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A B C. V I E R N E S 29 D E AGOSTO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA 1 PAG. 17. INFORMACIONES Y NOTICIAS D E LA VIDA VERANIEGA A B C en San Sebastián y en Santander. Exposición de retratos de gunda prueba de la regata internacional. A B C en San Sebastián Perla la Reina doña María Cristina. L a regata Plymouth- Santander. L a se- exponer los trabajos presentados al concurso de cuadros de la Reina D María Cristina. a Federico García S a n c h i z en L a Regatas d e traineras San Sebastián 28, 4 tarde. (Crónica telefónica de. nuestro enviado especial. Cena de gala en L a Perla con una charla de García Sanchiz a la hora del champagne. H e ido temprano para probar con Federico el cok- tail que Perico Chicote, con su i n agotable imaginación de barman, ha dedicado al mundano conversador de esta noche. E l cock- tail es un cock- tail tornasol, como el espíritu de Federico: al mediodía, decorado de. frutas, y por la noche, más seco, sobrio y elegante. L a Perla se ha llenado de gente distinguida en laf, mesas, adornadas de flores. Toda la crónica mundana de San Sebastián hallaba allí su lista de nombres. L a l i s t a d e platos, redactada en español, ha sido servida con una ejecución irreprochable. Quiero destacar el pastel de pollo a Ja inglesa, que es un plato clásico, difícil para conocedores. Les quisiera yo ver en este toro a los galopines del Reserve, de Ciboure, que hacen una cocina fantasista y arlequinesca, con memU casi parnasianos y cien pesetas el cubierto. L a lista en español de Perico C h i cote ha sido servida a la española de una manera señoril y segura. A los postres, Federico García Sanchiz se ha levantado. H a sabido, maravillosamente, con arte de magia, recoger y emocionar a un público que parecía ya desbandado con el cliarlestón. Y el secreto de su éxito, no sólo Ha estado en las finas y frescas galas del orador mundano, sino en algo más v i r i l y más hondo: en su patriotismo acendrado, en su cordialidad española, en su clara llaneza de hombre de bien bajo l a exacta ceremonia de abolengo. E l ha sabido cantar y sentir San Sebastián como debe sentirse: como la más española de las ciudades, como, el lugar hospitalario, alegre y predilecto donde se reune la espuma de los mejores linajes de España. Las ovaciones han interrumpido la charla ele Federico García Sanchiz, que en uno de sus incisos ha- sabido h a c e r u n a rendida y justa cortesía a la belleza sin tacha, rubia, derecha, digna de los maestros de Florencia, de Carmen Moragas. N o a la actriz, no a la mujer espiritual: a la victoriosa belleza en tocía su pura simplicidad de mármol, ha sido el homenaje. A l acabar, Federico García Sanchiz ha recibido muchas felicitaciones de las damas, de los aristócratas y de los artistas que llenaban la fiesta, y ha tenido que firmar numerosos menas. L e han hecho compañía en la sobremesa, entre otras personas, Mariano Benlliure y Wenceslao Fernández Flórez. Uno de estos días Federico regalará una de sus charlas deliciosas a beneficio d e l A s i lo de Niñas Ciegas. Bajo su fertilidad lírica, él sabe poner unas veces su amor a España y otras veces su piedad. Nunca le falta- -y Dios se lo premie- -a la espléndida fiesta de belleza que es su palabra esa. suprema y última elegancia que se llama generosidad. -Rafael Sánchez Masas. v San Sebastián 28, 3 tarde. P a r a las próximas e interesantes regatas de traineras se cuenta ya con inscripciones de Orio, Pasajes de San Juan, Guetaria, Pasajes de San Pedro, San Sebastián y las de Oiquina. E l teatro en S a n Sebastián San Sebastián 2 12 noche. Anoche se estrenó, en el Victoria Eugenia, la comedia dramática de Agustín de Figueroa El fantasma, que obtuvo un gran éxito. H o y se ha celebrado en el mismo teatro el beneficio de D Fernando Díaz de M e n doza, con La propia estimación, de jBenavente. D. Fernando recibió inequívocas pruebas del cariño que se le profesa en San Sebastián, levantándose la cortina muchas veces. E n el Príncipe se celebró el beneficio del primer actor de L a r a Manuel González, con Cobardías, de Manuel Linares Rivas. uno a uno, haciendo su aparición por detrás de los acantilado como deslizándose lentamente, siempre con las velas erguidas, y en la punta del palo mayor las banderas desmayadas de los Clubs. D e pronto, en l a calma chicha del A b r a otro punto blanco hizo un trío en medio, de las avanzadas de Plymouth. Todos los prismáticos y todos los catalejos de largo alcance se fijaron en él. ¿Era un nuevo yate? ¿Se le veía el número de l a vela? Ño era un yate, sino una lancha bonitéra que venía del Oeste llena de pescadores. Las pobres velas, remendadas; el casco, despintado; la traza, mendicante, entre aquellos dos aristócratas del Océano que venían de Inglaterra. Pero ocurrió lo del cuento del ciego en la niebla. Que el caballero que le daba limosna todos los días pudo llegar a casa apoyándose en su brazo, porque en aquellos momentos estaba tan ciego como él. E l yate vio que la bonitera, habituada a hacer, el mismo camino todos los días, hallaba unos senderos en los que había una pizquita de viento. Y siguió sus pasos, por medio del mar, logrando el puerto en seguida. Cuando pasó el Neptune, los mantecados caminaban hacia otra punta de l a bandeja, cansados de andar tan despacio y bajo un sol que amenazaba derretirles de un momento a otro. Y como en las zarzuelas españolas y en las operetas vienesas, le h i cieron el coro, para que entrase triunfante en escena, como los grandes divos que vienen a contar al público lo que les pasó fuera. E l paso de la línea de llegada se celebró en el Marítimo como se celebra a bordo de los grandes transatlánticos del mar y del aire el paso de la línea del Ecuador f con música y chupinazos y- palmadas. Los que estaban en el comedor salieron a la toldilla, confundiéndose con los que esperaban, y el bar se quedó solo, con unos cuantos cock- tails y otros tantos whiskys sobre el mostrador, ante el hilo de banderas y los grandes cuadros con escenas náuticas. E n un instante el Club vibró de entusiasmo, y cuando llegó el Neptune, que no era el vencedor pero sí el primero en entrar en la bandeja llena de mantecados, se le tributó un recibimiento delirante. Entre la multitud que levantaba las manos y flameaba los pañuelos, las boinas, como flores de un solo pétalo, de las m u chachas, eran alegres puntos de color, que ponían una atrevida nota decorativa en l a toldilla del Marítimo, asfixiada bajo los toldos violeta. -Cuevas. A B C en Santander D í a de regatas E x p o s i c i ó n de retratos de la R e i n a doña Santander 28, 4 tarde. (Crónica telefónica. Velas. E n la bandeja azul ele la bahía se ha servido ayer mañana a la ciudad una docena de mantecados. Las copas son unos cascos de madera cara, que llevan bajo el agua grandes zapatas de plomo para que los mantecados no se abatan y se derritan sobre las aguas. L a mañana ha estado tan calmada, que no se ha movido ni una sola hoja dé los árboles de la ciudad, pobres árboles urbanos que no conocen ni la grandiosidad de las tormentas ni la colosal música de las tempestades. Sol en todas partes. P o r eso se explica ese contento de la gente del Club Marítimo en ver servidos los colosales mantecados en la bandeja azul de la bahía. E r a lo único que daba una alegre sensación de frescura. E l día entero lo hemos dedicado a las regatas. Santander, población marinera, ha rendido este tributo al mar, viviendo todas estas horas para él. Fuera del puerto, frente a Cabo Mayor, en el horizonte, las siluetas inmóviles del Jolie Brise y el Neptune. E n la bahía, los mantecados de las regatas i n ternacionales, con los grimpolones de los más importantes Cliibs del Cantábrico. Y en el Marítimo, cientos de muchachas, vestidas de tonos claros, luciendo boinas de todos los colores, desde el azul marino casi negro hasta el amarillo ocre, como si fueran las boinas flores redondas de un sólo pétalo, nacidas en maravillosos tallos de carne blanca de mujer. A l mediodía aún no habían llegado los venced o de la prueba Plymouth. E n el A b r a del Sardinero continuaban los barcos tan quietos, que parecían tener echadas las anclas. E n esto fueron llegando los mantecados, que se habían corrido a un ángulo de la bandeja en busca de un poco de viento. Desde el Cabo Mayor, donde por primera vez no había las olas fuertes de la resaca, sé les veía llegar L a regata Plymouth- Santander L l e g a d a del Inconnue Santander 28, 6 tarde. E l yate Inconnue ha cruzado la línea de llegada a las cinco horas, dieciocho minutos y veinte segundos de la tarde. E l yate Lelanda Santander 28, 2 tarde. Esta mañana, a las nueve horas, 31 minutos, 16 segundos, llegó el 3 ate Lelanda, siguiéndole el Maito. nes, que entró a las 9,49. E l Abocet, que es el mejor barco de todos, llegó a las diez horas, 30 minutos 24 segundos. Se supone que estos barcos y otros que faltan tomaron rumbo distinto de los de ayer, y por eso han tardado. L a estación radiotelegráfica de Cabo Ma- yor comunica que el yate Gar m III llegó a las once horas, 25 minutos, cinco segundos, y el üraba III, a las 13 horas, 13 minutos, 50 segundos. E l v e n c e d o r en la regata María Cristina San Sebastián 28, 3 tarde. Se prepara l a sala principal del Museo Municipal para Lea V mañana A O C Santander 20, 5 tarde. E l cuttir inglés Ilex, que entró ayer en tercer lugar en el puerto, ha sido clasificado cc %o vencedor en la regata Plymouth- Santander, en virtud délas compensaciones acordadas,
 // Cambio Nodo4-Sevilla