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me siento 2 1 el jar 1 dín. Acuden Tosquita, la perrilla que ustedes ven; Jacobo y otros seis bichos más... Esta es la casa de los perros. Tengo o c h o pero ahora dos están en Villalba. A Lucrecia y a mí nos gustaron siempre mucho los animales, y en la casa de Villalba teníamos palomas, gallinas, vacas, cerdos. Pero no los matábamos nunca y morían de viejos. Eran los dos únicos cerdos del mundo, seguramente, que fallecían de muerte natural. M e quedan los perrillas, los gatos, que me siguen a todas partes. Toscpiita, sobre todo- -Tosquita tiene un busto en bronce en el hall del hotel- no se aparta un momento de mí. Y o le doy de comer y beber. Siento pasión por los Y PASA LA MAÑANA E N E L MUSEO D E A R T E MODERNO, DEL. QUE ES DIRECTOR, CON MÉNDEZ CASAL Y OTROS MIEMBROS DEL. PATRONATO tecillos... Y aquí, en el jardín- -acerqúese usted- tengo, comenzada una triste labor. Voy enterrando los perros que se van muriendo, y a los cuales suelo elevar un pequeño mausoleo. Este es el de Tinita. Tinita, en bronce, reposa en el mármol melancólicamente. Y una inscripción, d i c e A Tinita, que tanto a l e g r ó mi vida con sus gracias d u r a n t e catorce años Y a terminada la v i sita aparece en el hall, adonde al fin os reintegramos, otro perrillo de bronce. Tosquita, el animalillo fiel y. tenaz, que vive siempre pegado a los pies de. su amo. A Tosquita, la silenciosa- -se lee- que tanto bien hizo a s u a m i t a L u crecia animales, y en ocasiones ha. habido por ello, en esta casa, momentos de emoción producidos por las enfermedades, con operaciones quirúrgicas, consultas facultativas, etcétera. A ésta- -señala a una perra que presenta una zona esquilada en el lomo- -me la atropello un automóvil hace pocos días. ¿Y qué he de decirle sobre el empleo del resto del día? Se consume en el estudio, frente a esos trozos de barro o de escayola que usted ha visto. Además, pertenezco a la Casa de Velázquez, a la Academia de San Fernando, a! Instituto Cervantes y al Patronato del Museo de Sorolla. Presido la Asociación de Escritores y Artistas, y recibo muchísima correspondencia. No soy amigo de cafés hi de tertulias, porque siempre en las conversaciones sin trascendencia se suelen deslizar juicios u opiniones que después son mal interpretados. Voy alguna vez al Círculo de Bellas Artes, y me gusta jugar al tresillo con amigos íntimos, con quienes suelo cenar algunas noches: Natalio Rivas, Francos Rodríguez, el arquitecto Luque, Benicarló. Tampoco me gusta en el juego ganar ni perder, sino distraerme simplemente con las cartas... Y así paso la vida... Mis hiios, los nie- Cuando nos despedimos es de noche. Ya en la calle enviamos con el corazón un gran saludo a aquel rostro de blancas patillas que ha desaparecido tras la puerta, ocultando, al cerrarla, el mágico jardín. ¡Gran español, artista excelso, hombre bondadoso! Ahora, tras haber sentido palpitar el genio en tantas bellas obras, vemos a Benlliure en el parque, donde ha quedado solitario, con la cabeza de la perrilla griffón entre las manos, mirando los ojos húmedos de Tosquita, la silenciosa, la que tanto bien hizo a su amita Lucrecia. JUAN M M A T A PARA PASAR TODA LA TARDE TRABAJANDO EN E L ESTUDIO, DESPUÉS D E COMER, DONDE MODELA ACTUALMENTE E L BUSTO D E L GRAN ROMERO D E TORRES, ARTISTA, COMO BENIXIUKE, QUE CONQUISTO LA GLORIA Y I- A POPULARIDAD. (FOTOS ALFONSO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla