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NO DEJE USTED DE LEER TODOS LOS DOMINGOS OUE ES U N P O R T F O L I O p o r la diversidad de sus fotografías. U N L I B R O por la abundancia de su texto. U N M U S E O por la belleza de sus planas artísticas; y UN R E G A L O por la baratura de su precio. NA PESETA E L EJEMPLAR EN TODA ESPAÑA 378 E. R O D R I G U E Z- S O L I S L O S G U E R R I L L E R O S D E 1808 379 poleóri había procedido en España sublevaban el ánimo de todo hombre honrado, de todo país culto! Cuba y Puerto Rico enviaron una expedición a la parte española de la isla de Santo Domingo, donde, desde la paz de Basilea, ondeaba el pabellón francés, reconquistándola de nuevo para sus legítimos dueños, los españoles, que l a habían descubierto. E n Veracruz, un buque francés que llegó con emisarios y proclamas de Napoleón, fué apresado, acto al que no fué ajeno nuestro joven amigo don Miguel de P a s que, llegado pocos días antes, había logrado excitar más y más los sentimientos de aquellos naturales con la relación del memorable 2 de mayo y los inhúmanos fusilamientos del día 3, y las noticias que circulaban a su salida de Madrid sobre el levantamiento de las provincias, alguno de los cuales, como el de Cartagena y Murcia, había tenido él ocasión de presenciar. De igual modo fueron apresados en todos los puertos de América cuantos enviados y barcos llegaban con proyectos semejantes. Filipinas ardió también en entusiasmo; y bien puede decirse que en el uno y el otro continente la l u cha por la independencia iba a tener nobilísimos auxiliares. América, ya que no podía compartir con sus hermanos de la Península Ja heroica tarea de arrojar de su suelo al ejército invasor y al Rey intruso, envió hasta el año 1811 la cantidad de 10.176.583 pesos, o sean reales 203.531.672 (r) acto de gran importancia por la suma, y de altisima trascendencia por el hecho, que elevó al más alto grado en todo el mundo el nombre de América, como ya había elevado el de España. Unidas en apretado haz la madre patria y sus cariñosas hijas, formaron uno d cuadros que recreando la vista ensanchan el corazón y abren el pecho a la esperanza. Hombre hubo en América que envió para los gastos de la guerra 400.000 pesos; alguno, 200.003, y varios, 50.000 (2) E r a preciso corresponder a tanta generosidad, re; m e esos cu Canga Arguelles, compensar tanto patriotismo, dar una prueba a América de la gratitud que por ella sentía la madre patria; que no es honrado el hombre ni la nación que no se muestran agradecidos a los favores que reciben, y de esta tarea se encargó, a nombre de España, la Junta Central, que, representando como supremo Gobierno al país, era la llamada a premiar la abnegación y sacrificios de aquellos leales. Por solemne decreto publicado en Sevilla el 22 de enero de 1809, la Junta Central declaró todas las colonias americanas parte integrante de la nación española, y las concedió representación propia en l a Junta y gobierno del país. Nueva España, Perú, Nueva Granada y Buenos Aires, como virreinatos; Cuba, Puerto Rico, Guatemala y Chile, como capitanías generales, y Venezuela y Filipinas, como provincias, recibieron autorización para enviar a España un i n dividuo cada una que las representara, sorteado entre tres, que las autoridades debían elegir de los presentados, por los Ayuntamientos con procedimiento igual. Semejante decreto arrancó de, todo el país unánimes aplausos, y fué recibido en toda. América con indescriptible júbilo; las colonias pasaban a ser provincias, y sus habitantes ciudadanos de España. L a Junta Central, al dictar este decreto, se hizo i n térprete de los sentimientos de gratitud y amor de España a la noble América, mereciendo bien de l a patria por tal acto. N o faltaron espíritus mezquinos que criticaran el decreto de la Junta Central, afirmando que se otorgaba demasiada recompensa a las antiguas colonias. ¿Pero acaso las colonias no formaban parte de E s paña? ¿Por qué, pues, no debían ser consideradas como provincias? ¿N o corrían en auxilio de lo madre patria al verla en poder del extranjero, enviándola sus tesoros y realizando algunos, de sus hijos actos de desprendimiento como los que dejamos copiados? ¿Por qué, pues, no concederles una legítima representación en la Junta que tenia la misión de salvar esa patria poit; la que América era la primera en sacrificarse? Impusieron las colonias condición alguna para realizar tan noble acto? Nada de eso; lo hicieron sin 5 S? Í? i 9 Y. éí? S. E? I2 n? 2? j. 53 buscando, otra rg s
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