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DE LA VIDA MEDICA Siete venerables y heroicos médicos rurales que suman cerca de cuatrocientos años de ejercicio profesional. corno nosotros, los mismos médicos, sabemos del agotador esfuerzo que representa el ejercicio de nuestra profesión. S i n limitación de tiempo para t r a b a j a r a toda h o r a del día y de l a noche dispuestos para prestar l a asistencia que se nos reclama, esta penosa tarea adquiere matices de tragedia cuando se trata del ejercicio de l a M e d i c i n a en el medio r u ral, en ese ambiente en el que la mayor parte de las veces se respira una atmósfera de envidias, cuando no de hostilidades y malquerencias. ADIE N No tenemos a mano una estadística de mortalidad por profesiones que nos permita asegurar, basados en sólida argumentación- -t o d a la fuerza de solidez que tienen las estadísticas- que, sin duda alguna, entre las profesiones llamadas liberales, y aún entre todos los oficios y trabajos, la que ofrece mayor coeficiente de mortalidad es la de médico, sin olvidar que, por los conocimientos de su profesión, ha de ser el que menos riesgo debe ofrecer para el quebrantamiento de su salud. Y no obstante, como palpable ejemplo del vigor de la raza, viven, por fortuna, en España, bastantes más méídicos de lo que se cree que han llegado y sobrepasado los cincuenta años de ejercicio de l a profesión. C o n el propósito de rendir un justo homenaje de admiración y respeto a estos venerables compañeros, y valiéndonos del escalafón de titulares que ha publicado la Gaceta (para algo habría de servir el ansiado escalafón) hemos logrado ponernos al habla con siete médicos titulares, inspectores municipales de Sanidad, que llevan más de cincuenta años de ejercicio profesional, y continúan prestando servicio, que hoy nos complacemos en presentar a los lectores de ABC. D o n Fernando Llórente es un viejerito médico, que cuenta sus setenta y siete años de edad, que ejerce en Quintanas de V a l delucio, Ayuntamiento de la provincia de Burgos. Estudió sn l a F a c u l t a d de V a l l a dolid, y, después de asegurarnos que no h a ganado dinero, nos dice que los trabajos cientitficos que juzga como más interesantes, llevados a cabo en estos últimos cincuenta años, son los estudios de Ferrán, ese sabio recientemente fallecido, al que todavía no se ha rendido en España el justo homenaje; que se merece Estudié M e d i c i n a- -n o s d i c e- -s i n verdadera vocación, toda vez que mis ilusiones estaban polarizadas hacia la carrera m i l i t a r pero allá por los años 1865 a L 6 6 se decretó el cierre o limitación de ingreso en las Academias de mis sueños por la plétora de alumnos, obstáculo que dio motivo a m i desviación de ruta. A pesar de todo, y aún teniendo en cuenta lo agobiador de. la práctica de esta profesión que he ejercido durante cincuenta años consecutivos, asistiendo a seis grandes epidemias en un partido de, espuela como éste, formado por quince pueblos, sobre terreno accidentado, y clima duro, estoy satisfecho de haberla practicado, sin más inconvenientes graves que la solapada persecución de ¡algunos cackraes acéfalos, puesto que mi salud fué siempre inmejorable, hasta el extremo de estar yo mismo sorprendido de no haber tenido que usar ninguna pócima medicamentosa. D o n Alejandro Y u n Torralbo estuvo a punto de haber ¡pertenecido a otro sacerdocio distinto de éste de l a Medicina, puesto que estudió algunos años en el Seminario Conciliar de Córdoba, hasta que decidió substituir los hábitos talares por el caduceo de Esculapio. E l S r Y u n lleva ejerciendo cincuenta y tres años consecutivos en su pueblo natal, Villariueva de Córdoba, y a nuestra pregun- DON FERNANDO LLÓRENTE AÑOS ORTIZ, QUE LLEVA CINCUENTA Y TRES DON ALEJANDRO Y U N TORRALBO, HACE QUE EJERCE Y TRES LA MEDICINA DESDE VISITANDO ENFERMOS CINCUENTA AÑOS
 // Cambio Nodo4-Sevilla