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A: B C. SABADO 30 D E A G O S T O D E 1930. E D I C I Ó N DE PAGINA D E L A M O D A D e s d e l o s Campos Elíseos al B o s q u e de B o l o n i a Cuando el sol brilla a través de los árbo íes en estas avenidas, las mujeres que se pajean por ellas están realmente bonitas, sean vendedoras de flores, cuya vivacidad no se aminora bajo el peso del canasto; sean las niñeras, atentas al cuidado de ¡os niños a ellas confiados; sean la burguesa, haciendo sus compras; la elegante, vestida de sport; la gran dama, que luce la nueva creación, o la aristócrata de pelo blanco; todas se sienten jóvenes y felices, porque las precauciones huyen de sus cabezas. Para todas existe ¿una sola alegría: v i v i r y gozar de aquel cuadro bajo un sol de oro. Aprovechemos el buen humor general para contemplar con mirada de periodista a nuestras encantadoras contemporáneas. Delante de mí veo un traje sastre de reps negro; se abrocha de alto a bajo en un costado; ancho cinturón de cuero brillante rodea el talle, flexible; capita irregular de crespón negro y celeste; igual efecto en el bolsillo- cartera; guantes negros de manopla y minúscula sombrilla negra, con mango de laca celeste. Saliendo de un hermoso hotel, viene una señora alta; su aire atrae y retiene la mira da. ¿Por qué sonreímos burlonamente? P o r error. Inmensa y preciosa pamela negra cubre su cabeza, y, sin embargo, el efecto es raro. E l ala, de encaje de paja fino, deja pasar la l u z a través de sus calados; renuncio a describir el barbuquejo que encuadraba su rostro. H e ahí el peligro de probarse esos sombreros en la sombra del salón de las modistas. S i la clientela no piensa en ese peligro, la vendedora debe pensar por ella y proponerle el medio de evitarlo. A h o r a se encuentran dos amigas. Ambas, satisfechas de su juventud, de su belleza y de verse en aquel ambiente seductor. U n a viste traje de seda beige, con lunares ligeramente dorados, pequeños y lejos unos de otros; la falda, plegada y con canesú en pico; el cuerpo repite la misma forma. Cinturón de metal dorado se cierra con dos t i ras de la misma tela del vestido atadas delante. Encima, un gabán largo de lana, con esclavina, que deja ver las mangas del vestido. Nada. de botones; se cruza o se deja abierto en plena libertad. ¿El sombrero que completa este traje? De paja, marrón obscu- T R I C- T R A C ABRIGO D E CRESPÓN N E G R O MODELO B L A N C H E L E B O U V I E R ABRIGO DE TWEED BEIGE ROSADO, CON CUELLO D E CORDERO. MODELO CHÓN, ROSA P I- cuentro en la plaza del A r c o de Triunfo, y me encamino a la Avenida del Bosque. Esto es el reino de la juventud; si no viésemos a estas personitas, sus voces y sus risas las delatarían. Echo de menos aquellas nodrizas con largas cintas de colorines; pero convengo en que las nurscs han perdido su aspecto de enfermeras poco grato. A h o r a llevan colores suaves, y la línea del velo y de su figura es graciosa. Veamos una, vestida de azul borroso; lleva velo de gasa georgetÍÍ? azul pálido; otra viste de mordoré, con velo beige. Cuando llueve- cambian el velo claro por uno obscuro. Los bebés no van de blanco más que mientras están en sus cochecitos; después visten de colores vivos. Juan Claudio, a quien llama CONJUNTO D E PUNTO A Z U L MARINO Y inútilmente su niñera, lleva pantalones neCHALECO D E PIQUE BLANCO. MODELO gros cor- tos y blusa de crespón escarlata, esJENNY cotada con mangas cortas y cuello blanco. Sobre un montón de arena, varios enerr o muy levantado por delante, caído sobre gúmenos trabajan a cuál más, y como unos las orejas, dos alitas doradas parece que le- deshacen la obra de los otros, se declara la vantan el vuelo, y una joya dulcifica el conguerra. M e acerco valientemente y puedo junto, demasiado severo. H e dicho que al admirar a una señorita de cuatro o cinco lado del traje descrito, había otro. Estamos años encerrada en su gabán, de corte mascufrente a él; es de foulard blanco, con rosas lino, verde almendra. E l sombrero, de la negras estampadas; algunos pétalos desprenmisma tela, pespunteada en todos sentidos. didos se esparcen al azar. E l cuerpo, plegaSu hermana mayor lleva traje sastre de do al bies, -se recoge en el lado izquierdo, iusor rosa, que la aconseja no mezclarse en siguiendo el mismo movimiento de la falda, la batalla. U n a nube tempestuosa sorprende muy gracioso, porque se compone de varios a los paseantes y calma el ardor de los bepedazos, desiguales. Encima, un gabán recto ligerantes. y correcto, de reps negro, sin más adorno Algunos truenos les hace refugiarse entre que un lazo de foulard blanco y negro cololos brazos de las niñeras, a quienes momencado sobre. el hombro. U n gorrito de paja tos antes desdeñaban. Vamos, soldaditos; es negra muy torcido a la izquierda y con bropreciso esperar para ser propuestos al geche de azabache. neralato. Subiendo por los Campos Elíseos, me enTERESA C L E M E N C E A U
 // Cambio Nodo4-Sevilla