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A B C. D O M I N G O 7 DE SEPTIEMBRE D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 26. INFORMACIONES Y NOTICIAS D E LA VIDA VERANIEGA L a estancia de los Reyes en B i l b a o Palabras del R e y al final del a l muerzo. Salida para San Sebastián. L a estancia de los Reyes en B i l b a o Los Reyes en el Santuario de B e g o ñ a Bilbao 6, 4 tarde. Sus Majestades y A l tezas Reales salieron esta mañana, a las once menos cuarto, del Hotel Carlton, para trasladarse al Santuario de Begoña, al que tradicionalmente suben todos los años el último día de su estancia en Bilbao, para oir misa y despedirse de la V i r g e n venerada por los bilbaínos. Anunciada su visita, desde las primeras horas empezaron a subir al Santuario personas de todas las clases sociales, que llenaron. 3 a plaza que circunda el templo. Este ofrecía un aspecto deslumbrador por su brillantísimo adorno. E l camarín de la Virgen estaba descubierto. E n el atrio esperaban la llegada de los Soberanos e infantes las autoridades, numerosos aristócratas y la Junta de damas de la guardia de honor de la Virgen. A la llegada de Sus Majestades y Altezas estalló una delirante ovación, prodigándose muchos vítores. E l venerable párroco de Begoña, don Bernardo Aztigarra, se acercó a dar el agua bendita a las Reales personas, que le saludaron con gran cairño, como antiguo amigo. L o s Reyes e infantes penetraron en el templo a los acordes de la Marcha Real, ejecutada al órgano y subieron al altar mayor, donde se postraron para adorar bajo el trono que les había sido dispuesto. Enseguida Comenzó la misa, que oyeron las Reales personas. Terminada, abandonaron Begoña con las personas, del séquito palatino, siendo despedidos Sus Majestades y Altezas, con las mismas manifestaciones de cariño con que se les recibió. L a Reina y los infantes se trasladaron desde Begoña al Hotel Corlton, para cambiar de ropa ¡y marchar al Abra. de Ibarra, al infante D. Jaime, infanta doña Cristina y duque de Lécera. A l descorcharse el champaña, habló el presidente del Real Sporting Club, para agradecer al Rey su asistencia a las regatas, y destacó la importancia que iba adquiriendo este deporte náutico, -gracias a la asistencia que le presta el Monarca. Terminó vitoreando a los Reyes, a los infantes y a España. Palabras del R e y al final del almuerzo No hay que desfallecer, ni que amedrentar se, n i achicarse por los fracasos; por el cotítrario, hay que vivir con un gran optimismo, por duras que sean las circunstancias, puesto que en ese optimismo están los grandes triunfos, no sólo los triunfos de las regatas, sino los más gratos que sCn los que pueden ofrecerse a la Patria. Y dicho ésto, Su Majestad levantó su copa por el Sporting Club de Bilbao, por el yachting, en general, de España, y por el balandro Sirean, extranjero, que ha tomado parte en las regatas de Bilbao. Terminado el discurso de Sú Majestad estalló una ovación clamorosa y se escu charon numerosos vítores. El Rey llegará a S a n Sebastián a las siete de la tarde Visita a los viveros de la Diputación E l Rey, con el duque de Miranda y el presidente de la Diputación, marqués de V i l l a franca, y el ingeniero Sr. Epalza, subió a Santo Domingo para conocer los viveros qué allí tiene la Diputación, y que visitó días pasados el infante D Gonzalo. N o los conocía, y al verlos, se mostró encantado, diciendo qué le parecían algo admirable. Se manifestó también muy complacido al advertir lo celosamente que cuida la Diputación de Vizcaya su riqueza. E n el S p o r t i n g C l u b Los Reyes e infantes llegaron a la casa flotante del Real Sporting Club sobre la una y media de la tarde, siendo recibidos por la Directiva del Club y la casi totalidad de sus socios, entre los que se se veían nu- merosas damas. Se interpretó la íarcha Real y se vitoreó a los Reyes. Las Reales personas descansaron breves instantes y en seguida subieron a la toldilla del Club, para presidir el almuerzo que se celebró, como todos los años, en su honor. Durante él una excelente orquesta interpretó, a petición del Rey, diversas composiciones de; música, de sabor vasco. Presidió el banquete Su Majestad el Rey, que sentó a su derecha- a la Reina, D. Fernando Ibarra, infanta doña Beatriz y duque de Miranda, y a su jscwierda, 3, la señora A continuación, puesto en pie el Rey y todos los comensales, habló el Soberano, el cual comenzó diciendo que le producía gran satisfacción su visita a este Club, al que por circunstancias especiales y dolorosas no pudo visitar el año pasado. Este, en cambio, ha tenido la satisfacción de ver que las dos series más concurridas en el mundo, las de ocho y seis metros, estaban a la altura de las mejores; pero dijo qué no debe considerarse por ésto que se haya llegado al límite de las posibilidades en el resurgimiento del deporte náutico. Debe considerarse que se está en él principio del camino, y no desmayar, para mejorar nuestras clases de balandros y llevarles al extranjero hasta conseguir que allí, cuando vean uno de nuestros barcos con el pabellón español izado en popa, tengan la evidencia de que dentro va un yatchman peligroso, porque puede alcanzarles en la meta. Siguió diciendo que hay que i r a la perfección, que no se obtiene sino con derrotas, y ver de conseguir que todas las manifestaciones deportivas de España se fomenten por el desarrollo de ésta. Insiste en que no hay que desfallecer, y citó el caso de que algunos deportes, como el fútbol, en los que un año se llegó casi al campeonato del mundo, han vuelto a bajar; pero esto no debe desanimar, que es preciso considerarlo como un alto en el camino. Hace notar la satisfacción que produce el resultar victorioso de un victorioso constante, y cita el caso del Sr. Poverey, dueño del balandro extranjero Sirina, que les ha ganado en casi todas las regatas, y al que ha tenido la satisfacción de ganar en una, Sigue diciendo que debe celebrarse todos los años una gran semana en cada uno de los puertos, y no limitarse a que la semana náutica se reduzca a Bilbao, Santander y San Sebastián. Considera que es imposible permanecer todo ún verano en cada uno de los puertos, pero sí una, semana, y así se conseguiría que no ejerzan el Monopolio de las regatas de balandros San Sebastián, Santander y Bilbao. Pide un esfuerzo a todos los amantes de este deporte, para que lleven la afición del Cantábrico al Mediterráneo y al Golfo de León, y dice que cuando se haya conseguido tener treinta balandros se habrá dado por España un gran paso. Hace notar que aunque muchos crean que es esta una obra de niños, por tratarse de un empeño deportivo, no lo es, ya que los sports son una fuente de riqueza en todas las naciones y hacen que éstas sean conocidas en el extranjero. Termina diciendo que esa es su aspiración, y que para conseguirla cuenta con el apoyo de todos sus compañeros de regatas. Desde el Sporting, el duque de Miranda se puso al habla con el general Berenguer, a quien, en nombre de S u Majestad, citó en San Sebastián para las siete de lá tarde. S a l i d a para San Sebastián A las cuatro y veinte de la tarde, los Reyes, frente al Club Marítimo del A b r a ocuparon con sus hijos los coches (fe la casa Real, que les esperaban, y emprendieron el camino de San Sebastián, donde se proponen llegar a las siete de la tarde. L a despedida que se les tributó por el pueblo Guechotarra fué cariñosísima. L l e g a n la R e i n a y las infantas A las siete llegaron la Reina y la infanta Beatriz y poco después la infanta Cristina, i acompañada de la señorita de Carbajal y el infante D. Jaime, con el Sr. Espinosa de los Monteros. A l llegar el Rey a San Sebastián la p a rroquia del barrio Antiguo volteó las campanas. Poco después de la llegada del M o- narca, la multitud se apresuró a firmar en los álbumes colocados en l a puerta de Palacio. E l R e y satisfecho. H o y llegará el prínc i p e de A s t u r i a s San Sebastián 6, 1 2 noche. Su Majestad el Rey manifestó a las autoridades que le recibieron en Palacio que estaba muy satisfecho por haber llegado a, San Sebastián, población que tanto afecto profesó a su au- 1 gusta madre, la Reina doña Cristina, aféc- j to que desea continuara prestándole a él también. E l príncipe de Asturias regresará mañana a San Sebastián. Llegará a Hendáya a las siete y minutos de la mañana, en él tren de la Cote d Argent. L e recibirá el gobernador y desde Hendaya. a Miramar vendrá en un automóvil. de la Real Casa. L l e g a d a del R e y BLAICO Y 1 EGRO LEA USTED San Sebastián 6, 8 noche. A las 6,35 llegó el Rey, acompañado de la duquesa de Santoña y del duque de Miranda. E n el palacio de Miramar hallábase sólo el director de Pesca y Navegación, por haberse anunciado a las autoridades que la llegada de Su Majestad, sería a las siete. E n l a s inmediaciones de palacio se encontraban el embaja dor de Washington, duque de las Torres, marqueses de Villatoya, conde de los M o r i les, duque de Arión, conde de Castellanos, marqueses de Villamediano, marquesa de Acapulco, barón de Satrústegui, conde de Fuerteventura, Sr. Muñoz Seca y otras muchas personas distinguidas y de todas clases sociales, que hicieron al Rey entusiasta ovación. A Miramar acudieron el presidente de lá Diputación, el jefe de los Miqueletes, comandante de Marina, gobernadores civil y militar, obispo de la diócesis, delegad dé Hacienda, presidente de la Audiencia y alcalde de la capital. También concurrieron el presidente del Conseio y el ministro de Fomento.
 // Cambio Nodo4-Sevilla