Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 28 D E A G O S T O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: CERCANA A TETUAN, SEVILLA BC r DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMOSEXTO N. 8.634 MUÑOZ B) B OLIVE, mano de E s p a ñ a cayera pesadamente sobre que, dice, atribuyéndoselo, a D ¡Diego Velázsus colonias. E n tiempos de. la conquista y quez de S i l v a el enriquecimiento, su dominación fué puraQue en donde da Cervantes el Quijote mente material. Parece que durante este lar go y tenebroso período los apetitos, las pa- y yo las telas con mis luces gemo, para don Luis de Góngora y Argote siones desenfrenadas, la ambición, l a guetraerá una nueva palma Polifemo. rra y l a Iglesia. se unieron para aniquilar M i amigo nuevo y casi paisano me ofreció el espíritu. En vano reclamará España más De veras cree, el Sr. Daireaux que el en préstamo, pero encareciéndome como un tarde la paternidad espiritual de los fueblos castellano se perdió para A m é r i c a? E n se, regalo precioso su lectura, un libro reciente, de América. Nada la justifica. Sus hijos re- rio sostiene que una lengua, al nacerse m á s titulado Litterature Hispano Americaine y escrito en francés por el Sr. M a x Daireaux. beldes se han separado de ella, han sacudido flexible y m á s rica, se convierte en otra? j E s Diómelo acaso para que sirviese de colofón su yugo y lo han sacudido para siempre. que entre tantos escritores de maravilla como a nuestras charlas de café- -sabrosas por lo J a m á s se abolió un pasado m á s bruscamente; allende surgieran, que así guardaron y acreque él pone en ellas- en las cuales el pai- j a m á s servidumbre fué m á s pronto olvida- cieron al regalo de E s p a ñ a desde Juan saje, todavía para mí inexplorado, de su i n- da; aquello fué la aurora sucediendo a l a Montalvo a J o s é Enrique Rodó, desde R i teligencia y de su sensibilidad me ofrece noche. Desde sus primeras horas de liber- cardo Palma a Ventura G a r c í a Calderón, cada noche una agradable sorpresa. Pero, tad, aquellos jóvenes pueblos, que se otor- desde. sor Juana I n é s de 1 a C r u z a Amado i ay! que. este libro galo, dirimiendo en un gan nombres y leyes. y se señalan fronte- Ñervo, desde A n d r é s Bello a Juana Ibarboupleito que no le concierne, no es como la pa- ras, no reconocen antepasados: son libres y rou, desde M a r t í a H e r n á n d e z Cata, desde labra generosa y sincera del amigo, que al nuevos, y no son. ya los hijos de España, Manuel Díaz Rodríguez a Rufino Blanco hablarme de su México y m i Perú, y al au- sino los hijos da las victorias que sobre Es- Fombona, cree que pueden ufanarse de hanar parecidos raciales, me enciende otra vez paña obtuvieron. ber inventado algo otros que incorporaron el amor de su Patria- -que yo amaba por Hasta aquí e l S r Daireaux, y conste que neologismos instiles y mal. traducidos sin haber sufrido en ella- -y me recuerda su no- soy yo quien subraya. M á s tarde, refirién- a d a p t a r l o s a l g é n i ó d é la lengua? D e tantos ble antigüedad, su ansia de porvenir, la dose al Brasil, surge l a verdadera madre del modos como juzga netamente americanos el grandeza de su p o r f í a y la valentía de una cordero: S u literatura- -como ha dicho B e- S h Daireaux, verá, a poco que busque, cómo í o b i a q u e la honra y enaltece entre sus her- nedicto Costa, cita a su yez el autor- -es) el acento suave y dulzón de. ces -y zedas manas de, América, todo ello sin olvido ni una rama magnífica de la literatura fra. n- allá lo llevaron extremeños y andaluces; cómo, menoscabo de nuestro amor a esta E s p a ñ a cesa Acabáramos, y ya no parece tan gra- ciertos vocablos, al parecer nuevos, son que por libérrima voluntad escogimos para tuita la hispanofobia. L o que importa es la muertas voces castellanas que allí cobraron v i v i r y para soñar. Omito el blanco de esta supremacía de Francia, y, si en lo político, nueva v i d a cómo, hasta ciertos modismos santa i r a mexicana por que la Censura, ma- señala a Voltaire, a Rousseau y a los enciargentinos, el íomá, vení y deja, los puede ternal y prudente, se ahorre una cautela clopedistas, en literatura también todo prohallar en La lozana andaluza, del Bachiller que ya previene mi torpe diplomacia. cede de la Revolución. Francisco Delicado, y todo lo demás no en. Según el Sr. Daireaux, en América se N o he podido leer entero el libro del. se- habla un idioma nuevo, cotí m á s de quinje- riquece ni sirve, ni lían de. tomarse en cuenñ o r Daireaux. Con m á s franqueza: no he mil vocablos indígenas, engarzados al gusto ca ¡adulteraciones, de, italianismos y galicisquerido leerlo. Desconfiado, como siempre, francés en la tournure. Cuando se refiere a moS soeces cómo aquelia gran flauta en ante los libros extranjeros que hablan de José Santos Chocano, el m á s épico de los que los atorrantes de Buenos A i r e s han connuestra literatura contemporánea y viva, poetas de nuestra América, señala la influen- vertido e fhitc alors de los; parisienses. porque no creo del todo desinteresadas las cia de H u g o- ¡q u e tampoco espigó en E s- Aunque si bien se mira y se oye con mejor inevitables fuentes de información, empecé paña! y no se le escapan ni por casuali- voluntad hasta pudiera l a gran flauta a d a leer el índice, dudando y remoloneando dad los nombres de Herrera y de Quintana: quirir un noble abolengo mitológico en l a antes de hincarle el diente de mi atención, cuando cita a Rubén Darío, el libertador musical siringa de E l Gran Todo. y al contar unos seiscientos escritores his del idioma y del espíritu se acuerda de C o n un mismo idioma- ¿cómo habré; de; panoamericanos, ya dije para mi capote, que fué, con otros grandes poetas americaparafraseando una frase vulgarísima: S í nos- -muy grandes, en verdad- quien trans- negarlo? -puede haber literaturas distintas, están todos los que son; pero no son todos plantó a América el decadentismo y el sim- y así hay una literatura netamente americalos que están Luego, al buscar un nombre bolismo francés- -que algo le debió, y no na por el cuadro y por el espíritu, desde lamuy conocido, me, hallé. con que Víctor A n- poco, a nuestro Luis de Góngora y Argote, que escribió en francés Chateaubriand, d r é s Belaunde, compañero mío de Universi- aunque el Sr. Daireaux no lo sepa, como lo quien le prestara A m é r i c a el paisaje pero dad, m á s peruano que Santa Rosa de L i m a sabía Verlaine- y a influencia gala se atri- por el idioma será siempre la nuestra, s i n o y m á s arequipeño que el volcán de E l Misti, buyen sus coqueterías de indio con P a r í s su puramente castellana, literatura española, i n era un ensayista colombiano que hacía en amor por Francia, fluida por E s p a ñ a en su origen, influyénlos Estados Unidos propaganda del pensadose recíprocamente después, volviendo ahomiento latino Así, latino; ni peruano, ni ra, con su aporte de novedades, como una ...porque en Francia colombiano, ni español, sino latino, nada ofrenda preciosa y enriquecida al acervo su más dulce licor Venus escancia. menos, y pronto advertí cómo esto del laticomún. nismo se prodigaba a troche y moche refiPero yo, que no niego sus deliciosas veleiY o suramericano que amo. a Francia, y, riéndose a pueblos donde se mezclaban razas dades de abate dieciochesco y de grieguito iberas, árabes, quetchúas, aztecas y aima- del T r i a n ó n al t r a v é s d e los Goncourt, y nunca olvido cuánto debo a la claridad l a t i raes. L o importante era dejar sólo en el que le aplaudo la gracia culta de Bouquet, de na de su genio, ahora, por amor de m i E s título, por engañifa temerosa, la palabra la Sonatina, de Era un aire suave, de el Res- paña, no he querido leer íntegro este libro, hispano que parece repugnar al Sr. D a i- ponso a Verlaine y de la Sinfonía en Gris demasiado americano y demasiado francés, reaux. Avisado y en guardia fui al prin- Mayor, quisiera recordarle al S r D a i r e a u x dictado en parte por el tarareo de unos cipio u l e U libro, y leí, entre otras lindezas, l a influencia española de Rubén D a r í o en la rastacueritos del bulevar, y urdido por un lo siguiente: literatura española, su reciprocidad genial, escritor, urge reconocerlo, de gran cultura y gran entendimiento, y en quien por eso ...porque la hora había llegado y las su raigambre neta; profundamente hispana, circunstancias parecían favorables, unos patente, en los Deaires, layes y canciones, en apena la superchería con que le cuelga a hombres, en. un tibio y radioso día de mayo la Salutación al maestre Gonzalo de Berceo, América, el mote de latina, con injusta hisde ISIO, se proclamaron independientes. L a en la Letanía de Nuestro Señor Don Quijo- panofobia y vergonzante chauvinismo que Optimista- ínclitas no se atreve a escribir A m é r i c a- F r a n c e s a primera página de l a literatura suramerica- te, en la Salutación del na fué escrita ese día y fué un acto de razas u b é r r i m a s sangre de Hispania fecun- Tampoco yo me atrevo a tirar el libro conemancipación... Plasta entonces, y durante da en Cosas del- Cid, -ta el Elogio de la tra la pared donde se desencuadernara ert tres siglos después del descubrimiento, la segiiidilla y en aquel primoi- de soneto en buena h o r a pero se lo devuelvo a mi ami- POR A M O R D E N U E S TRA ESPAÑA El libro que no quise leer r 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla