Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MIÉRCOLES 3 D E S E P T I E M B R E D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 Ton que los automóviles viejos eran su princ i p a l fuente de recursos, y que si Nueva Y o r k persistía en llevarlos hasta el mar y arrojarlos al fondo de este, los comerciantes en hierros viejos sufrirían muchísimo. P o r otro laclo, la industria del automóvil r h a comprobado que el coche usado constituye una amenaza que v a en aumento. Varias Compañías importantes han adoptado lemas por los que se trata de inducir a las familias que adquieran coches de segunda mano para tener m á s de uno en la familia. Este es un buen argumento de venta, y está dando resultados, pero es una medida desesperada la que ha adoptado la industria a costa de ventas de coches nuevos. Las cosas han llegado a un estado tal, que prácticamente en todos los salones de venta del país se le permite al comprador en perspectiva que entregue su coche viejo, concediéndole una reducción liberal en el precio de compra. E l distribuidor no está en condiciones de apilar como hierro viejo las m á quinas que acepta en esta forma, pues llega a. veces a descontar por ellas, del precio de los coches nuevos, hasta m i l dólares. S i al revenderlas consigue un precio inferior a éste, quiere decir que simplemente pierde de ganar la diferencia en el coche nuevo, adem á s de la pérdida de su tiempo. De vez en cuando, las Agencias distribuidoras efectúan una gran venta de coches usados, en un esfuerzo desesperado por recuperar algo de sus. ganancias atascadas. De. allí el argumento de que cada familia debe comprar un coche de segunda mano como coche extra para el hijo, la. hija o la esposa. Tales ventas pueden reducir en algo el mercado de coches nuevos, pero los coches nuevos son construidos para hacer frente a cierta demanda, y no hay pérdidas i l no construir coches cuando un programa más extenso puede paralizar el mercado comprador al atracarlo con nuevos modelos a precios siempre más bajos. Eventualmente llega el momento en que el coche usado no puede ser revendido o se ha convertido en una cosa tan molesta, que su propietario lo abandona donde puede. Tiene valor para el comerciante en hierros viejos por el peso de los metales que contiene, y podría, quizá, ser de algún valor para un comerciante de coches de la misma marca, quien podría salvar algunas piezas para usarlas en las composturas. E l coche usado es una mercadería que, en realidad, tiene valor, y si se le dignara reconocérsele como tal, en lugar de ser considerado como un mal necesario por parte de la mayoría de los comerciantes en automóviles, es probable que los problemas del comerciante en coches usados y del de coches nuevos se resolverían. Naturalmente, hay un enorme mercado para los coches usados entre las personas que no desean pagar el precio de un coche nuevo, y el hecho de que prosperan los numerosos comerciantes que se dedican exclusivamente a l a venta de coches usados es prueba evidente de que la situación puede ser resuelta. Puede ser que el inconveniente provenga de la inconsistencia de los comerciantes en coches nuevos. Cuando se les pide su opinión sobre un coche usado, hablan de él con un desprecio que pasa de los límites, con el único fin de asegurarse que el cliente compre un coche nuevo. Luego, cuando. están a punto de vender, elevan el valor del coche usado con el objeto de descontar un precio liberal por el vehículo viejo, rematando así la venta. Después se deshacen del coche de alguna manera, pues constituye para ellos m á s bien un clavo que otra cosa. Se ha insinuado que l a mejor manera de resolver la situación, sea cual fuere la causa, sería centralizando Agencias de coches nuevos y viejos por medio de l a fábrica de la marca con que operan. A los comerciantes en coches nuevos les prohibirían sus fábricas que aceptaran coches usados, pero los comerciantes en coches usados podrían comprar los coches viejos, pagando en efectivo, o quizá con un vale, que el comprador en perspectiva podría presentar al comerciante en coches nuevos. E n esta forma se separarían las dos d i v i siones de las ventas, y el comerciante en coches usados, al hacer sus compras, se guiaría por su propio interés en ganar, al revender el coche, su responsabilidad ante l a f á brica en mantener e l prestigio de sus coches nuevos, el valor de reventa de éstos, y su responsabilidad ante el comerciante en coches nuevos al retener la buena voluntad del comprador en perspectiva, anticipándose a una nueva venta, y a sea entonces o en el futuro. E l comerciante en coches usados reacondicionaria el coche, si así lo deseare, pudiendo aprovechar l a ventaja de los mismos descuentos que de su fábrica tiene el comerciante en coches nuevos. A l concentrarse en una marca estará en condiciones de pasar piezas de uno a otro coche y ofrecer así mejores coches usados a costo menor. Naturalmente, él sería la estación de servicio lógica para su fábrica, y el valor salvado de las piezas de los coches viejos probablemente sería lo suficientemente grande como para que su comercio sea bastante próspero. E J c a r m í n ideal para las mejillas: ARREBOL al JUGO D E ROSAS Permanente y discreto. En- envase comente, 2.50. En envase de lujo, 5 pía NI A N T E S D E L B A I L E NI E N E L B A I L E NI D E S P U É S D E L B A I L E las complicaciones olorosas del sudor e m p a ñ a r á n sus encantos si en cualquier momento de la toilette emplea l a maravillosa l o c i ó n h i g i é n i c a SU SIEMPRE BIEN PEINADO, CONTRA TODO TIEMPO Y CONTRA T O D O VIENTO D O R AL GRAN DIPLOMA D E HONOR EN E L T E R C E R CONGRESO N A C Í ONAL D E SANIDAD Precio: 1 peseta, 2,50, 4,50, S, 50 y 18,50. No mancha. Ñ o irrita. Desinfecta las ropas contaminadas. Se aplica con suma rapidez, Siendo suficiente empapar uh algodoncito en l a l o c i ó n y frotar suavemente los lugares afectados. G O MLNA ARGENTINA El fijador de lujo. Famosc en el mundo entero. Precio: 2 ptas. 2,50, 3,40 y 5 ptas. i i FLORADA, Madrid S. A Mé ico
 // Cambio Nodo4-Sevilla