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Las g r a n d e s f i g u r a s d e la ANTONIO MÁRQUEZ tauromaquia D e todas las corridas de f e r i a que durante l a temporada ver rochan o, relatando la lidia y muerte de esté hermoso toro muraniega se celebran en las plazas de toros del N o r t e de España, rubeño y el desbordamiento de entusiasmo del público bilbaíno, de seguramente son las de B i l b a o las de mayor empeño para Jos ese público que no prodiga el aplauso sino cuando realmente toreros y las que más temen éstos. P a r a torear las corridas de es merecido! agosto en Bilbao hay- que apretarse m u y bien los machos, y dar Empezaron k s ovaciones a Márquez en el segundo toro, cuanel pecho y poner el corazón a l descubierto, por encima de la do, a l enganchar este aparatosamente a Martín Agüero, el macasaquilla. Allí no se toleran becerros n i se consienten drileño libró al bilbaíno de una segura cornada, agalos pegoletes y ventajas a los toreros. Allí rrándose a l o s cuernos de la fiera y forcejeando quieren corridas de t o r o s y no mojigangas, con. ella. A partir de. este momento, la afortuL o que en otras plazas se premia con orenadísima actuación de A n t o n i o arrancó cajas, rabos y otros apéndices, los bilbaínos lurosas ovaciones. P e r o cuando el entu- lo premian solamente con unas palmas siasmo llegó a su grado máximo fué eri de aprobación. L a s orejas, las gran el cuarto toro, en el que Márquez no des ovaciones y las salidas en homfué solamente un. torero, sino algo bros sólo se conceden en B i l b a o más, m u c h o m á s u n catedrático de los toreros que realizan faenad tauromaquia que explica u n cure x t r a o r d i n a r i a s faenas cura so completísimo ante una concubres rrencia inteligente, a la que parece d e c i r V a i s a ver cómo Y este año ha sido A n t o n i o- se torea con el capote y con Márquez, el gran torero mal a muleta y cómo se matan drileño, quien ha puesto al los toros. rojo vivo el entusiasmo del- inteligente público de Y empieza la lección con Bilbao, realizando f a e seis inmejorables verónas asombrosas, matannicas, prodigio de temdo como sólo pueden ple, terminando con meh a c e r l o los grandes dia, ceñidísima, absolu matadores y d e m o s tamente bel m o n t i n a trando que no en balV i e n e el tercio de quide está a la cabeza tes, -y, entre o t r o s de las grandes figufinísimos, d e s t a c a n ras del t o r e o c o n unas chicuelinas, eje temporáneo. cutadas con tal maY o que, afortujestuosidad, con tal nadamente, he precaJma, que p a r e c e senciado las cuarque el t o r e r o se ta y quinta c o r r i duerme en el cendas de aquella platro de la s u e r t e za, me he afirmado L a s palmas echan una vez más en raí h u m o y el griteo p i n i ó n de que río es ensordeceMárquez es impresdor. Y p a r a c o cindible en todo carrresponder a e s t e tel de postín E n entusiasmo, cuando el ruedo bilbaíno ha llega l a h o r a de mad e j a d o escritas, dos tar, A n t o n i o brinda brillantísimas p á g i a l público desde el nas para la historia centro de la plaza y del toreo. C u a n d o allí mismo inicia su pasados muchos años, faena, con la muleta los viejos aficionados en la. zurda, adminisb i l b a í n o s rememoren trando unos naturales, h a z a ñ a s taurinas, porematando con el de drán decir, entusiasmapecho, que nadie, nadie, dos: ¡A q u e l m u r t i b e podría mejorar. C o n t i que toreó y mató Márnúa el curso de toreo de quez en la feria del 3 0! muleta c o n dos. pases por i i Qué bien toreado y qué alto estatuarios v un molibien m u e r t o! Y los que nete, ciñéndose de u n modo h a y a n tenido la suerte de preinverosímil. M á s pases, admisenciar estas corridas. recordarables, templadísimos, y otro rán con deleite lo que hizo A n molinete. Y cuando, como digtonio en la cuarta, con u n Pablo no colofón a tan maravillosa faeRomero, grande y poderoso. A q u e na, tumba patas arriba al Murube llas verónicas estatuarias, maravilla d e u n g r a n volapié en las mismíside temple y. finura, aquellos, quites v mas agujas, el publico, puesto en pie, magistralmente ejecutados. L o s cuatro aplaude frenético, aclama al. profesor soberbios pares de banderillas; el tercero- -q u e tiene que dar dos vueltas al ruedo- aguantando enormemente, en el centro de la y pide para él la oreja, el rabo... y no sé plaza, y el cuarto al hilo de las tablas. L a si la cabeza del toro. Y o presidente, se la. h u prodigiosa faena de muleta, verdadero alarde biera concedido, para que Márquez pudiese conde inteligencia, de valor y de arte, a la que servarla como trofeo honroso de una de sus ANTONIO MÁRQUEZ, E L POPULAR puso digno remate con u n pinchazo bien semás. grandes victorias ¡en la plaza de toros MATADOR D E TOROS MADRILEÑO, ñalado y una soberbia estocada, entrando corno de B i l b a o! QUE H A OBTENIDO- EN BILBAO UNO entran los valientes, los grandes matadores de DE SUS MAS RUIDOSOS TRIUNFOS toros. Guando, terminada l a corrida, el público aplaudía al torero al pasar en su magnífico auto, camino del hotel, Y al recordar Jo que Márquez hizo con este Pablo Romero, los comentarios de los inteligentes aficionados bilbaínos eran éstos: recordarán también el alboroto que armó el madrileño en la co ¡Q u é tarde ha tenido el madrileño! ¡Q u é gran torero es rrida siguiente, en la quinta, con un soberbio ejemplar de M u Antonio Márquez! rube. Qué bella crónica hubiera podido escribir el maestro C o g! Bilbao, agosto, 1930. B. G. -HERREROS
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