Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
UN CANTORAL AGUSTINIANO os monjes Jerónimos de Guadalupe y El Escorial formaron una verdadera escuela de miniaturistas, cuyo arte primoroso, desplegado en libros de, coro, misales, códices y breviarios, permanece sin estudiar. E l arte de iluminar los libros y el de enriquecer los ornamentos sacerdotales por medio del bordado son dos excelencias puramente monacales. Para convencerse de tal verdad no es menester recurrir a nuestras viejas catedrales, ni aun siquiera a las abadías en que los benedictinos depositaron inmensos tesoros; los monjes de los mencionados monasterios son una prueba palpable de ello. En la librería de Guadalupe sobresalen, entre otras preseas del mismo género, el Kyrial y el Procesionario. En E l Escorial el número es asombroso. Junto a los breviarios de los Reyes Católicos, el Emperador Carlos V y Felipe II campean libros litúrgicos enriquecidos con brillantes miniaturas, letrari iniciales, viñetas y adornos de fray Julián Fuente el Saz y fray Andrés de León, quienes irradiaron luz propia en el inmenso monasterio laurentino. De cuantos visitaron la biblioteca y la librería del coro, ¿quién no se lia llenado de admiración al contemplar una imagen de sedosa cabellera y manto azul en un marco de flores? Pues bien; un resplandor de ese arte le mo vuelve a iluminar nuevamente las celdas del enorme edificio escurialense. No hace muchos días tuve en mis martos el bello cantoral que los padres agustinos dedican al eximio obispo de Hipona, con motivo del X V centenario de la muerte de. este gran padre de la iglesia latina. La idea de confeccionar el libro partió del padre L SAN AGUSTÍN, DOCTOR D E L A IGLESIA. MINIATURA ORIGINAL DE FR. MACARIO SÁNCHEZ UNA PAGINA MINIADA D E L NUEVO CANTORAL DEDICADO A SAN AGUSTÍN EN E L X V C E N TENARIO D E SU MUERTE Mariano Revilla, actual provincial de los agustinos de E l Escorial; pero el arte contenido en sus láminas de pergamino es fruto delicado de los pinceles del padre V a leriano Garcia, padre Vicente Rabanal y fray Macario Sánchez. Del padre Rabanal son las orlas, en las cuales desplegó notorio primor. E n la primera, que lleva el cantoral, por encima de una faja dorada descienden, entrelazadas a una profusión de figurillas y mascarones, las llores de límpido matiz. A l tono azul, en armonía con el rosado y el verde, llega a imprimirle el sello de la suavidad una tinta un tanto morada con transparencia exangüe. Mas su mayor mérito es la exactitud en cada mancha. Donde el color destiló alguna crudeza, el padre Rabanal supo apagarla con mucha habilidad, derramando algún toquecillo dorado en sus contornos. En la parte baja brilla, enlazada a la fina hojarasca, una vista del insigne monasterio de E l Escorial. E n la orla segunda, de transparencia algo más agria, aparecen fundidos varios colores, entre otros, el rojizo, el verdoso y el amarillento. Por otro lado, las letras, que al principio de cada página ocupan un cuadro de fondo verde, resultan de un efecto muy vistoso. L a corrección en el dibujo y el buen gusto en las hojas que las decoran apuntan notorios atisbos de artista en el padre Rabanal. A l pincel de fray Macario Sánchez pertenecen las soberbias miniaturas que las orlas encuadran. Admira cómo pudo obtener tanta dulzura, en detalles de reducido tamaño. La qué. representa La conversión de San Agustín está impregnada de ricas tintas. E l santo, vestido de túnica carminosa y manto azul, parece estar entregado- a sus coloquios de alta trascendencia mística. La piel rosada recibe gran realce por medio de. los vivos colores que tiñen los paños. E l fondo es un paisaje de flexibles ramas. En la otra minúscula composición puede verse al doctor de los doctores vistiendo mitra bordada y aterciopelada capa pluvial roja con bandas guarnecidas de fuerte trama amarilla. En, las manos lleva la pluma y un hermoso libro de encuademación verde. A l través de su frente pálida parece chispear el genio. L a mirada es dulce, y las barbas, por su blancura, asemejan al lino. ¡Qué finura deja traslucir la piel! E l acierto de su autor al encajar la figura sobre la correcta arcada de un claustro dórico añade otra nueva belleza a la composición. Después de la arquitectura, las miradas pasan á contemplar la enramada que forma el cortinaje de los arcos de medio punto. E l tono rojo de la capa pluvial seria el verdadero escollo de esta miniatura al no haber puesto el artista otros elementos decorativos a su contribución. Es una verdadera lástima que en los cenobios hispanos no vuelva a florecer este arte nobilísimo. E l primor derrochado por el padre Rabanal y fray Macario Sánchez en el cantoral que dedican. a su excelso fundador evoca el recuerdo de una gloriosa escuela de monjes miniaturistas. ¿P o r qué no, vuelve el color a teñir las. páginas de tantos libros en la soledad del claustro por cuyos ámbitos cruzan las perdidas notas del órgano? ¡Qué frutos tan bellísimos si tal empresa llegara a reanudarse! A. A L V A R E Z CABANAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla