Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
nada tamaño del tierno cazador, puede que fuese así y qué éste la manejara con éxito. E l rostro de D Ginés es de gran atractivo, de bonísimo chico, dócil, afectuoso y amable, pues así parecen demostrarlo los ojos bonachones e inteligentes y la boca fresca, que sonrie con afabilidad simpática. Van JLoo pintó a los tres hijos del segundo duque de Berwick: D. Jacobo, D Carlos y D. Ventura Fitz lames Stuart y Colón, con los trajes galantes y guerreros propios de los retratos alegóricos de entonces. Vistense los tres niños con las túnicas y corazas llenas de adornos, de cintas volanderas y de labradas gemas, que eran de uso para ios héroes de los b a i l e s versallescos y de las amables p a s t o r a l e s Sandalias primorosas y pulidas tejen el- enrejado de sus cintas, subiendo ñor las piernas de los niños y se sujetan con lazos, donde brillan piedras preciosas. E l mayor de aquelios jóvenes guerreros sujeta una aguda lanza; el segundo prende en su mano un puñal el tercero, menos belicoso, mantiene prisionero un perro juguetón y saitarín. E l mayor y el más nequeño de estos niños se parecen mucho. Son morenos, de ojos v i vaces y expresión maliciosa y llena de meridional picardía. E l segundo chico es rubio; más linfático y nórdico, parece tener menos nervios que sus otros hermanos. Tras ellos, una V i c t o r i a portadora de un escudo, muestra un lejano panorama donde se apiñan numerosas tiendas de campaña. Sobre un fondo obscuro de jardín (tal vez las florestas de 1 a Ouinta de Carabanchel) la condesa de Montiio está sentada en un sillón, junto a la barandilla de una te- rraza. Algo de Juna esclarece románticamente ei es- pacio sombrío, y el traje de la dama es también romántico, negro terciopelo y blancas blondas, que recuadran el escote, donde cuelgan dos hilos de hermosísimas perlas. Uno de los brazos está desnudo, y en él una pulsera reproduce un rostro amado, y las dos manos prenden blandamente sobre la falda uno de los guantes. E l rostro es bello, sin eclipsar los de las dos egregias hijas, pues no tiene la gracia simpática del de la duquesa de Alba ni el radiante esplendor de la Emperatriz de los franceses. Los ca- bellos, negros, caen, a la moda de la época, en iguales y simétricos bucles, que recuadran el rostro, algo alargado, de iniciada sonrisa y simpáticos y afables ojos. L a expresión es dulce y amable, mas se adivina tras ella una voluntad firme, terca, constante, que no debió reposar mucho y que condujo a sú poseedora a! a situación única que durante muchísimos años ocupó en la sociedad europea y madrileña. MAURICIO L Ó P E Z R O B E R T S Marques de la Torrehermosa. V A N LOO. R E T R A T O D E JACOBO, C A R L O S Y V E N T U R A F I T Z JAMES STUART Y COLON, H I J O S D E L SEGUNDO DUQUE DE BERWICK (FOTOS MORENO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla