas en el lecho, pronuncia unas palabras ininteligibles y vuelve a reír. Cinco, seis, siete y ocho de la mañana. -Ronquidos isócronos y alegres risotadas. TERMINADA BOR, RISTA EL SU L A Y CARICATU- SE V I S T E S A L E D E CASA Nueve de la mañana. -Xaudaró despierta. Lo primero que hace el gran dibujante al abrir los ojos es toser; su tos es precipitada como un allegro a la sinfonía de ronquidos; seguidamente fuma un cigarrillo y bebe una taza de café frío que una mano amante le ha dejado por la noche sobre la mesilla. Y aquí viene la primera decepción del visitante. Xaudaró toma el café seriamente, sin hacer ningún chiste. E l único golpe que el genial humorista tiene al levantarse es el de tos antes apuntado. A continuación se traslada al comedor y pide el desayuno, que devora con la avidez del que no ha cenado la noche anterior (Xaudaró no cena nunca) mientras lee los periódicos. ¿Por qué se ríe usted mientras duerme? -Porque sueño cosas graciosísimas. A l despertar me acuerdo de ellas y ya no me parecen tan graciosas; pero durmiendo paso los grandes ratos. Y Xaudaró, sin perder la seriedad en él característica, se dirige al despacho, lo que le obliga a dar ocho o diez pasos de los cuarenta o cincuenta que viene a andar al cabo de cada jornada. D ies once y doce de la mañana. -El Caricaturista, en. su despacho, se dedica a pensar la caricatura diaria de A B C. Durante estas tres horas agota el repertorio de posturas y actitudes en los diversos asientos de la habitación; recorre con la vista los muebles, apoya el mentón en el arco palmar y, con el rostro inexpresivo del poeta que busca consonante, deja que su ingenio travieso se pierda por los vericuetos de la actualidad para captar el momento que ha de engendrar la ocurrencia feliz. Y por fin, a las doce de la mañana... a las doce de la mañana generalmente no se le ha ocurrido nada a Xaudaró todavía; pero desde esta hora el ojeo y acoso de la gracia se intensifican y se pone en práctica otro procedimiento. De doce a dos. -Ya está encarrilada la imaginación; ya se atisba la agudeza, aunque en forma confusa; es preciso lograr el relieve, y a ello ayuda eficazmente una botella de manzanilla, de la que Xaudaró bebe pausadamente y a pequeños sorbos; finalmente e indefectiblemente a la una y cuarenta y cinco minutos se produce el chispazo y queda plasmada en la imaginación í