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MALAGA. REGATAS D E BALANDROS I, L A EMBARCACIÓN D E L REAL TUVO E L PRIMER PREMIO. CLUB MEDITERRÁNEO EASO 2, B A L A N D R O TRIPULADO PATRONEADOS MARTA POR SEÑORITAS V TOSE L A C A L Y Q U E OB PREMIO QUE TRIPULABAN (FOTOS SANTOS) TERESA CAMPLAS POR GEORGINA SERRANO V J DB LA MATA, SECUNDO verano de la coronada villa, y eri todo tiempo proporcionaría a. nuestra capital el buen tono y lustre de no carecer, superficialmente, del líquido elemento en cantidad proporcionada a la masa de población que aquí se reúne. Mírese como se quiera, los baños hoy en M a d r i d no existen para el 70 por 100 de la población, por lo menos. Y téngase presente que los verdaderamente salutíferos en verano no son los del cuarto de baño, muchas veces instalado en un sótano o cuarto interior, sino al aire libre, mezcla de agua fresca, limpia y corriente, con sol. Decimos que no existen n i pueden existir mediante piscinas, escasas y mediocres, donde la gente se amontona y baña con los detritus de los demás, porque las aguas no son barridas suficientemente por una corriente proporcionada y pueden y deben llamarse estancadas e infectas. Sólo el Manzanares lleva un régimen de estío de 120 metros cúbicos por minuto, capaz de proporcionar- a un embalse de tres a cinco millones de metros cúbicos los salutíferos efectos de una renovación proporcionada a la cantidad de agua embalsada para satisfacer las necesidades hidroterápicas de una población de dos millones de almas, todo ello gracias a la regulación proporcionada por el embalse de Santillana. Como los lugares que habrían de anegarse para llevar a efecto la resolución de este gran problema son de escaso valor material y la belleza perdida se centuplicaría para todos los colindantes en mucha mayor extensión, a un tiempo se resolverían ias necesidades higiénicas y un aumento de ornato y mejora estética de un gran sector madrileño, y con ello la de. la capital de la nación. Ante estas razones, ¿se podrá parar en el coste de esas obras ¡Sr en algo nay que sentirse grande es mirando al porvenir de os pueblos, y este proyecto, que, después de todo, tiene proporciones muy modestas, esperamos no ha de encontrar dificultades insuperables, n i de orden técnico ni económico, a las que no pueda vencer la sana intención y el interés de nuestra capitalidad para lograr una aspiración tan legítima. Entre otras razones con que se combatirá este proyecto se aducirá que parte de los terrenos que hayan de inundarse, así como el lecho del río, por ser permeable, impedirían el embalse, por lo cual los gastos que se hiciesen serían baldíos. Esto es desconocer el asunto en sus fundamentos, porque, al hacer la presa, desde el primer invierno se embalsaría mucha agua, dado el régimen semitorrentoso del Manzana- res, por. ser mucha más la que arrastra que la que pueda filtrarse, por muy permeables que fueran los terrenos; y como una vez conseguido el embalse y con él la quietud de las aguas medias y de fondo se produce el depósito del légamo o lodo en el suelo, siendo, como siempre, esos légamos substancias arcillosas principalmente, a medida que el tiempo transcurre va aumentando el espesor de la capa arcillosa, que es impermeable y aumenta cada vez más la posibilidad de embalsar establemente en toda la superficie propuesta y en términos de que, transcurrido no mucho tiempo de cerrada la presa, hay que abrir las compuertas de fondo para limpiar (purgando) los lodos que se formen con exceso. MÁXIMO VERGAR. A CRÓNICAS DE PARÍS La Opera en agosto Invitado por una ilustre dama, lo suficientemente elegante para no temer exhibirse en París en pleno mes de agosto, he asistido no ha muchas noches a una representación de Sansón y Dalila en el primer teatro lírico nacional de Francia. Con gran sorpresa de mi parte, a inmensa sala se hallaba completamente llena; eso sí, de un público muy d i ferente del que es habitual en los días de moda, porque hay que advertir que era en la noche de un lunes en la que se cantaba, la conocida partitura de Saint- Saéns, y es sabido que los lunes y los viernes son los días señalados para reunirse en la espléndida sala la élite de la sociedad parisiense. Para el. observador, el espectáculo no estaba en la escena, donde artistas de segunda fila interpretaban los dramáticos incidentes de la obra, sino en la sala, de la que un cronista de salones sólo hubiera podido apuntar en su carnet una docena de nombres aristocráticos, tales como la marquesa de Ornano, que nunca falta en su palco proscenio, acompañada de buen número de amigos; como M y M m e Duseaud, a quienes las obligaciones del sabio doctor retienen en París la mayor parte del verano; como la condesa de Leussé, nacida Berthier, sobrina nieta del célebre mariscal del Imperio; como el general y madame M a r c h a u d como la dama rasa madame Burstein, que todavía no se ha decidido a abandonar su bello hotel de la Avenida Víctor H u g o y, en fin, madame de Wilde, la ex embajadora de la Argentina en Madrid, que, tras de haber hecho una cura M a d r i d agosto, 1930.