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B- C MARTES 19 D E A G O S T O D E i? $6. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A -P A G S 1 INFORMACIONES Y NOTICIAS TAURINAS E n M a d r i d A tono con la temperatura. E n Tetuán: Carnicerito, Rayito y José Iglesias. T o r o s en San Sebastián, Jaén, Gijón y Bilbao. E n otras plazas. Novilladas. EN MADRID i EN TETUAN A tono con la temperatura L a novillada del- domingo, con no haber sido larga, -resultó soporífera y tediosa, sin duda por el calor agobiante que se dejaba sentir de triodo abrumador. E n la fiesta no pudo actuar, por haber sido herido la víspera en Gijón, el diestro Carnicerito. Como la empresa madrileña es un caso de voluntad y estaba decidida a incluir en el cartel un espada americano, sustituyó al lesionado con Sidney Franklin, y todos tan contentos. E s decir, relativamente contentos, ya que el público, que al fin y al cabo es el que subraya éxito o fracaso, seguía emperrado en no llenar la plaza y se salió coii la suya. Perteneció la grande jugada a la vacada de D L u i s Bernaldo de Qüirós, que envió seis toritos más bien chicos que grandes, desarreglando por ello la corrida. E n cuarto puesto una res de peso y. respeto. Fué Un buen toro, suave, dócil y bravo, que se aplaudió en el arrastre con sobrada razón. Sidney Franklin, con su serenidad habitual, toreó bien de capa al novillo que abrió plaza: mas manejando la franela se limitó a salir del paso, para una vez salido, agarrar una estocada en lo alto. L e t o c ó en segundo turno el bicho mayor de la corrida, pero el mejor, y si bien es cierto que se adornó, a su modo, en la faena de muleta, también lo es que a l a hora suprema metió un sablazo caído. ¿Félix Rodríguez I I no pareció en esta corrida un torero de las condiciones estimables que ha revelado en otras exhibiciones cortesanas, sin que esto quiera decir que en algún momento no. las recordase; su labor en conjunto no llegó a ser por tanto n i siquiera estimable. Pinchó cuatro veces a su primer enemigo y tres al quinto de la tarde, que ostentaba el fatídico número 13. N o obstante esta circunstancia, que hubiera desesperado al gran Rafael (E l Gallo) Félix Rodríguez I I sacó en el toro algún pase que otro con arte y estilo, pero n i logró la faena ni cosa que lo valiese. E n tierra de ciegos el tuerto es el rey; de modo que el triunfo, si a tal se puede calificar la actuación que tuvo el domingo, correspondió a Francisco Céster. S u nota característica fué el valor, como de ordinario, pero en esta ocasión ayuna de los destellos que en otras mostraba. Su primer enemigo murió de un pinchazo y un estoconazo atravesado, y el que cerró plaza de una estocada en lo alto, propinada a toro arrancado, con mucha decisión, sufriendo el diestro un fortísimo paletazo en el laclo derecho del pecho. L a lesión no le impido dejarse tomar en hombros de los capitalistas, que le hizo pasear por el ruedo mientras aplaudían lo único que se podía aplaudir de la corrida que fué, como queda dicho, el valor del baturro, y es que en tierra de... F r a n k l i n y Félix Rodríguez I I Céster es el rey. L a ovación de l a tarde, y muy merecida, se otorgó al excelentísimo peón Cuco de Cádiz, que clavó, de modo magistral, dos gofesrbips pares de banderillas al segundo toro de la jornada, y es que quiso demostrar, lográndolo cumplidamente, que no- es un artista acabado coftio le gritaron con notoria injusticia desde el tendido 2. Enhorabuena, Cuco. -B. P. Carnicerito, Rayito y José Iglesias Grave cogida de un banderillero A l buen cartel ofrecido el domingo, con toros de ganadería asociada y una terna de diestros de nombre ganado en brillantes faenas, no respondió, como era dé esperar, el público, que sólo llenó poco más de media plaza. Fueron los toros de D Leopoldo Abenté- -ganadero entusiasta de la fiesta, y por ello escrupuloso en la selección de reses para la lidia- -de excelente lámina, gordos, entre las veinticinco y veintiséis- arrobas y bien puestos de pitones. U n a gran corrida en cuanto a presentación; respecto a bravura, hicieron honor a la divisa, el quinto, codicioso para los caballos y suave en la muleta; el cuarto y sexto. E l primero y tercero llegaron difíciles a la muerte, y sel segundo se declaró manso, por lo que llevó fuego. Hubo, pues, en la corrida, el elemento i n dispensable, que es el toro, y sin embargo los lidiadores, acaso porque el número de corridas e n- l a temporada no Je permiten mayor entrenamiento y dojninio, aparecieron en. la primera mitad del- festejo, cohibidos y sin acertar a producir el caldeo de la emoción, hasta la salida del cuarto- toro, cuyo terció de varas, lúcido, fué el que dio temple, a la corrida, que transcurría monótonamente. Vimos en Carnicerito resurgir el lidiador valiente que tan resonantes éxitos obtuvieran en la plaza de Madrid, en un formidable quite, en la caída al descubierto de un piquero. Con el capote y la muleta, aunque dio alguno que otro lance vistoso no logró completar una faena, porque si bien el primero, quedadísimo, no permitía el lucimiento, y- por ello lo despachó de varios pinchazos y una delantera contraria, en el cuarto pudo sacar mayor partido, en vez de limitarse a muletearle soberbiamente, para terminar con una estocada que cayó baja. eos á los capotes, por lo qué tuvjá qué l i mitarse a sujetar al astado, que í) íebrmcan- r do tomó las varas reglamentarias. L o g r ó én cambio, caldear el entusiasmo e n varios magníficos quites, por verónicas fulísimas, p y en tres pares de banderillas, de superior esti- lo. Con la muleta aguantó en el tercero fuer- tes arrancadas y mató entrand 0 vanas v e ees. E n el que cerró plaza obligó mucho! con la muleta, con torerísima faena com- puesta de pases por bajo y dfe pecho, paraí, dos pinchazos, una estocada y un descabe- lio. Aplausos abundantes premiaron l a la bor de Iglesias. ¡A l final de la corrida ocurrió Un dolo- e roso percance. E l banderillero Manuel P r i e to (Varé) al tirar el capote para sacar elj estoque, fué empitonado por una pierna quedando suspendido en el pitón unos i n s- tantes. Trasladado rápidamente a la e n fermería, los doctores Ramírez, y Almiñaque procedieron a reconocer a Varé, que presentaba una herida contusa en la cara posterior interna del muslo derecho, que interesa la piel, tejido celular y muscular, músculo semimembranoso y bíceps, en u n trayecto de quince centímetros, que, llega hasta el hueso poplíteo. E l pronóstico es grave. Los citados doctores tuvieron que proceder a cloroformizar al herido, realizando una delicada operación, tras de la. cual V a ré fué transportado, en un coche ambulancia, al Sanatorio de toreros, donde quedó hospitalizado. -J. Carmona. 1 1 1 E N SAN SEBASTIAN Ocho toros de Vicente Martínez para Marcial Lalanda, Félix R o dríguez y Cagancho San Sebastián 18, 10 mañana. Con uri llenazo tremendo en la plaza se celebró lá cuarta corrida de abono. U n a hora antes de dar comienzo, la corrida, Antonio Már- j quez se sintió repentinamente indispuesto en el hotel donde se hospeda, sufriendo uní: cólico dé importancia. Se llamó a un mé- ¡dico, que le asistió, aplicándole tres inyec- ciones para reanimarle, pero como la indis- posición seguía siendo importante, se d i o conocimiento- al empresario, Sr. Pagés, paral comunicarle la imposibilidad de que el diestro madrileño participara en h corrida. i E n vista de ello se trató. de dar la c o r r i da con nueve toros, actuando de matadores! los tres restantes, pero Cagancho se negó, alegando que el contrato lo tenía firmado para matar dos. il Ante esta nueva dificultad se resolvió celebrar la fiesta con ocho toros, encargando- se Marcial y Rodríguez. de matar tres to- ¡ros cada uno y dos Cagancho. E l público aceitó gustoso la combinación y a la hora Puso Rayito mucho nervio y voluntad anunciada dio comienzo la fiesta. A l hacerdurante su actuación y en todos los momense e l paseo de las cuadrillas, el público, gritó tos de la lidia, sobre todo erí los tercios de a Cagancho y aplaudió a los otrosj dos. varas, en los que intervino eficaz y lucidaPrimero. Toma cuatro puyazos san pomente con faroles y lances apretadísimos. der. Los tres matadores oyen palmas en los; Toreó bien a sus dos toros y los preparó quites. Marcial brinda y hace una faena i n- con artísticas verónicas, cua. iando en s: seteligenté de muleta, destacándose n pase gundo enemigo una pinturera faena pura escuela sevillana, en la que fulgieron los de cabeza a rabo. Se lleva el toro a los me- j dios y realiza una faena valiente, recibien- ¡molinetes, pases de pecho y de rodillas y do un palotazo. Más pases, tocando el pitón los de la firma, para terminar de un pindel toro, y entra a matar, dejando un p i n- chazo y media en las agujas. E l diestro chazo, otro bueno y media buena, que basta. oyó una ovación y dio la vuelta al anillo. D e su primero, manso, se deshizo previa Segundo. Félix Rodríguez lo recibe con. valentísima faena de dos medias estocadas seis verónicas buenas y un recorte ceñido, y tres intentos de descabello, siendo aplauE l toro entra tardo a los caljallos. dido por su buena voluntad. Félix hace un buen quite, y Cagancho no, N o pudo José Iglesias lucir su fino estihace nada en los suyos. Rodríguez coge los lo con el capote en el tercero, que hacía aspalos y coloca un par de frente, bueno; repite con otro de la misma marca y cierra un peón, que lo hace muy m? ii. Rodríguez empieza la faena pasando por. la cara y abusando en los pases de pitón, a pitón. Sigue en la misma forma, y con ae v e n d e e n t o d a E s p a ñ a a l p r e c i o de el. pincho, deja media estocada, atravesada y delantera. Tres intentos de descabello, y, el toro dobla aburrido. (Pocas palmas. 1 1 1 B l anco y Negro U Á PESETA M 1
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