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N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOSEXTO. ABC N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO V 1 GES 1 MOm WW SEXTO. PASEOS POR EUROPA A DE N Y v VESLAU las numerosas colonias veranie- profundas márgenes cubiertas de juncos y gas que, como prehistóricos poblados adelfas; las aguas son opacas, inmóviles y lacustres, se alzan en las pintorescas pestilentes, como pupilas muertas que se márgenes del Danubio: Kritzendorf, abren bajo el cielo, sin que el cielo se copie Strand- Bad, Greisenstein- piedra de foque ellas... Por eso tal vez, la ciudad de Baen el nombre y piedra de toque el paisaje para dén nos ha parecido, cuantas veces llegamos contrastar con su comparación la hermosu- a ella, un dulce oasis, alegre y hospitalario, ra de los paisajes mas bellos- Badén y después de la tristeza profunda de los camVeslau son los dos balnearios de Viena que pos sin verdor de árboles ni canción de podríamos llamar de tierra adentro. arroyos. El pueblo de Badén está a unos treinta Por eso tai vez, o por la misma gracia bukilómetros de Viena, en las llanuras de la cólica de su jardín, o por el mismo encanbaja Austria; para llegar hasta él se cruzan to, suavemente melancólico, de sus cailéeiprados estériles, amarillos de tierra reseca tas tortuosas, donde, de trecho en trecho, en en invierno y de hierba quemada de sol en un rincón, se abre una hornacina con un poverano; de trecho en trecho, entre loa cam- licromado santo de talla y un farol sobre la pos desolados, se extiende una laguna de imagen, o donde se leen las enserias de los PARTE A viejos tiempos descritos en los libros que encantaron nuestra juventud: A la tienda del mirlo enamorado Hostería del león de oro A media hora de Viena, la pequeña ciudad de Badén parece estar separada dé ía urbe moderna por años y siglos. Pero el encanto mayor de Badén es su jardín. Está, en una colina, entre dos cerrillos coronados de abetos, y tiene senderos zigza gueantes entre Jos bosquecillos de castaños, de sauces y de tilos. Los senderos suben en repecho suave hasta un templete donde el sol poniente viene a besar la mascarilla de Beethoven, y bajo el templete, al otro lado de una pradera de tulipanes, las figuras en bronce de iStrauss, el viejo, y de Lanner platican amigablemente a la sombra de unos BADÉN, VISTA GENERAL D E LA CIUDAD
 // Cambio Nodo4-Sevilla