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didas tal costumbre tiene, que, valiéndose de un cartabón corriente, tira una línea que difiere dos o tres milímetros a lo más de los veintiún centímetros. Después hace el dibujo, y una vez trazados a lápiz los personajes los rectifica con tinta. Xaudaró dibuja tranquilo; no es nervioso, guarda silencio durante el trabajo y concentra su atención en la expresión de las figuras para que ésta aparezcan diciendo lo que va escrito en. el pie del dibujo; terminado éste pinta el perro, ese perro qué; es la obsesión del público y al que Xaudaró concede tan poca importancia, hasta el punto de que algunas veces se le ha olvidado incluirle en el dibujo, 3o que le ha valido cartas de queja de sus admiradores. Terminada ía labor, el caricaturista se viste y sale de casa. A tiempo de salir sufre a d i a r i o una gran amargura. E n la portería hay un perro llamado Canelo, del que Xaudaró no ha logrado jamás ni un movimiento de simpatía no obstante el castañeteo de dedos y el toma, toma que como sirena engañadora le pronuncia suavemente. E l animalito, modelo de amabilidad para cuantos le acarician, se aparta de Xaudaró sin odio y mostrando únicamente un d e s d é n olímpico para el au or de su popular congénere. Tres, cuatro, cinco, seis y siete de la tarde; ocho y nueve de la noche. -Círculo de Bellas Artes: Xaudaró está per fectamente identificado con la entidad, sin la que su vida sería imposible. Es inútil buscarle en otro sitio si no está en su domicilio. Cuando Xaudaró no está en A LAS N U E V E REGRESA A SU DOMICILIO Y ESCUCHA LAS EMISIONES EXTRANJERAS su casa, está en el del dibujante la caricatura diaria de A B C nes que me abrumaba la posesión de tan- ex- Círculo; cuando Xaudaró está en su casa es -Y o no sé qué me pasa- -dice al infor- tenso mobiliario; por eso cada día retraso el Círculo el que está en Xaudaró. De nueve a once deja noche. -A las nuemador- que, haga lo que haga, nunca se me más la manzanilla, convencido de que es in ocurre la caricatura hasta las dos menos útil cuanto haga. Nunca se me ocurrirá ve regresa a su domicilio y escucha las eminada antes de las dos menos cuarto. siones extranjeras de la radio. A las diez cuarto. De do- s a tres de la tarde. -Antes del al- toma una; taza. de caldo, un huevo cocido, -Quizá sea necesario que empiece antes un plátano y café, y a las once, después de muerzo Xaudaró se baña, y a las dos de la la intervención de la manzanilla. oír la emisión de Madrid, se acuesta. Nó- ¡De ninguna manera! Siace tiempo tarde se sienta ante la mesa, mientras un va a teatros, ni a cinematógrafos, ni, en gemagnífico aparato de radio le transmite el empezaba a tomarla desde las diez de la mañana; pero el resultado era el mismo: programa de la estación, e inmediatamente neral, a diversiones nocturnas. Doce de la noche. -Xaudaró duerme prohasta las dos menos cuarto no se me ocurría después del almuerzo, en el que nunca falta fundamente porque se acostó a las once e nada. E l procedimiento tenía, además, el un kilo de tomates, se dirige nuevamente inmediatamente se duedó dormido. Ronca inconveniente de qué según lo iba emplean- al despacho, donde hace la caricatura que ha pensado durante toda la mañana. melodioso, ríe, vuelve a roncar... do iba aumentando el mobiliario de la; habitación. Así, a las doce y media esos dos E l tiempo de hacer el dibujo oscila entre sillones se habían convertido en cuatro, a quince y veinte minutos. Empieza por trazar LEANDRO B L A N C O la una ya eran seis los sillones y a la hora el recuadro de veintiún centímetros por de surgir la caricatura eran tantos los sillo- quince, para el cual no necesita tomar me (Fotos Alfonso.